Qué son los chakras, cómo funcionan y para qué sirven en tu vida diaria

  • Los chakras son centros de energía sutil alineados a lo largo de la columna, relacionados con órganos, emociones y funciones mentales.
  • Los tres primeros chakras se vinculan con la materia y las necesidades básicas; los superiores, con la comunicación, la intuición y la espiritualidad.
  • El equilibrio de los chakras se busca mediante respiración, meditación, mudras, mantras, visualizaciones y prácticas corporales conscientes.
  • Trabajar los chakras de forma regular puede favorecer mayor estabilidad física, claridad mental, gestión emocional y sensación de conexión interior.

ilustracion sobre que son y para que sirven los chakras

¿Alguna vez te has preguntado de qué está hecho el universo? Está hecho de energía y tu cuerpo, que forma parte del universo, no es una excepción. Las culturas antiguas sabían que todos los seres vivientes del planeta tenían una fuerza vital. Los llamaron los centros de energía y estos se mueven dentro de nosotros y son los 7 chakras. Pero, ¿qué son exactamente?

Qué son los chakras

centros energeticos y chakras principales

‘Chakra’ es una palabra antigua que proviene del sánscrito y que literalmente se traduce como ‘rueda’, ‘círculo’ o ‘disco’. Esta imagen de rueda hace referencia a la forma en la que la energía vital, conocida como prana, se mueve dentro de nosotros: en remolinos o vórtices giratorios.

En los textos clásicos del yoga se describe que la energía circula por canales sutiles llamados nadis y que, en ciertos puntos de confluencia de estos canales, se forman grandes «centros de intercambio» de energía: los chakras. Los sistemas tradicionales hablan de muchos puntos energéticos, pero el modelo más extendido en la actualidad se centra en 7 chakras principales alineados a lo largo de la columna vertebral, desde la base hasta la coronilla.

Estos chakras no son estructuras físicas como un órgano o un hueso, sino parte de lo que algunos autores llaman «fisiología sutil»: un mapa energético que ayuda a comprender la relación entre cuerpo, mente, emociones y espiritualidad. Aunque no se puedan ver con un microscopio, este modelo se ha usado durante siglos en contextos como el yoga, el tantra o el reiki como herramienta de autoconocimiento y trabajo interior.

Esta energía giratoria tiene 7 centros en el cuerpo y empieza en la base de la columna vertebral y se mueve hasta la parte superior de la cabeza. Cada uno de estos centros se asocia a:

  • Una zona física concreta (órganos, glándulas, nervios).
  • Un color relacionado con su frecuencia vibratoria.
  • Un elemento (tierra, agua, fuego, aire, éter, luz, conciencia).
  • Funciones psicológicas y emocionales como el instinto, la autoestima, el amor o la intuición.

Si eres una persona sana y equilibrada, los 7 chakras podrán proporcionarte la cantidad de energía que necesitas para cada parte de tu cuerpo, mente y espíritu. Cuando los centros están en armonía, se habla de una sensación de estabilidad física, claridad mental, equilibrio emocional y mayor conexión con uno mismo.

En cambio, si alguno de tus chakras está demasiado abierto y gira demasiado rápido, o si está demasiado cerrado y se mueve lentamente, entonces tu bienestar puede verse resentido. Según esta visión, un chakra en desequilibrio puede expresarse como síntomas físicos (malestares en la zona correspondiente), emocionales (miedos, bloqueos, irritabilidad) o incluso conductuales (patrones repetitivos, dificultad para poner límites, dependencia, etc.).

Entender los 7 chakras que componen nuestros cuerpos te ayudará a estar en sintonía con los ciclos de energía natural en tu cuerpo. Puedes utilizar esta información para poder saber si tienes desequilibrios físicos, emocionales o espirituales dependiendo de los chakras que ponderan a cada parte. Lo ideal es que trabajes el equilibrio de tus chakras mediante prácticas como la meditación, el yoga, la respiración consciente, el trabajo con mantras o la visualización, para poder vivir una vida más armónica tanto física como emocionalmente.

los 7 colores de los chackras

Los chakras o ‘ruedas’ giratorias de energía corresponden a zonas ricas en terminaciones nerviosas y plexos del cuerpo físico. Cada uno de los 7 chakras principales representa:

  • Órganos y glándulas clave (tiroides, corazón, plexo solar, órganos sexuales, etc.).
  • Funciones fisiológicas como la digestión, la respiración, la circulación o el descanso.
  • Aspectos psicológicos como la seguridad, el poder personal, la creatividad, la comunicación o la sabiduría interior.

