Cada hora de televisión acorta tu vida 22 minutos

Son muchos los estudios que indican los efectos nocivos de pasar muchas horas delante del televisor. Uno de los últimos estudios, llevado a cabo por investigadores australianos, afirma que cada hora frente al televisor reduce 22 minutos la esperanza de vida en personas mayores de 25 años.

Se trata de una afirmación impactante, sin embargo, hay que tener en cuenta que, si bien no está demostrada que exista una relación directa entre el consumo de televisión y la esperanza de vida, podemos analizar las siguientes implicaciones:

1) Sedentarismo: pasar muchas horas delante del televisor conlleva a crear el hábito sedentario. Nuestro cuerpo se habitúa con facilidad a la poca actividad física, lo que puede fomentar enfermedades como la obesidad.

2) Reducción de la actividad mental: al igual que la baja actividad muscular que se crea en nuestro cuerpo debido a la poca actividad física, las neuronas pierden agilidad debido al poco esfuerzo mental al que se somete el cerebro frente al televisor. Aunque, siendo justos, esto dependerá también de muchas otras variables, como las horas de consumo o el tipo de programas que se ven.

3) Influencia conductual y social: el televisor es una poderosa herramienta de influencia social y creación de estereotipos y modelos de vida. Cuanto más tiempo y según qué tipos de programas se consuman, más influyente será en nuestras conductas. Es por ello que se recomienda y se hace hincapié en vigilar el consumo televisivo sobre todo en los niños. Pero se ha demostrado, con resultados significativos, cómo influyen los anuncios, los actores o las modas televisivas en la vida de los más adultos y en el fomento de conductas como las agresivas, obsesivas o de baja empatía.

Se puede comprobar que pasar tiempo frente al televisor puede llevar a reducir la esperanza de vida o, mejor dicho, la calidad de vida; pero no porque sea malo en sí, sino por el mal uso que se haga de éste y las implicaciones que conlleva. La esperanza de vida depende de muchos factores (tanto genéticos como ambientales) y es difícil demostrar que uno por si solo (horas frente al televisor) influya significativamente.

¿Esto quiere decir que no se debería ver la televisión? No. Lo que quiere decir es que se debe hacer un buen uso de ella. Algunas de las recomendaciones son:

1) Reducir el número de horas: hora y media es suficiente.

2) Compensar con otras actividades: en las que deben introducirse siempre actividad física y actividad mental.

3) Hacer uso exclusivo de entretenimiento o descanso: después de una jornada laboral o de estudio, que permita relajarnos tanto física como mentalmente.

4) Vigilar el consumo televisivo en la infancia: cuidando horarios y tipo de programas. Hoy en día existen programas infantiles educativos e interactivos. Aun así, cada niño es un mundo e interpreta de manera diferente por lo que la compañía de un adulto puede modular la información para que la adquiera de manera correcta.

Artículo escrito por Sonia Duarte Dos-Reis, más información sobre ella aquí


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