Qué es la cognición y cómo funcionan los procesos cognitivos

  • La cognición es el conjunto de procesos mentales que permiten percibir, interpretar, almacenar y usar información para comprender el mundo y adaptarnos a él.
  • Los procesos cognitivos básicos (sensación, percepción, atención, memoria) son la base sobre la que se apoyan los procesos superiores como el pensamiento, el lenguaje o las funciones ejecutivas.
  • Las funciones ejecutivas (planificación, inhibición, flexibilidad, actualización) dirigen la conducta hacia metas, regulan los impulsos y resultan clave para el aprendizaje y la vida adulta.
  • La cognición puede entrenarse y protegerse mediante hábitos saludables, estimulación mental y social, aprovechando la neuroplasticidad del cerebro a lo largo de toda la vida.

cognicion y procesos cognitivos

Absolutamente todos los seres humanos somos capaces de tener esta facultad, algunas veces considerada como la serie de procedimientos básicos para la percepción de elementos externos a través de múltiples perspectivas. Forma parte de la psicología y el psicoanálisis, como manera de evaluar rasgos o conductas del ser humano.

Sabemos que te apasiona el conocimiento y descubrir nuevos términos universales, es por ello que nos hemos visto en la obligación de crear un artículo exclusivo sobre la cognición y los procesos cognitivos. Así sabrás si pones correctamente en práctica el autoconocimiento y podrás comprender mejor cómo funciona tu mente en el día a día.

¿Qué es la cognición?

que es la cognicion

Como bien se ha mencionado antes, la cognición es una facultad netamente humana en donde el hombre es capaz de asimilar y procesar información según varios procesos de aprendizaje. La resolución de problemas, la memoria, los sentimientos, razonamientos, aprendizajes, atención e incluso toma de decisiones, engloba a un solo proceso mental llamado cognición.

En términos más amplios, la cognición se puede definir como la capacidad de obtener información del entorno, interpretarla y dotarla de significado. Esta información llega a través de los sentidos, de la experiencia, de los conocimientos previos y de nuestras características subjetivas (creencias, valores, personalidad, estado emocional…), y se integra en el cerebro para construir una representación del mundo.

Se relaciona a los conceptos abstractos que habitan en la mente humana; para la psicología este proceso comprende diversos objetos de asimilación de información considerados pertenecientes a la inteligencia humana. En donde se hace un énfasis en la capacidad de resolución de problemas, planificación, tomas de decisiones y aprendizajes para dar una connotación exacta a las capacidades de discernimiento.

Desde la psicología cognitiva se entiende la cognición como el procesamiento de cualquier tipo de información mediante las funciones mentales. Esta perspectiva surgió como respuesta al conductismo clásico, y puso el foco en lo que sucede dentro de la mente cuando percibimos, recordamos, razonamos o aprendemos. Gracias a ello se empezaron a estudiar con rigor procesos como la memoria, la atención, el lenguaje o el razonamiento.

Una recomendación muy dada cada vez más a los seres humanos es que amplíen los horizontes de posibilidades dentro de su vida, es decir, que creen experiencias nuevas desde hábitos nuevos y en actitudes diferentes para ampliar el campo cognitivo y así mantener una salud mental mucho más activa. Cuanto más usamos nuestras capacidades cognitivas, más conexiones neuronales se crean y se fortalecen, lo que se conoce como neuroplasticidad.

Definiciones del término

Esta palabra proviene del latín y su significado se inclina a la acción de “conocer”; es entonces que la cognición no es más que el acto del conocimiento de factores tanto internos como externos que permiten al hombre poder crear procesos de aprendizaje mucho más acordes a sus posibilidades o limitaciones.

Podemos decir que la cognición es el conjunto de procesos mentales que permiten adquirir, procesar, almacenar y utilizar información. Incluye funciones como la percepción, la atención, la memoria, el lenguaje, el razonamiento, la resolución de problemas, la toma de decisiones o la elaboración de sentimientos conscientes.

A su vez, engloba las capacidades del ser humano de poder tener emociones conscientes, tomar decisiones, crear nuevos hábitos e incluso el poder memorizar un evento pasado o reciente. Hoy en día se considera que emoción y cognición están estrechamente entrelazadas, hasta el punto de que muchas corrientes incluyen las emociones como un tipo más de proceso cognitivo.

Así, la presencia de factores externos estimulantes también crea una experiencia más agradable a los recuerdos y actitudes del ser. En líneas generales, la capacidad de retener información gracias a un estímulo sensorial externo se le denomina cognición, siempre que esa información pueda ser integrada en ideas, conceptos y patrones significativos para la persona.

