Ataraxia: estado extremo de tranquilidad

La ataraxia es una condición donde la persona que lo tiene es incapaz de sentir frustración, tiene un estado de tranquilidad y serenidad tal que es incapaz de sentirse mal por deseos o inquietudes. Parece algo positivo, ¿verdad? Pero no lo es. Es un trastorno provocado por un ictus o un golpe en la cabeza (en la parte frontal).

Cuando ocurre la ataraxia, en el campo de la medicina, es porque el cerebro de la persona está dañado y no tiene voluntad para poder enfadarse, desilusionarse o frustrarse. Esto es un grave problema…¡enfadarse y frustrarse es necesario para poder evolucionar como personas! La frustración nos ayuda a mejorar cuando hay cosas que no nos gustan o no estamos satisfechos con la vida que se lleva.

¿Es realmente tranquilidad?

Más que tranquilidad o serenidad es apatía. La ataraxia es un grave problema para la persona que lo padece porque no es consciente de cuáles son sus limitaciones ni tampoco, las consecuencias que pueden tener sus actos. Puede actuar de forma temeraria sin miedo y sin preocupaciones.

La ataraxia es una ausencia de turbación y no existe equilibrio emocional real. La Paz interior no es real porque para bien o para mal, el estado de ánimo es forzado a causa de un daño cerebral. Siguiendo este pensamiento, sino hubiese daño cerebral la ataraxia podría ser el fin de conseguir una felicidad plena sin perturbaciones exteriores. Aunque esto es complicado, puesto que las perturbaciones en mayor o menor medida nos hace humanos y nos ayudan a evolucionar.

La ataraxia en la vida según la filosofía

En realidad el concepto de ataraxia se utiliza en filosofía para referirse a un estado de ánimo sereno y calmado. Se utiliza para hablar sobre como una persona intenta alejarse de las perturbaciones de la vida para alcanzar su propia felicidad. Consiste en intentar regular las emociones siendo fuerte a los obstáculos de la vida intentando llevar una vida equilibrada donde los males diarios no afecten al estado del ánimo.

Las personas intentarán evitar los placeres que pueden provocar dolor después de la satisfacción inicial. En filosofía, la ataraxia solo sigue los placeres que son naturales y necesarios para encontrar la felicidad plena y descarta cualquier otro. Además, una persona que practica ataraxia siguiendo esta filosofía no quiere juzgar las cosas, evita creer en nada y así evitar conflictos, potenciando su actitud serena. Sostienen que evitando el deseo, se evita el dolor.

Salud vs filosofía

Resulta interesante ver cómo en filosofía se utiliza el término de ataraxia como un concepto a seguir para llegar a la plenitud y la felicidad más grande… Pero en medicina se utilice el mismo término para hablar sobre un problema grave de salud. En ambos casos, la ataraxia se caracteriza por la serenidad de la persona, la falta de respuesta a los estímulos externos y una falta de evolución por no emplear la frustración en un exceso de regulación emocional.

Solo que en el caso de la medicina la ataraxia es causado por un daño cerebral, y en filosofía es un deseo de la persona para encontrar la felicidad a través de la serenidad y la tranquilidad plena. Comportándose de forma voluntaria de una forma en concreto. En caso de la ataraxia por enfermedad o daño cerebral, ocurre que la persona puede actuar de forma peligrosa con total tranquilidad, pero después, una vez que se da cuenta de sus actos, no pueden sentir sentimientos de culpabilidad… Cuando hay daño cerebral, la persona puede sentir ansiedad y nerviosismo… pero no lo hay para la alegría o la felicidad.

Si se sigue la filosofía griega, la ataraxia es un sinónimo de imperturbabilidad del alma. Es un estado en el que el alma y la mente no acepta el sufrimiento ni las emociones que se consideran negativas como la ira, puesto que sentirlas, pensaban, podían perturbar demasiado el alma. Pensaban que para vivir en calma absoluta era necesario practicar la ataraxia. Cualquier distracción que pudiera perturbar su calma interior debería ser eliminado o apartado del propio camino de la vida.

Identificar la ataraxia

Llegados a este punto, sabemos que cuando hablamos de ataraxia lo hacemos refiriéndonos a la carencia de la capacidad del ser humano para sentir frustración, de forma voluntaria o impuesto a causa de un daño cerebral. La ataraxia cuando es impuesta no es fácil de llevar para la persona que lo padece porque es una forma en la que el corazón y la mente se nublan y la persona deja de ser quién es en realidad.

Para identificar si una persona sufre ataraxia (por daño cerebral), hay algunas características que puede ayudarte a descubrirlo. No te los pierdas, porque solo sabiéndolo podrás actuar en consecuencia en tu comportamiento relacional con esa persona:

  • Imperturbabilidad. La persona está en completa serenidad. Parece que no tiene sentimientos, ni dolores, parece que tiene total y absoluto control sobre sus emociones. No hay nada que le frustre o le enfade.
  • No hay límite en sus actos. A causa del daño cerebral, las personas no son conscientes de sus actos y pierden la capacidad de comprender que existen normas sociales.
  • Acciones sin consecuencias. No piensan en las consecuencias que pueden tener sus actos ni tampoco sienten culpa o responsabilidad de lo que hacen.
  • Se han olvidado de la frustración. No están felices ni tranquilas, pueden tener nervios y ansiedad, pero se han olvidado qué es la frustración por las circunstancias de la vida y esto hace que no evolucionen ni crezcan personalmente.
  • Son personas apáticas. No es serenidad y tranquilidad absoluta, es apatía. Para los griegos la apatía era llegar a la felicidad más absoluta porque la pasividad era la tranquilidad que necesitaban para disfrutar de la calma. En realidad, esta pasividad o apatía solo hará que la persona no evolucione como persona y que a la larga, se arrepienta de no haber hecho otras cosas.

Como has podido comprobar la ataraxia es un daño cerebral que hace que la persona sufran con esta condición por un lado, pero por otro lado, es una condición deseada y busca por otros. Es necesario dar la importancia que se merece a este problema y acudir a un profesional de la salud para que lo trate en caso de que se necesite atención médica específica.

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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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