Dado que siempre están en movimiento, es esencial que los 7 chakras principales permanezcan abiertos, alineados y que fluyan entre sí. Si hay un bloqueo, la energía no puede fluir y aparece lo que muchos enfoques holísticos describen como «desarmonía» o «bloqueo energético».

Mantener un chakra abierto es un desafío, pero no es tan difícil cuando se tiene conciencia de ello. La mente, el cuerpo, el alma y el espíritu están conectados; ser consciente de un desequilibrio en alguna de estas áreas puede ayudarte a reconocer qué chakra necesita atención y a recuperar poco a poco el equilibrio.

Un ejemplo para entender el funcionamiento de los chakras

Una mujer que se ha quedado viuda recientemente comienza a desarrollar bronquitis aguda, el dolor permanece en el pecho y tiene dolor en esta zona cada vez que tose. El chakra del corazón está afectado por completo en este caso. Si la mujer viuda se da cuenta de la conexión entre la pérdida de su marido y la bronquitis, podrá acompañar su proceso de duelo combinando el tratamiento médico con prácticas que equilibren el chakra corazón (respiraciones, meditación, expresión emocional, apoyo terapéutico), lo que puede favorecer una sanación más integral.

Este tipo de ejemplo ilustra cómo, según este modelo, las experiencias emocionales profundas dejan huella en el cuerpo y cómo trabajar energéticamente un chakra concreto puede ayudar a liberar esa carga y a integrar mejor la vivencia.

los símbolos de los chakras

Origen y evolución del concepto de chakras

El término chakra se documenta en textos antiguos del hinduismo, especialmente en los Vedas y las Upanishads, donde se hace referencia a canales de energía y centros sutiles. Más tarde, en textos de yoga tántrico como la Yoga-kundalini Upanishad o el Shat-chakra-nirupana, se describen con mayor precisión los principales chakras, sus nombres en sánscrito y su ubicación a lo largo del canal central, llamado Sushumna nadi.

En la tradición del budismo vajrayāna también se habla de centros de energía similares, integrados en prácticas avanzadas de meditación. Con el tiempo, estas ideas se combinaron con conocimientos occidentales sobre el sistema nervioso y las glándulas endocrinas, dando lugar a interpretaciones modernas que relacionan los chakras con plexos nerviosos y órganos endocrinos (por ejemplo, tiroides para el chakra garganta, hipófisis para el tercer ojo, glándula pineal para el chakra corona).

Durante los últimos siglos, movimientos como la teosofía y corrientes de espiritualidad contemporánea popularizaron el modelo de los 7 chakras principales, asociándolos a los colores del arcoíris y a funciones psicológicas muy concretas. Hoy en día los chakras se emplean en múltiples prácticas de crecimiento personal: yoga, meditación, reiki, terapias energéticas o visualización creativa, entre otras.

Los 7 chakras

Los 7 chakras se describen habitualmente como centros energéticos alineados a lo largo de la columna vertebral, conectados por el canal central Sushumna y en interacción constante con el entorno a través del campo energético humano. Se suelen representar como flores de loto con diferente número de pétalos, cada uno con un color y un mantra asociado.

los 7 chakras

Los tres primeros chakras: los chakras de la materia

Los primeros tres chakras, que comienzan en la base de la columna vertebral, son chakras de la materia. Son de naturaleza más física y están estrechamente ligados a la supervivencia, las necesidades básicas, la vitalidad y las emociones más instintivas.

Primer chakra: Muladhara o chakra raíz

El Muladhara es el chakra de la estabilidad, la seguridad y nuestras necesidades básicas. Abarca las primeras tres vértebras, la vejiga y el colon, y se ubica en la base de la columna vertebral, en la zona del perineo. El rol de este chakra es conectar toda tu energía con la Tierra, lo que se conoce como conexión a tierra o enraizamiento.

