Antes de que veas estos 8 Mitos comunes sobre la psicología, te invito a que veas este vídeo que contiene las principales fortalezas en las que inciden todos los psicólogos para que las personas salgan hacia adelante.
Confiar en nosotros mismos, tener claro lo que queremos, trabajar duro, sacrificarnos, tolerar las frustraciones…
«La ciencia es un mito, sólo que es el mito más hermoso, el único generalizable a toda la especie y quizás el más digno de respetarse.» Antonio Escohotado
Hoy en día, en nuestro acelerado mundo, estamos expuestos a una gran sobrecarga de información, recibimos un constante bombardeo por parte de la televisión, los medios de comunicación, internet, etc., acerca de múltiples temas.
En este artículo hablaré sobre los mitos relacionados con la psicología, ya que gran parte de las fuentes de información están invadidas por ideas falsas, lo cual genera una gran desinformación.
¿Qué es un mito psicológico?
Un mito psicológico es una creencia popular errónea sobre la psicología, la atención psicológica o la figura del psicólogo. Estas ideas se perciben como ciertas cuando contradicen la evidencia o simplifican la realidad hasta distorsionarla. La psicología, como disciplina científica que aplica el método científico, acumula conocimientos a partir de estudios y revisiones, pero los mitos prosperan porque son atractivos, fáciles de recordar y a menudo encajan con el sentido común. Desmontarlos ayuda a tomar decisiones informadas sobre cuándo y cómo buscar ayuda profesional.
Además, la psicología clínica no es la única área; también existen especialidades como la educativa, organizacional, del deporte o la social, y en todas ellas circulan malentendidos. A continuación repasamos creencias muy extendidas y qué dice la evidencia.
Algunos de éstos extendidos mitos son:
1) La mayoría de la gente usa sólo el 10% de su capacidad cerebral:
Esto es falso, se sabe claramente que la pérdida de menos del 90% de tejido cerebral debido a alguna enfermedad o accidente cerebro vascular tiene graves consecuencias en la mayoría de los casos (Kolb y Whishaw).
En cuanto a metabolismo, el tejido cerebral es el que mayor cantidad de energía consume, pesa aproximadamente 2-3% del peso total de nuestro cuerpo, pero aún así consume una cantidad de oxígeno mayor al 20% de lo que respiramos.
Además, la evolución no habría permitido desperdiciar tal cantidad de recursos de un órgano, pues de ser así, la misma evolución nos habría llevado a conservar solo ese 10% de tejido y no a conservar el resto sin que sea necesario.
Esta idea falsa posiblemente se remonte a William James, quien dijo que en promedio las personas solo alcanzaban a desarrollar alrededor de un 10% de su potencial intelectual, pero él hablaba en términos de potencial, no de capacidad.
2) Los polos opuestos se atraen:
En la cultura popular esta frase se ha expandido mucho, tanto que casi ha llegado a formar parte del imaginario colectivo, pero es falsa, pues en la práctica, las relaciones entre personas extremadamente distintas no suelen ser tan funcionales. Es común que en una persona nos llamen la atención rasgos de personalidad muy diferentes a los nuestros, pero esto que en un principio puede generarnos curiosidad e interés, a largo plazo puede convertirse en fuente de conflictos de pareja.
En la literatura científica hay gran cantidad de estudios que comprueban que cuando hay personalidades y valores más parecidos entre dos personas, éstas tienen una mayor probabilidad de sentir atracción y mantener la relación que las que tienen personalidades muy distintas.
3) Es mejor expresar la ira que guardárnosla:

Se suele creer que es más sano externar la ira que guardárnosla dentro, pero esto no es del todo cierto. Hay investigaciones que demuestran que al expulsar nuestra ira y direccionarla a personas u objetos, sube la activación fisiológica y aumenta la impulsividad agresiva (Bushman, Baumeister y Stack; Tavris).
La ira solo puede ser útil si va acompañada de una intención de resolver el conflicto y de estrategias constructivas para afrontar lo que la generó (Littrell). Regular la emoción, frenar la escalada y comunicar necesidades es más eficaz que “dar rienda suelta”.
