El aprendizaje vicario, ¿en qué consiste?

Las personas aprendemos sobre todo por imitación, observamos a los otros e imitamos sus conductas, comportamientos e incluso actitudes y palabras. La gran mayoría de las veces no nos damos cuenta ya que es un aprendizaje indirecto. Pero este aprendizaje que todos hemos tenido alguna vez, es lo que se llama aprendizaje vicario. Sigue leyendo para saber más sobre este tipo de aprendizaje.

Qué es el aprendizaje vicario

El aprendizaje vicario es el aprendizaje que se deriva de fuentes indirectas, como la audición o la observación, en lugar de seguir una instrucción directa y práctica. Mientras los niños crecen van a la escuela y suelen recibir instrucciones directas de muchas materias. Pero también crecen con una vida fuera de la escuela donde aprenden a observar a las personas más cercanas, como padres, hermanos, amigos, vecinos, etc.

Los niños los observan comportarse, hacer las tareas cotidianas, les ven disfrutar de las aficiones o ven cómo comen o se divierten. De forma indirecta están teniendo un aprendizaje vicario, es decir, imitan modelos o conductas vistos antes en otras personas.

En este sentido, podemos decir que el aprendizaje vicario es una auto-educación que las personas reproducimos cuando nos fijamos en lo que hacen los demás. No es una copia en sí mismo, sino que es un aprendizaje para saber qué funciona y qué no funciona en nosotros. El término ‘vicario’ significa ‘transportar’ por lo que se expresa que el conocimiento se transporta del observado al observador.

Las personas que se observan son los modelos de conducta o modelos a seguir. Los niños están rodeados de muchos modelos que les influyen directamente y no solo en su entorno cercano, si no que incluso los personajes de televisión o famosos pueden influir en ellos.

El aprendizaje vicario y el condicionamiento vicario

El aprendizaje vicario al ser un aprendizaje que se produce al ver la conducta y observar cómo se comportan otros, el concepto de condicionamiento vicario hace referencia al aprendizaje que se produce al ver las consecuencias que tiene una conducta concreta en otra persona. Los resultados de dicha conducta puede hacer que el observador imite la misma conducta o no del observado.

No se aprende a través de una asociación entre conducta y consecuencias, sino entre un estímulo y una respuesta. Por ejemplo, un niño pequeño puede tener miedo a un perro si ve como su padre le tiene miedo primero.

Consecuencias del aprendizaje vicario

El aprendizaje vicario puede tener consecuencias que son necesarias tener en cuenta, porque también se pueden aprender conductas dañinas o no adecuadas para una persona.En el ejemplo del último párrafo, vemos como el niño está aprendiendo una conducta no saludable por tener miedo a los perros solo porque ve como su padre les tiene miedo. Es una conducta no saludable aprendida por imitación.

Otro ejemplo, que también puede ocurrir, es como una persona hace dietas peligrosas para perder peso porque ‘ha visto’ como en otras personas les ha funcionado para perder peso en poco tiempo. Lo que no tiene en cuenta son los riesgos tan horribles que puede tener una dieta extrema para la salud. Por lo tanto, copia la conducta (hacer la dieta) viendo los resultados obtenidos (su vecina ha perdido 20 kilos en 4 meses) sin tener en cuenta las verdaderas consecuencias (la salud puede verse gravemente afectada).

Ejemplo de aprendizaje vicario en el aula

En la teoría del aprendizaje social, Albert Bandura (1977) hablaba de las teorías del aprendizaje conductista (condicionamiento clásico y condicionamiento operante), además agregaba que en el aprendizaje los procesos ocurrían entre estímulos y respuestas y el comportamiento se aprende en el ambiente a través del proceso de aprendizaje observacional, que en este caso sería por tanto, el aprendizaje vicario.

En la escuela los niños también se encuentran con modelos influyentes para ellos como los compañeros o los maestros y profesores. Estos modelos proporcionan comportamientos que los niños pueden observar e imitar. Los niños prestan atención a las conductas de las personas y pueden copiar el comportamiento observado previamente, pensando que ese comportamiento es normal o aceptado.

Cuando un niño tiene un comportamiento su entorno es el encargado de reforzar el comportamiento positiva o negativamente. Por ejemplo, si un niño consuela a otro en el patio de la escuela porque se ha hecho daño y los maestros le elogian por ello, su conducta se habrá reforzado positivamente y es posible que lo repita en otras ocasiones, potenciando así su empatía. El refuerzo puede ser externo o interno en este caso, es externo cuando quiere la aprobación de otras personas e interno cuando se siente feliz por haberse comportado así de bien con su compañero.

El refuerzo vicario ocurre cuando por ejemplo, un niño ve que en la escuela a otro niño se le ha elogiado por hacer bien su tarea, entonces el niño querrá hacerlo igual de bien para obtener ese elogio también.

El aprendizaje vicario por tanto tiene cuatro etapas importantes:

  1. atención: se observa al modelo influyente
  2. retención: se recuerda lo que hemos visto
  3. reproducción: se reproduce el comportamiento
  4. motivación: tenemos refuerzos para imitar esa conducta

Esto puede tener implicaciones educativas siguiendo la teoría del aprendizaje observacional. En la escuela se lleva a cabo el modelado verbal y los niños adquieren reglas y oportunidades para el aprendizaje observacional tanto de profesores como de compañeros.

En este sentido, los maestros deben fomentar en el alumnado el pensamiento crítico para que no solo actúen imitando lo que ven. Por ejemplo, si un niño ve a un compañero que realiza bullying a otro, puede que le imite si ve que a ese compañero agresor los demás compañeros ‘le siguen el juego’. Aprende de lo que ve (acoso escolar) y cree que hay un refuerzo (motivación), para copiar ese aprendizaje (los demás compañeros te ‘respetan’). Pero en realidad, esto sería más fácil de corregir si se les enseña a los niños a tener un pensamiento crítico ante las acciones propias y de los demás y sobre todo, a tener empatía. Los alumnos deben aprender las relaciones que existen entre sus actos y los resultados de estos actos.

Los profesores deben acentuar las relaciones entre conductas y contingencias para que a los alumnos les sea fácil de reconocer. El pensamiento consciente les ayudará a poder valorar si la conducta que observan es digna de reproducir o mejor, no hacerlo.


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