Cuando este chakra está abierto y equilibrado, nos sentimos seguros, valientes y asentados en nuestra vida. Tenemos sensación de pertenencia (a una familia, un grupo, un lugar), capacidad para cubrir nuestras necesidades básicas (techo, alimento, descanso) y energía suficiente para las actividades cotidianas. Un Muladhara desequilibrado puede manifestarse como miedo constante, inseguridad, sensación de desarraigo o dificultad para sentir que se tiene «un lugar en el mundo».

  • Colores: rojo y negro.
  • Piedras: ágata, jaspe rojo, granate, coral, hematites, turmalina negra, obsidiana, ónix.
  • Elemento: tierra.
  • Signo: Capricornio.
  • Sentido asociado en muchas tradiciones: olfato.
  • Mantra semilla habitual: LAM.

Desde la perspectiva del yoga y otras prácticas energéticas, un chakra raíz armonioso favorece:

  • Seguridad física y sensación de protección en la familia o el grupo.
  • Capacidad para proveer las necesidades básicas de la vida.
  • Descanso adecuado y buena salud general.
  • Confianza para emprender proyectos sin miedo paralizante.

Un Muladhara desequilibrado se asocia con tendencias como el aislamiento, la apatía, la desmotivación o, en el polo opuesto, el apego excesivo a lo material y la dificultad para soltar. Algunas tradiciones asocian también este chakra a problemas como dolor crónico en la parte baja de la espalda, ciática, varices o trastornos alimentarios.

Segundo chakra: Svadhisthana o chakra sacro

El chakra Svadhisthana es nuestra creatividad y centro sexual. Está ubicado sobre el hueso púbico, debajo del ombligo, en la zona del sacro, y se asocia al suelo pélvico, el aparato reproductor, los riñones y la vejiga, así como a todos los flujos del cuerpo (sangre, líquidos, secreciones).

Este chakra está profundamente relacionado con las emociones, el placer, el disfrute, la sensualidad y el amor propio. Cuando Svadhisthana está equilibrado, solemos experimentar:

  • Vitalidad y positividad ante la vida.
  • Creatividad en proyectos, ideas y soluciones.
  • Relaciones personales más sanas, con capacidad de dar y recibir.
  • Apertura emocional sin caer en la dependencia.

Cuando se desarmoniza, pueden aparecer cambios de humor intensos, irritabilidad, baja energía, inseguridad o una visión distorsionada de la sexualidad (represión o, al contrario, búsqueda compulsiva de placer).

  • Color: naranja.
  • Piedras: ágata cornalina, piedra de luna, citrina naranja, calcita naranja, ámbar.
  • Elemento: agua (las emociones, la adaptabilidad).
  • Signos: Cáncer y Escorpio.
  • Sentido asociado: gusto.
  • Mantra semilla habitual: VAM.

Tercer chakra: Manipura o chakra del plexo solar

El chakra Manipura significa ‘gema brillante’ y es el área que va desde el ombligo hasta el esternón, en el plexo solar. El tercer chakra es nuestra fuente de poder personal, autoestima y capacidad de acción.

Se relaciona con el abdomen, el sistema digestivo, el hígado, el páncreas y el sistema nervioso. Cuando está equilibrado, nos aporta:

  • Confianza en uno mismo y en las propias capacidades.
  • Claridad para tomar decisiones y asumir responsabilidad.
  • Fuerza de voluntad para sostener proyectos y hábitos.
  • Capacidad para poner límites sanos y decir «no» cuando es necesario.

Si Manipura se desequilibra, pueden aparecer problemas digestivos, sensación de falta de control, baja autoestima, necesidad de aprobación externa, ira contenida o críticas excesivas hacia uno mismo y hacia los demás.

  • Color: amarillo dorado.
  • Piedras: cuarzo citrino, ojo de tigre, aventurina amarilla, topacio amarillo, pirita, ámbar.
  • Elemento: fuego.
  • Signos: Aries y Leo.
  • Sentido asociado: vista.
  • Mantra semilla habitual: RAM.

El cuarto chakra: conexión entre materia y espíritu

Situado en el centro del pecho, el cuarto chakra, Anahata, está en el medio de los siete y une los chakras inferiores de la materia y los chakras superiores del espíritu. El cuarto también es espiritual, pero sirve como un puente entre nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. Se asocia al corazón físico, los pulmones, el sistema circulatorio y la glándula timo.