4) La hipnosis es un estado de «trance» que se asemeja a estar dormidos:
Hay gran cantidad de libros y películas que muestran un estado de trance que puede generar conductas que una persona no habría hecho de otro modo (asesinatos, suicidios, distorsiones perceptivas o sumisión total).
Estas ideas son falsas, pues las investigaciones han comprobado que una persona sometida a hipnosis conserva su capacidad de resistencia y decisión y no es igual que estar dormida. La hipnosis clínica se usa como técnica complementaria, con consentimiento, objetivos claros y sin “control mental”.
5) Todos los sueños tienen significados simbólicos:
A lo largo del tiempo se ha dado mucha importancia a los sueños y a sus múltiples interpretaciones y significados, incluso se cree que éstos pueden llegar a sacar a la luz verdades ocultas.
Aunque todavía no se comprende por completo qué pasa en los sueños, se sabe que no son tan interpretables como se cree ni son una vía directa a “verdades secretas”. En cambio, muchos sueños son representaciones del cerebro donde se reorganiza información reciente y remota, a menudo de forma confusa.
6) Hacer que tu bebé escuche Mozart lo hará un genio:
Los medios masivos de comunicación contribuyeron a este mito. Es cierto que un estudio publicado en Nature observó que oír a Mozart podía mejorar temporalmente el razonamiento espacial en un grupo de estudiantes. Pero el efecto no fue duradero ni generalizable a la inteligencia general. La clave es un entorno estimulante, afecto y juego adaptado a la edad, no una pieza musical concreta.
7) La memoria funciona como una grabadora:
Esto es falso, ya que la información y experiencias no quedan perfectamente grabadas y listas para ser recuperadas cuando queramos. Numerosos estudios muestran que la memoria tiende a reconstruirse más que a reproducirse. Al recordar, combinamos nuestras ideas, creencias y emociones con fragmentos de recuerdos.
Por esto en los juicios se considera que la memoria no es totalmente fiable; gracias a estos hallazgos se han creado métodos de entrevista menos sugestivos y se evita tomar los testimonios como única prueba para un veredicto.
8) El Trastorno del Espectro Autista ha incrementado:
Esta idea es falsa. Es verdad que en los últimos años se han diagnosticado más casos de autismo, pero no se trata de ninguna epidemia. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) ha facilitado a los profesionales el diagnóstico preciso y los criterios han cambiado. Lo que ha aumentado es la capacidad de detección y el acceso a servicios, no la prevalencia real en la magnitud que se cree.
Otros mitos frecuentes sobre la psicología y la terapia
9) «Ir al psicólogo es de locos»: al psicólogo va quien necesita orientación para mejorar su bienestar, igual que vamos al dermatólogo o al fisioterapeuta. Los problemas abordados van desde el estrés y la ansiedad hasta habilidades de comunicación o toma de decisiones.
10) «Ir al psicólogo es de débiles»: pedir ayuda es un acto de valentía y autocuidado. Reconocer límites y aprender estrategias es señal de inteligencia emocional, no de fragilidad.
11) «La psicología no es una ciencia»: la psicología es una disciplina científica que usa el método científico, análisis de datos cualitativos y cuantitativos y revisiones rigurosas para validar sus tratamientos.
12) «El psicólogo puede leer la mente»: los psicólogos no tienen telepatía. Observan, formulan hipótesis y necesitan que el paciente exprese cómo se siente para seleccionar la intervención más adecuada.
13) «Si voy, el psicólogo me juzgará»: la consulta es un espacio de confidencialidad y respeto. El terapeuta trabaja con un criterio profesional, sin juicios morales, y prioriza la seguridad y el equilibrio emocional.
14) «Si no ha vivido lo mismo, no podrá ayudarme»: el valor del psicólogo radica en su formación y experiencia clínica, no en haber pasado por idénticas vivencias. Está capacitado para evaluar, diagnosticar e intervenir en múltiples problemas.
