Las adicciones siguen siendo uno de los grandes desafíos sanitarios y sociales en España. Los últimos datos y planes municipales dibujan un panorama cambiante, donde el alcohol y la cocaína se mantienen como las sustancias que más tratamientos generan, mientras que las adicciones sin sustancia, como el juego o el uso compulsivo de internet, ganan protagonismo. Además, expertos y administraciones coinciden en la necesidad de reforzar la prevención desde edades tempranas y de implicar a las familias en el proceso.
En este contexto, varias ciudades españolas han puesto en marcha nuevas estrategias para abordar el problema. Desde planes integrales hasta servicios de orientación familiar, pasando por la ampliación de recursos asistenciales. Este artículo recoge las principales tendencias y medidas que están marcando la respuesta a las adicciones en el país, a partir de los datos más recientes y las opiniones de especialistas.
El alcohol y la cocaína lideran los tratamientos
Los centros de atención a las adicciones en distintas comunidades autónomas reflejan un patrón claro: el alcohol y la cocaína son las sustancias que más demandas de tratamiento generan. En Girona, por ejemplo, el 49,1% de los nuevos ingresos en 2025 estuvieron vinculados al alcohol y el 31,12% a la cocaína, según datos del Departament de Salut. En Castelló, la cocaína se mantiene como la adicción más frecuente en el centro de día Ribalta 29, representando el 22% de los casos en 2025, mientras que el alcohol, aunque con altibajos, se sitúa en el 17%.
Esta tendencia no es exclusiva de estas ciudades. En Vitoria, el plan de adicciones 2026-31 ya señalaba que el alcohol y las drogas son las sustancias más consumidas, con una presencia elevada y constante del alcohol en todas las edades. La cocaína, por su parte, se ha consolidado como un problema central en los tratamientos, a menudo combinada con otras sustancias en patrones de policonsumo.
Las adicciones comportamentales ganan terreno
Uno de los cambios más llamativos es el crecimiento de las adicciones sin sustancia. El juego con apuestas se ha convertido en la principal adicción comportamental atendida en los sistemas asistenciales. En Girona, el 74% de los inicios de tratamiento por adicciones sin sustancia correspondió a juegos de apuestas. En Castelló, la ludopatía ya representa el 21,5% de las atenciones, superando incluso al alcohol en 2025. Vitoria también destaca el juego presencial como el principal problema comportamental, especialmente entre adolescentes, donde las apuestas deportivas y las máquinas tragaperras concentran la mayor prevalencia.
Además, el uso de redes sociales en niños y adolescentes emerge como un factor relevante, sobre todo entre menores de 24 años. Ceuta, en su nuevo plan, incluye medidas específicas para abordar estas conductas, así como otras como la adicción a las compras, la visualización de contenidos pornográficos o la cosmetorexia. La tecnología y las plataformas digitales han introducido nuevos riesgos que requieren respuestas innovadoras.
La prevención, clave desde edades tempranas
La edad de inicio en el consumo sigue siendo preocupantemente baja. En Vitoria, se sitúa en torno a los 14-16 años para el alcohol y el cannabis, y el alumnado de FP básica presenta patrones más intensos y precoces. Ceuta también ha detectado la necesidad de intervenir en institutos y espacios de ocio juvenil. La prevención temprana se ha convertido en una prioridad para las administraciones, que están ampliando estrategias para la prevención de adicciones en la juventud mediante talleres y campañas en centros educativos y en eventos multitudinarios.
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina, en su libro ‘La vacuna contra las adicciones’, insiste en que la mejor prevención es desarrollar la «competencia heurística», es decir, la capacidad de resolver problemas. Las adicciones no son un problema, sino una mala solución a un problema, afirma Marina, por lo que educar en habilidades cognitivas, emocionales y ejecutivas desde la infancia resulta fundamental.
El papel de la familia y la educación
Las familias son un pilar esencial en la prevención y el tratamiento. La psicóloga Carrie Wilkens, cofundadora del Center for Motivation and Change, lleva más de 25 años trabajando con familias y defiende que no hay que esperar a que la persona toque fondo para actuar. «Esperar suele significar más daño, más tiempo perdido y más deterioro de las relaciones», asegura. En su libro ‘Esperanza Radical’, ofrece herramientas para que el entorno sepa cómo apoyar sin juzgar y sin facilitar la conducta adictiva.
En Alicante, el Ayuntamiento ha renovado el Servicio de Orientación Familiar en Adicciones (SOFA), un recurso que ofrece información y asesoramiento a familias con menores en riesgo. Este servicio, que comenzó como piloto en 2023, ha demostrado su utilidad para intervenir de forma preventiva y ahora se ha adjudicado por 83.859 euros para los ejercicios 2027 y 2028. La concejala de Educación, Mari Carmen de España, destaca que se enmarca en el Plan Municipal de Trastornos Adictivos y atiende a menores derivados desde centros educativos, pediatría o el equipo de medidas judiciales.
Nuevos planes y recursos en marcha
Varias ciudades están actualizando sus estrategias. Vitoria ha aprobado su plan de adicciones 2026-31, que incide en la coordinación entre instituciones y en la atención a la patología dual y trastornos mentales, es decir, la combinación de adicción con otros trastornos mentales. En Girona, el secretario de Salut Pública, Esteve Fernández, ha alertado del aumento de la patología dual y del sinhogarismo entre los usuarios de reducción de daños, y ha planteado incorporar psiquiatras a estos servicios. La falta de plazas públicas para desintoxicación también es un problema señalado por los profesionales.
Ceuta, por su parte, ha ampliado su dispositivo móvil de prevención, que ahora acudirá a conciertos, fiestas y eventos deportivos, y lanzará píldoras informativas en TikTok e Instagram. La ciudad autónoma también ha incluido en su plan la educación afectivo-sexual y la detección de consumos emergentes como el óxido nitroso, conocido como ‘gas de la risa’.
En definitiva, el panorama de las adicciones en España está en plena transformación. Las sustancias tradicionales como el alcohol y la cocaína siguen siendo el principal motivo de tratamiento, pero las adicciones comportamentales, especialmente el juego, están ganando terreno. La prevención temprana, el apoyo familiar y la educación en habilidades para la vida se perfilan como las herramientas más eficaces para hacer frente a un problema que afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales. Las administraciones, los expertos y las familias trabajan para adaptarse a una realidad cada vez más compleja, donde la tecnología y los nuevos patrones de consumo plantean retos constantes.