El chakra del corazón es nuestra fuente de amor, compasión y conexión. Aquí se integran la capacidad de amar a otros y de amarse a uno mismo, el perdón, la empatía y la apertura para relacionarnos sin máscaras. Cuando trabajamos a través de nuestros chakras físicos (los tres primeros), podemos abrir los chakras espirituales más plenamente a través de un Anahata equilibrado.

  • Colores: verde cuando se alinea con los chakras inferiores y rosa cuando se alinea o vibra con los superiores.
  • Piedras: cuarzo rosa, aventurina verde, turmalina rosa, kunzita, esmeralda, jade, ágata verde.
  • Elemento: aire.
  • Signos: Libra y Tauro.
  • Sentido asociado: tacto.
  • Mantra semilla habitual: YAM.

Un Anahata armonioso se refleja en:

  • Relaciones basadas en el respeto y la empatía, sin dependencia extrema.
  • Capacidad de perdonar y liberarse del rencor.
  • Apertura emocional sin miedo desbordante al rechazo.
  • Actitud de gratitud y aprecio por la vida.

Cuando este chakra está bloqueado o en exceso, se pueden sentir celos, apego, resentimiento, incapacidad para confiar, o al contrario, entrega desmedida con pérdida de los propios límites. En el plano físico, algunas tradiciones lo relacionan con problemas respiratorios (asma, alergias) o con ciertas afecciones cardiacas.

Los chakras del espíritu

A partir del quinto chakra entramos en un terreno más sutil. Los chakras superiores se asocian a la comunicación auténtica, la intuición y la conexión espiritual. No por ello dejan de tener relación con el cuerpo, pero su énfasis se desplaza hacia la mente, la conciencia y la trascendencia.

Quinto chakra: Vishuddha o chakra garganta

El chakra Vishuddha es el quinto chakra y está ubicado en el área de la garganta. Esta es nuestra fuente de expresión verbal y la capacidad de hablar nuestra verdad más elevada. Incluye el cuello, la tiroides y las glándulas paratiroides, la mandíbula, la boca, la lengua y, en algunos sistemas, los oídos.

Vishuddha se relaciona con la comunicación consciente, la creatividad y la capacidad de escuchar. Cuando está equilibrado, podemos expresar lo que sentimos y pensamos con claridad y respeto, sin miedo excesivo al juicio ajeno, y también sabemos escuchar de forma activa.

  • Colores: azul o violeta (a menudo azul celeste o turquesa).
  • Piedras: amatista, turquesa, aguamarina, crisocola, lapislázuli, topacio azul.
  • Elemento: éter o espacio.
  • Signos: Géminis y Virgo.
  • Sentido asociado: oído.
  • Mantra semilla habitual: HAM.

Cuando este chakra está bloqueado, pueden aparecer dificultad para expresarse, timidez extrema, sensación de «nudo en la garganta», miedo a decir lo que uno siente o, en el polo contrario, hablar sin filtro, mentir o manipular con la palabra. A nivel físico, se asocia a veces con problemas en la garganta, cuerdas vocales, tiroides o cuello.

Sexto chakra: Ajna o chakra del tercer ojo

El chakra Ajna se encuentra entre las cejas, en el llamado «entrecejo». También se lo conoce como el chakra del tercer ojo. Ajna es nuestro centro de intuición, visión interior y claridad mental. Mientras que los dos ojos físicos nos permiten ver el mundo exterior, el tercer ojo se vincula a la comprensión profunda y a la capacidad de ver más allá de las apariencias.

Todos tenemos un sentido de intuición, pero es posible que no lo escuchemos ni atendamos sus señales. Enfocarte en abrir y armonizar el sexto chakra puede ayudarte a perfeccionar esta habilidad, a desarrollar mayor capacidad de concentración, memoria, insight y comprensión de tus propios patrones.

  • Colores: índigo y violeta.
  • Piedras: sodalita, amatista, lapislázuli, zafiro.
  • Elemento: todos los anteriores, purificados (a menudo se asocia a la luz).
  • Signos: Sagitario y Piscis.
  • Sentido asociado: sexto sentido.
  • Mantra semilla habitual: OM o AUM.

