
Las personas que sufren esquizofrenia no se dejan engañar por una ilusión óptica conocida como la «máscara hueca».
En dicha ilusión, una persona sana no distingue entre la cara cóncava y convexa de una máscara. Mejor que lo veas en este vídeo. Espero que quedes asombrado con esta ilusión óptica, si eres capaz de distinguir entre la parte hueca y la parte sobresaliente de la máscara, tienes un problema
Como ya he dicho, si te ha sorprendido esta ilusión óptica, no te preocupes. Es normal. Sin embargo, los esquizofrénicos son capaces de distinguir la cara cóncava.
La ilusión óptica se produce porque nuestro cerebro está preparado y entrenado para ver una cara que sobresale en sus tres dimensiones. Esta poderosa expectativa anula las señales visuales, como sombras y profundidad de la información, que indican lo contrario.
Sin embargo, los pacientes con esquizofrenia no se dejan engañar por esta expectativa: ven realmente la cara hueca. En ellos no se produce ningún tipo de ilusión óptica. Alrededor de siete de cada 1000 estadounidenses sufren de esta enfermedad que se caracteriza por alucinaciones, delirios y mala planificación.
¿Qué es la ilusión de la máscara hueca?
También llamada ilusión de la cara hueca, consiste en una máscara con un rostro pintado por el lado convexo y otro por el lado cóncavo. Al verla —o al rotarla— nuestro sistema visual tiende a interpretar el lado cóncavo como convexo, incluso cuando sabemos dónde está el truco. Esto ocurre porque el cerebro completa lo que ve en función de lo que está habituado a ver: caras que, en la vida real, siempre sobresalen.

Por qué el cerebro se deja engañar con las caras
Este tipo de ilusión solo funciona con caras. Disponemos de varias regiones especializadas en su procesamiento y, por ello, la expectativa de ver un rostro sobresaliente es muy fuerte. En espectadores sanos, la ilusión es tan poderosa que aun sabiendo que se trata de un truco, son incapaces de ver la cara cóncava. Es un ejemplo clásico de interacción entre procesos de abajo arriba (señales que llegan de los ojos) y de arriba abajo (expectativas basadas en la experiencia).
Cuando predomina la influencia de arriba abajo, el cerebro «impone» su hipótesis de cara convexa sobre señales de sombra y profundidad que dicen lo contrario. El resultado es una percepción falsa pero estable que, en condiciones normales, nos ayuda a interpretar con rapidez escenas ambiguas.

Esquizofrenia y la máscara hueca: lo que muestra la neurociencia
Dima y Jonathan Roiser, del University College de Londres, querían entender por qué las personas con esquizofrenia no se dejan engañar ante esta ilusión. Pusieron 13 pacientes con esquizofrenia y 16 sujetos control sanos en un escáner de resonancia magnética funcional para medir la actividad cerebral, y les mostraron imágenes en 3D de las caras cóncavas o convexas. Como era de esperar, todos los pacientes esquizofrénicos dijeron haber visto las caras cóncavas, mientras que los sujetos control quedaban atrapados por la ilusión óptica.
Dima y Roiser analizaron los datos de la IRMf usando un modelado causal dinámico que permite estimar cómo interactúan las redes cerebrales durante la tarea. En sujetos sanos, al mirar caras cóncavas, se fortalecían las conexiones entre la red fronto-parietal (relacionada con el procesamiento de la información de arriba abajo) y las áreas visuales que reciben la señal de los ojos. En pacientes con esquizofrenia, ese fortalecimiento no aparecía. En otras palabras, su percepción dependía menos de la expectativa y más de la señal sensorial disponible, por eso «ven lo que hay».

¿Se puede usar como prueba diagnóstica?
Este hallazgo es valioso para comprender la dinámica cerebro-percepción, pero no convierte a la ilusión en un test clínico. Puede ayudar a reforzar sospechas en investigación o evaluación experimental, pero no sirve por sí sola para diagnosticar esquizofrenia. Hay personas sanas que, en determinadas condiciones, también «superan» la ilusión, y hay pacientes con distintos grados y perfiles de síntomas.
Los esquizofrénicos no son los únicos que ven la cara cóncava. Las personas que están borrachas también pueden llegar a «superar» la ilusión. La literatura popular menciona además que algunas sustancias pueden alterar el equilibrio entre procesos de arriba abajo y de abajo arriba, reduciendo la fuerza del engaño. Si por cualquier motivo no percibes la ilusión en vídeo, no te alarmes: verlo en una pantalla no es indicativo de nada ni motivo de diagnóstico. Ante dudas, consulta con profesionales de la salud.
Tenemos muchas regiones del cerebro dedicadas al procesamiento de caras y algunas lesiones cerebrales pueden dejar a los pacientes incapaces de reconocerlas, a pesar de mantener visión y otros recuerdos. Por eso, más allá de la curiosidad, estas ilusiones son herramientas para estudiar cómo el cerebro combina expectativas y datos.
Os dejo con otro vídeo relacionado:
Dime, cuéntame, ¿eres capaz de distinguir la cara cóncava de la máscara?