Distintas disciplinas como la neurología, la antropología, la filosofía o las ciencias de la información también se interesan por la cognición, ya que entender cómo procesamos la información ayuda a comprender cómo nos comportamos, cómo nos adaptamos y cómo tomamos decisiones en contextos complejos.

Actividad cognoscitiva

Para ahondar más en el tema, se puede clasificar los diversos procesos de cognición según estándares de la psicología; por ejemplo, encontramos que la actividad cognoscitiva define a la cognición como proceso mental que consta de las siguientes características o etapas:

  • Proceso sensorial: el proceso sensorial es todo aquel que se realiza a través de estímulos sensoriales, en donde la conducta de la persona se ve influenciada por la capacidad de recibir dichos estímulos de la realidad. La finalidad principal del proceso sensorial es el poder comprender a fondo la realidad, y constituye la base para que luego haya percepción, atención y memoria.
  • Proceso de integración: esta actividad de carácter cognoscitiva comprende la integración de dichos estímulos externos y experiencias sensoriales en relación a una información constante. Es entonces, que la persona recibe la información con la capacidad de renovarla según las veces que desee; así puede modificar o adaptar los estímulos percibidos para generar un conocimiento más elaborado y útil.
  • Creación de ideas: uno de los rasgos más predominantes dentro de la actividad cognoscitiva es la creación de ideas: imágenes mentales, conceptos, planes, interpretaciones. Si una persona no es capaz de integrar conocimientos significativos a través de imágenes y la creación de escenarios, tendrá un proceso cognitivo relativamente empobrecido y le costará aprender de la experiencia.
  • Proceso de estructuración: esta actividad da como resultado la posibilidad de estructurar la construcción del conocimiento. Este proceso le da una estructura jerárquica a los tipos de conocimientos que la componen, organizando la información de forma global en esquemas, categorías y redes de significado.

Estructura cognitiva

estructura cognitiva

Son muchos los elementos en estudio relacionados a la estructura que compone la cognición. Es entonces que se determina qué actividades componen los procesos de cognición o cognoscitivos.

En líneas generales, la estructura cognitiva expone que es necesario someterse a varios procesos que la definan. Hoy día existen controversias en cuanto a la definición correcta del término y los objetos de estudio, sin embargo, comprendemos que todo planteamiento psicológico puede tener contrapartes; sin ello, sería imposible la evolución científica. Lo que sí existe es bastante acuerdo en que el conocimiento se organiza en esquemas y redes que permiten relacionar nuevas experiencias con lo que ya sabemos.

  • Observación: es la primera actividad que realiza la cognición para percibir a través de este estímulo sensorial las imágenes e información a procesar. Permite al individuo captar el estímulo de manera exitosa para generar la retención de manera idónea, y es clave para que luego podamos comparar, clasificar y aprender.
  • Identificación de variables: es la segunda actividad que comprende la estructura cognitiva, y se trata de la identificación de variables que sucede cuando el estímulo ya ha sido percibido y captado. Dan lugar a un momento de organización de los elementos anteriormente captados con los que se hacen familiares dentro de una posible percepción pasada, lo que facilita reconocer patrones y regularidades.
  • Comparación: un proceso posterior a la identificación de las variables, que consiste en poder generar una comparación de los elementos recientemente percibidos con los ya almacenados en la memoria. Esta comparación permite evaluar similitudes, diferencias y relaciones lógicas entre los datos.
  • Relación: luego de haber generado una comparación, se produce la relación entre los objetos percibidos para dar con la adquisición de un conocimiento global. Relacionar información es esencial para comprender causas, consecuencias y contextos.
  • Ordenamiento: se produce a través de estructuras ordenadas para distribuir o almacenar de manera eficiente la adquisición del conocimiento. Este orden puede ser temporal, espacial, causal o jerárquico, y ayuda a que luego podamos recuperar la información con mayor facilidad.
  • Clasificación jerárquica: por último, el proceso de clasificación jerárquica ocurre en la estructura cognitiva como la clasificación del conocimiento obtenido de carácter jerárquico según la información dada. Esta organización en niveles de mayor o menor abstracción es la base de conceptos, categorías y teorías que utilizamos para entender el mundo.

Procesos cognitivos

Los procesos cognitivos son los que se efectúan para encontrar un nuevo conocimiento y poder tener la capacidad de integrar soluciones al mismo. Son varias las funciones cognitivas que trabajan en conjunto para generar la integración del conocimiento y guiar nuestra conducta.

En psicología cognitiva suele distinguirse entre procesos cognitivos básicos e inferiores (más ligados a la captación y mantenimiento de la información) y procesos cognitivos superiores (vinculados con el razonamiento, el lenguaje, la planificación o la inteligencia). Todos ellos se influyen mutuamente y se activan de manera combinada en casi cualquier tarea cotidiana.

