10 ejemplos de deficiencias en la atención

Los psicólogos han encontrado que los procesos atencionales pueden desempeñar un papel en problemas psicológicos como la ansiedad. Te dejo con 10 ejemplos que tienen alguna deficiencia en la atención, algunos muy comunes, algunos muy inusuales, algunos francamente raros; cada uno nos da una idea de cómo funciona nuestra mente.

Los 8 vídeos que encontrarás en este artículo tienen un único objetivo: entretener.

ejemplos de deficiencias de la atención

1) Alteración grave en el comportamiento.

Algunas personas que han sufrido determinados tipos de daños en el lóbulo frontal se sienten incapaces de resistir a las acciones de rutina sugeridas por los objetos que se encuentran alrededor de ellos.

Por ejemplo: se meterán en una cama aunque no sea la suya, se pondrán unas gafas a pesar de que no usan gafas y van a empezar a comer cuando ven a un plato y cubiertos a pesar de que el plato esté vacío y no tienen hambre. Estos comportamientos extraños, reportado por Lhermitte (1983).

2) Negligencia espacial.

Algunas personas con daños en ciertas áreas del hemisferio derecho no prestan mucha atención a las cosas que ven a su izquierda (por la forma en que el cerebro está conectado, el hemisferio derecho procesa la información sobre la izquierda del campo visual). Ejemplo: sólo se afeitan la mitad de su cara.

3) La ilusión de los guantes de goma.

La competencia entre los sentidos por la atención puede crear ilusiones extrañas.

En un estudio espeluznante por Spence et al. (2000), los participantes sintieron mediante el tacto unos guantes de goma, a pesar de que sus propias manos se encontraban ocultas bajo la mesa. Este experimento sugiere que la información del sistema visual puede reemplazar a la sensación táctil de las manos.

4) El dolor.

No es sorprendente que las personas que experimentan dolor crónico de un tipo u otro puedan tener dificultades para concentrarse. Uno de los tratamientos prometedores para las personas que sufren de dolor crónico es “la gestión de atención”: ayudar a la gente a dirigir menos atención a su dolor (Elomaa et al, 2009).

5) El Efecto Cóctel.

El Efecto Cóctel pone de manifiesto nuestra impresionante capacidad para sintonizar nuestra atención auditiva a una sola voz en una fiesta. Desafortunadamente para aquellos con lesiones auditivas puede convertirse en un problema, una dificultad para separar una sola voz de todas las demás.

6) La miopía del alcohol.

Después de un par de cervezas las consecuencias a largo plazo de las acciones no se tienen en cuenta. Por el contrario, la impulsividad cobra protagonismo.

7) Errores en las conductas automáticas.

Cuando nuestra atención se distrae podemos cometer errores en comportamientos automáticos. Ejemplos: desenvolver un caramelo para tirarlo a la papelelera y meternos en la boca el envoltorio, usar espuma de afeitar como desodorante…

8) La ironía del exceso de atención.

A veces, un exceso de atención puede tener efectos contraproducentes. ¿Qué pasa cuando deseas hacer algo realmente bien, como darle una patada a un balón, preparar una comida familiar perfecta o aparcar el coche en un espacio reducido?

Naturalmente, te concentras aún más de lo normal. Lamentablemente parece que esto sólo empeora las cosas: el balón se puede desviar considerablemente de su trayectoria prevista, la comida familiar se puede ir al traste por algún grave imprevisto y puedes golpear o lastimar el coche mientras aparcas.

¿Qué ha ocurrido? Esto es lo que Wegner (1998) llama los Efectos Irónicos del Control Mental. A veces demasiada atención es tan perjudicial como un defecto de la misma.

9) Insomnio.

El insomnio puede explicarse, en parte, por un sesgo atencional. En otras palabras, una de las causas de que un insomne no se duerma es porque se centra demasiado en las sensaciones corporales asociadas con el sueño y los ruidos ambientales. Desafortunadamente también este punto (como el nº 8) tiene algo de irónico.

10) La ansiedad.

Es posible que te sorprendas al saber que la ansiedad es una especie de trastorno de atención. Las personas con fobia social mantienen un excesivo foco de atención en sí mismos y en las situaciones sociales (Spurr y Stopa, 2002).

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