Cuando Ajna está equilibrado, tendemos a confiar más en nuestra intuición, discernir mejor lo que nos conviene y sentir menos apego a lo material como fuente de identidad. En cambio, un Ajna bloqueado puede ir acompañado de confusión, dificultad para tomar decisiones, exceso de racionalización o, en otro extremo, aislamiento en fantasías desconectadas de la realidad.

Séptimo chakra: Sahasrara o chakra corona

El chakra Sahasrara, conocido como el chakra del «loto de mil pétalos», se encuentra en la coronilla de la cabeza. Es el chakra de la iluminación, la conciencia expandida y la conexión espiritual con nuestro ser superior, con los demás y, en última instancia, con lo divino o con la totalidad de la vida.

Está vinculado al sistema nervioso y a la glándula pineal, y se considera el centro a través del cual se integra todo el trabajo de los chakras inferiores. Cuando está armonizado, se describe como una sensación de paz profunda, pertenencia al universo, humildad y apertura a la sabiduría.

  • Colores: dorado, blanco, violeta y transparente.
  • Piedras: cuarzo cristal, cuarzo transparente, calcita dorada, amatista, selenita, diamante.
  • Signo: Acuario.
  • Elemento asociado: conciencia pura o luz interior.
  • Mantra semilla habitual: silencio, OM o la letra M prolongada.

Un Sahasrara desequilibrado se puede manifestar en la creencia de superioridad espiritual, desconexión de la realidad cotidiana, dificultades para integrar lo espiritual y lo práctico e incluso problemas de sueño o de regulación de los ritmos biológicos.

Relación entre chakras, cuerpo energético y bienestar

En muchas tradiciones se afirma que todo lo que vive late de energía y que esa energía contiene información. El llamado campo energético humano reflejaría así la historia de cada persona: experiencias positivas y negativas, patrones de pensamiento, emociones recurrentes.

Cada chakra, al vibrar a una determinada «frecuencia», estaría en resonancia con determinadas experiencias, emociones o cualidades. Desde esta perspectiva, la salud no se entiende solo como ausencia de enfermedad, sino como equilibrio armónico de todas estas frecuencias sintonizadas. Cuando un chakra vibra en exceso o en defecto, se rompe la armonía y pueden aparecer síntomas.

Un modo sencillo de entenderlo es imaginar que cada chakra es un instrumento en una orquesta. Cuando todos están afinados, la melodía es coherente y agradable. Si uno está desafinado, el conjunto se resiente. Trabajar los chakras sería, entonces, un proceso de afinación progresiva mediante prácticas corporales, respiratorias, meditativas y de autoconocimiento.

beneficios energeticos de la meditacion y los chakras

Ejercicios para abrir los chakras

Para empezar a abrir tus chakras tendrás que ponerte en posición de meditar, esto se llama mudras. Los mudras tienen el poder de enviar más energía a los chakras. Para mejorar el efecto de la energía lo mejor es cantar sonidos. Estos sonidos son letras sánscritas que cuando se cantan causan resonancia en el cuerpo y sentirás el chakra al que cada sonido está destinado.

Para la pronunciación debes tener en cuenta que ‘A’ se pronuncia ‘ah’, la ‘M’ se pronuncia como ‘mng’. Tendrás que hacer una meditación de 7 a 10 respiraciones para cada chakra que quieras abrir. Canta el sonido varias veces por cada respiración (por ejemplo, tres veces).

Además de la posición de las manos y los mantras, es útil tener en cuenta algunos principios generales para que estos ejercicios sean más efectivos:

  • Busca un lugar tranquilo, sin interrupciones, donde puedas sentarte o tumbarte cómodamente.
  • Mantén la espalda relativamente erguida para facilitar el flujo de energía por la columna vertebral.
  • Respira de manera lenta y profunda, llenando el abdomen y soltando el aire suavemente por la nariz.
  • Visualiza el color asociado al chakra que trabajas, imaginando que se hace más luminoso y limpio con cada exhalación.
  • Observa tus sensaciones físicas y emocionales sin juzgarlas, simplemente tomando conciencia.

meditacion para trabajar los chakras

Abrir el primer chakra

Haz que las puntas de tu dedo pulgar e índice se toquen. Concéntrate en la posición de este chakra, en la base de la columna, y canta LAM. Después:

  • Ponte de pie recto y relajado.
  • Coloca los pies al ancho de los hombros.
  • Dobla ligeramente las rodillas.
  • Pon tu pelvis un poco hacia adelante.
  • Mantén tu cuerpo equilibrado, para que tu peso se distribuya uniformemente sobre las plantas de los pies.
  • Hunde tu peso hacia abajo, sintiendo el contacto firme con el suelo.
  • Mantente en esta posición durante varios minutos, mientras respiras con calma.