  • Percepción: este proceso permite al ser humano poder percibir su entorno de manera eficaz y óptima; este proceso cognitivo recibe la información captada por el sistema nervioso central a través del estímulo sensorial de los órganos externos. Los cinco sentidos son básicos y fundamentales para que la percepción de toda la información recibida no sea difusa o tergiversada; es entonces que la información no puede acceder al cerebro sin los procesos perceptivos involucrados. La percepción por supuesto se ve condicionada por los conocimientos y valores adquiridos a lo largo de la vida, tal como las creencias arraigadas, las inseguridades o la autoestima.

La percepción también implica una interpretación activa de la información. No vemos el mundo “tal cual es”, sino que lo organizamos según nuestros conocimientos previos, expectativas, emociones y foco atencional. Por eso, una misma situación puede ser percibida de forma distinta por diferentes personas, e incluso por la misma persona en momentos distintos.

  • Atención: forma parte clave de los procesos cognitivos como la posibilidad de organizar las actividades concentrándose en un estímulo o actividad en concreto. Modula pues la función de los diferentes procesos perceptivos. Es una habilidad del ser humano el poder concentrarse y prestar atención para el correcto funcionamiento cognitivo de la mente, así que un ser poco estimulado cognitivamente puede resultar un grave problema para sí mismo.

La atención puede ser selectiva (filtrar información irrelevante), sostenida (mantener el foco durante un tiempo prolongado), dividida (alternar entre varias tareas) o alternante (cambiar de un estímulo a otro según lo requiera la situación). Estos subprocesos son fundamentales para estudiar, conducir, conversar o trabajar con eficacia.

  • Memoria: almacena, recupera y modifica eventos del pasado; se conoce entonces como una secuela de funciones cognitivas en lugar de una actividad espontánea del ser humano. Incluye la memoria de trabajo (mantener y manipular información a corto plazo), la memoria a corto y largo plazo, y tipos específicos como la memoria episódica, semántica o procedimental.

La memoria es indispensable para el aprendizaje y para la construcción de nuestra identidad, ya que nos permite sentir continuidad entre lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser. Sin memoria resultaría imposible planificar, razonar o tomar decisiones con base en la experiencia.

  • Pensamiento: uno de los procesos cognitivos más utilizados por el ser humano, posee una difícil limitación y, por ende, el significado de la palabra siempre será relativo. Sin embargo, en líneas generales, se puede apreciar el pensamiento como adquisición y manipulación de nueva información a través de las funciones mentales básicas.

Así, se considera al pensamiento acción clave para desarrollar la percepción, atención y memoria de manera recíproca. A través del pensamiento llevamos a cabo actividades como el razonamiento lógico (deductivo, inductivo, abductivo), la resolución de problemas, la toma de decisiones, la creatividad o la elaboración de juicios.

  • Lenguaje: este término hace referencia al método comunicativo que utilizamos los humanos de manera verbal o no verbal. A diferencia de la lengua, el lenguaje se puede expresar de múltiples maneras acorde a las necesidades mismas del ser.

En este sentido, es uno de los procesos cognitivos más representativos y hasta a veces limitantes para el ser humano. A través del lenguaje, se puede estructurar jerárquicamente los elementos abstractos que por lo general son de difícil explicación. El lenguaje también permite autorregular la conducta, construir significados compartidos y transmitir cultura de una generación a otra.

  • Aprendizaje: por último y como síntesis de cada uno de los procesos cognitivos encontramos el aprendizaje. Este se encarga de abordar todo tipo de conocimientos almacenados en la mente con anticipación e integrar nueva información con los esquemas previos. Incluye el aprendizaje de hábitos, habilidades motoras, normas sociales, conceptos complejos y estrategias de pensamiento.

El aprendizaje modifica el sistema cognitivo de un modo dinámico: cada nueva experiencia significativa reorganiza lo que ya sabíamos, crea nuevas conexiones y, en muchos casos, cambia nuestra manera de percibir y de actuar en el mundo.

Procesos cognitivos básicos y superiores

Una forma muy extendida de clasificar los procesos mentales es diferenciando entre procesos cognitivos básicos y procesos cognitivos superiores. Esta clasificación ayuda a entender cómo funciona la mente: primero recibimos y organizamos la información (procesos básicos) y, a partir de ahí, construimos operaciones más complejas como planificar, razonar o crear (procesos superiores).