15) «La terapia dura toda la vida»: los procesos tienen objetivos concretos y duración variable. Se busca que la persona adquiera recursos para afrontar dificultades, no prolongar la terapia innecesariamente.
16) «Para desahogarse, mejor un amigo»: la red de apoyo es valiosa, pero la terapia no es solo desahogo. Implica evaluación de variables que mantienen el problema y entrenamiento en técnicas con eficacia demostrada.
17) «El psicólogo me dirá qué hacer»: un buen terapeuta no da órdenes. Facilita herramientas para que tomes decisiones alineadas con tus valores y metas, aumentando tu autonomía.
18) «Los psicólogos medican»: quien prescribe fármacos es el psiquiatra (médico). El psicólogo clínico trabaja con psicoterapia y puede coordinarse con psiquiatría cuando es necesario.
19) «Si tomo medicación, no necesito terapia»: la medicación puede ser útil para aliviar síntomas, pero la terapia aborda factores de origen y mantenimiento. La combinación, cuando procede, suele ser más efectiva.
20) «La terapia online no funciona»: múltiples estudios muestran que puede ser tan eficaz como la presencial en diversos problemas, además de ser accesible y conveniente para muchas personas.
21) «La terapia cognitivo-conductual es superficial»: lejos de eso, trabaja también creencias nucleares profundas que influyen en la conducta desde hace años, usando técnicas estructuradas y basadas en evidencia.
22) «Todos tenemos que ir al psicólogo»: no necesariamente. Se recomienda acudir cuando percibimos malestar o dificultad para gestionar emociones o situaciones. No es una obligación, sino un recurso cuando hace falta.
23) «La hipnosis puede controlar mi mente» (ampliación del mito 4): la hipnosis clínica es un estado de atención focalizada y relajación, útil como técnica complementaria. No anula la voluntad ni lleva a hacer cosas en contra de los propios valores.
24) «La terapia es una varita mágica»: no existe el cambio instantáneo. La terapia es un proceso con evaluación, intervención y tareas entre sesiones. Requiere implicación activa del paciente.
25) «El tiempo lo cura todo»: a veces el tiempo ayuda a reevaluar, pero en otras ocasiones cronifica el problema. Intervenir a tiempo evita que se consoliden patrones desadaptativos.
26) «Las personas no cambian, yo soy así»: las personas estamos en constante aprendizaje. Con motivación, práctica y técnicas adecuadas, sí podemos cambiar pensamientos, hábitos y respuestas emocionales.
27) «Los psicólogos siempre se centran en el pasado»: el pasado importa para comprender patrones, pero muchas terapias se enfocan en el presente y futuro, con objetivos funcionales a corto y medio plazo.
28) «La psicología es solo sentido común»: aunque algunas conclusiones parezcan obvias, proceden de investigación rigurosa que evita sesgos y demuestra qué intervenciones funcionan y cuáles no.
29) «El psicólogo me adivinará con solo verme»: el proceso exige entrevista clínica, instrumentos de evaluación y contraste de hipótesis. No hay atajos mágicos basados en impresiones.
30) «Psicólogo y coach son lo mismo»: el coaching busca desarrollo de metas concretas, sobre todo en contextos profesionales. La psicología clínica aborda salud mental y problemas emocionales con formación sanitaria específica. Pueden complementarse, pero no son equivalentes.
31) «Un psicólogo nunca tiene problemas»: los psicólogos también son personas y pueden experimentar dificultades. Su valor profesional está en aplicar conocimientos y supervisión clínica, no en ser “invulnerables”.
Fuentes:
–http://www.realclearscience.com/lists/10_myths_psychology/
-50 Great Myths of Popular Psychology: http://www.amazon.com/dp/B005UNUNPY/ref=rdr_kindle_ext_tmb
Abordar estos mitos permite normalizar la salud mental, reconocer la utilidad de la psicología en distintos ámbitos de la vida y saber cuándo pedir ayuda profesional. Con información clara y basada en evidencia, es más fácil derribar estigmas, aprovechar la terapia de forma activa y construir hábitos psicológicos que favorezcan el bienestar personal y social.