Esta postura ayuda a desarrollar la sensación de enraizamiento y seguridad, reforzando el vínculo con la tierra.

Abrir el segundo chakra

Pon tus manos en tu regazo, con las palmas hacia arriba, una encima de la otra. Mano izquierda debajo, tu palma tocando la parte posterior de los dedos de la mano derecha. Las puntas de los pulgares se tocan suavemente. Concéntrate en el segundo chakra, en la zona del bajo vientre. Canta el sonido VAM.

Mientras haces este ejercicio, puedes imaginar un círculo de luz naranja cálida moviéndose suavemente como el agua alrededor de tu pelvis, ayudándote a soltar tensiones y a conectar con tu creatividad.

Abrir el tercer chakra

Pon tus manos delante de tu estómago, ligeramente debajo de tu plexo solar. Deja que los dedos se unan en la parte superior, todos apuntando lejos de ti. Cruza los pulgares. Es importante enderezar los dedos. Concéntrate en el tercer chakra. Canta el sonido RAM.

A cada inhalación, imagina que tu abdomen se llena de una luz amarilla que te aporta fuerza, confianza y claridad; con cada exhalación, suelta dudas y miedos.

Abrir el cuarto chakra

Siéntate con las piernas cruzadas. Deja que toquen las puntas de tus dedos índice y pulgar. Coloca tu mano izquierda sobre tu rodilla izquierda y tu mano derecha frente a la parte inferior del esternón (un poco por encima del plexo solar). Concéntrate en el cuarto chakra. Canta el sonido YAM.

Visualiza un resplandor verde o rosa en el centro del pecho, que se expande con cada respiración. Puedes traer a tu mente personas o situaciones que desees envolver con comprensión y amor, empezando por ti.

Abrir el quinto chakra

Cruza los dedos dentro de las manos, sin los pulgares. Deja que los pulgares se toquen en la parte superior y ponlos ligeramente hacia arriba. Concéntrate en el quinto chakra. Canta el sonido HAM.

Imagina una luz azul clara en la garganta, limpiando todo lo que no necesitas decir o tragar, y dejando espacio para una comunicación más auténtica.

Abrir el sexto chakra

Pon tus manos delante de la parte inferior de tu pecho. Los dedos medios son rectos y se tocan en la parte superior, apuntando hacia adelante. Los otros dedos están doblados y se tocan en las dos falanges superiores. Los pulgares apuntan hacia ti y enfocando hacia la parte superior.
Concéntrate en el sexto chakra. Canta el sonido OM o AUM.

Mientras entonas el mantra, dirige tu atención al centro del entrecejo y visualiza un punto de luz índigo intenso. Permítete observar pensamientos e imágenes sin engancharte, como si fuesen nubes que pasan.

Abrir el séptimo chakra

Pon tus manos delante de tu estómago. Deja que los dedos anulares apunten hacia arriba, tocando en la parte superior. Cruza el resto de tus dedos, con el pulgar izquierdo debajo del derecho. Concéntrate en el séptimo chakra, en la coronilla. Canta el sonido NG. Para este chakra no hace falta hacer meditación prolongada, bastan unos minutos de presencia tranquila.

Si quieres conocer más ejercicios, no te pierdas estos para poder abrir tus chakras, busca un lugar tranquilo para comenzar con la práctica.

Video recomendado: Si prefieres una guía audiovisual, puedes ver este ejercicio práctico: Meditación para abrir los chakras (YouTube).

ejercicio de meditacion para equilibrar chakras

Cuidar tus chakras es, en última instancia, una forma de cuidar de ti a todos los niveles: físico, mental, emocional y espiritual. Con prácticas constantes, aunque sean breves, irás desarrollando más sensibilidad para notar qué centros necesitan atención y cómo acompañar de forma consciente tus propios procesos de cambio y crecimiento.


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