Entre los procesos básicos se suelen incluir la sensación, la percepción, la atención y la memoria. Son condición necesaria para que luego pueda haber pensamiento, lenguaje o inteligencia. Los procesos superiores, por su parte, abarcan el lenguaje, el pensamiento, las funciones ejecutivas, la inteligencia, la creatividad o la motivación, y se apoyan en los básicos para operar.

Esta distinción, inspirada en autores como Vygotsky y desarrollada después por numerosos psicólogos cognitivos, no implica que unos procesos sean más importantes que otros, sino que muestran diferentes niveles de complejidad en el procesamiento de la información.

Funciones ejecutivas y cognición superior

Dentro de los procesos superiores destacan las funciones ejecutivas, un conjunto de habilidades que nos permiten dirigir la conducta hacia metas, adaptarnos a situaciones nuevas y controlar los impulsos.

  • Cambio o shifting: habilidad para cambiar constantemente la atención a diferentes aspectos o propiedades de un estímulo.
  • Flexibilidad cognitiva: capacidad para pasar de un pensamiento o acción a otra, en función de los cambios que ocurren en una situación.
  • Actualización (updating): esencial en la memoria de trabajo, consiste en sustituir y reorganizar los contenidos mantenidos en memoria a medida que recibimos nueva información.
  • Inhibición: supresión de acciones o pensamientos dominantes en favor de otros que se adapten mejor a la situación.
  • Planificación: anticipación de sucesos, formulación de metas y organización de pasos a seguir para su logro. Es imprescindible para la resolución de problemas.
  • Fluidez: capacidad para generar rápidamente ideas, soluciones o respuestas a partir del conocimiento previo.

Estas funciones, también conocidas como control ejecutivo, se relacionan especialmente con los lóbulos frontales del cerebro y son esenciales tanto para el rendimiento académico y profesional como para la adaptación social y la vida adulta.

entrenar procesos cognitivos

Cognición, cerebro y salud mental

Los procesos cognitivos no flotan en el aire: se apoyan en una base neurobiológica muy concreta. Regiones como el lóbulo frontal (planificación y control), el lóbulo temporal (memoria y lenguaje), la corteza parietal (integración sensorial), el hipocampo (consolidación de recuerdos) o la corteza prefrontal (toma de decisiones, regulación emocional) participan activamente en nuestra cognición.

Cuando estas estructuras se ven afectadas por enfermedades neurodegenerativas, lesiones, trastornos psiquiátricos, infecciones, déficits nutricionales o consumo de sustancias, se pueden producir alteraciones significativas en la atención, la memoria, el lenguaje o el razonamiento. Por eso, la evaluación neuropsicológica y el entrenamiento cognitivo son herramientas de gran valor clínico y preventivo.

La buena noticia es que la neuroplasticidad permite entrenar y fortalecer la cognición a lo largo de toda la vida. Actividades como la lectura, el aprendizaje de idiomas, los juegos de lógica, el ejercicio físico regular, la meditación o la vida social activa favorecen el mantenimiento de unas capacidades cognitivas sanas.

Cognición y aprendizaje

Según varios autores, los procesos cognitivos son la vía a través de la cual se adquiere el conocimiento. Por lo tanto, son las habilidades necesarias para que el ser humano pueda aprender y posteriormente realizar cualquier actividad.

Cuando el aprendizaje se realiza a través de la lectura, por ejemplo, los procesos perceptivo-visuales y la atención focalizada son los primeros elementos que comienzan a ponerse en funcionamiento. Después entran en juego procesos complejos como el lenguaje (procesos léxicos, sintácticos, ortográficos y semánticos) y, de nuevo, la memoria y las funciones ejecutivas, que permiten crear imágenes mentales, extraer ideas clave y relacionar lo leído con experiencias previas.

Cuando el aprendizaje es por observación o imitación, el mecanismo también implica a la percepción, la atención y la memoria, así como a procesos de razonamiento y toma de decisiones (“si hago esto, pasará aquello”) que ayudan a generalizar lo aprendido a nuevas situaciones.

Al comprender qué es la cognición y cómo funcionan los procesos cognitivos, se vuelve más sencillo entender por qué a veces nos cuesta concentrarnos, por qué olvidamos ciertos datos o por qué tendemos a repetir determinados patrones de conducta. Este conocimiento abre la puerta a cuidar mejor nuestra salud mental, optimizar el aprendizaje y entrenar de forma específica aquellas funciones que más necesitamos en cada etapa de la vida.

La cognición, en definitiva, es el hilo invisible que conecta lo que percibimos, lo que pensamos y lo que hacemos: cuanto más la conocemos y estimulamos, más recursos tenemos para adaptarnos, aprender, gestionar nuestras emociones y tomar decisiones alineadas con lo que queremos vivir.


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