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Cómo afrontar una perdida

Los seres humanos vivimos en sociedad y  forjamos lazos de apego y unión con nuestras familias y amigos. Gracias a estos lazos, nuestra vida es más rica y más satisfactoria. Estos lazos nos proporcionan,  autoestima saludable, refuerzo, seguridad… Es lógico que la pérdida de un familiar, amigo o persona cercana produzca en nosotros un sentimiento de vacío, soledad e indefensión.

Actualmente en nuestra sociedad, es curioso observar cómo nos enfrentamos al difícil y doloroso proceso de la pérdida. Y no solo ante la pérdida de un ser querido, sino la pérdida de un trabajo, de una relación de pareja…

Antes de extenderme un poco más en el tema, me gustaría que vieseis este breve vídeo con un consejo clave para afrontar el duelo:

Para la sociedad, lo  importante es que la persona que ha sufrido una pérdida retome su vida lo antes posible, nos sentimos violentos al intentar hablar con esta persona para no recordarle su pérdida. Nos afanamos en frases como: “el tiempo lo curará”,  “sé fuerte” y, en el caso de una ruptura de pareja, “ ya encontrarás a otra/otro”. Estas típicas frases demuestran lejanía emocional.

Queremos que rápidamente la viuda se enfrente a su trabajo, que el hijo se enfrente al negocio, que un hombre, cuya novia le ha dejado, encuentre rápidamente a otra persona, porque: “un clavo saca a otro clavo.”

Creo que esto tiene mucha relación con el tipo de vida que actualmente llevamos, estamos ante la sociedad de la prisa, todo debe ser a ritmo vertiginoso, no podemos esperar, no tenemos tiempo…. Desgraciadamente los asuntos del alma  no se guían por estas reglas. Y no es beneficioso este trato con un doliente.

Antiguamente existía el luto. Las viudas y viudos, los hijos e hijas, vestían de riguroso negro al perder a un familiar. Ahora no esta tan bien visto, hay que ser fuerte y no mostrar nuestros sentimientos.

Pero sin embargo, el luto protegía a estas personas, ya que ante comportamientos poco apropiados de una persona, tan típicos durante un proceso posterior a una pérdida como por ejemplo: lapsus de memoria, llanto, tristeza, desorientación… existía una protección y entendimiento por parte de la sociedad al ver a esta persona vestir de luto.

Actualmente un caballero que haya perdido a su esposa y se encuentre en el supermercado, no podrá disfrutar del mismo beneplácito ya que al no existir el luto sus comportamientos típicos de duelo no serán comprendidos y tolerados por los demás.

No estoy apoyando la vuelta a los ropajes negros, pero si entiendo que de esta forma era más fácil encauzar los sentimientos de una forma saludable y pasar por las fases del duelo de una manera menos individualista y con ello de forma mas comprensiva.

Formas de actuar adecuadas ante una persona que ha sufrido una pérdida:

* Escuchar y acompañar. Es importante que la persona se desahogue, que cuente como pasó su desgracia, que se sienta arropada, que se sienta escuchada.

* Ayudarla con toda la documentación de seguros, gestiones del entierro, etc.

* Intentar que estas personas no tomen decisiones trascendentales los primeros meses de la pérdida.

* No cortar a la persona en su discurso de su pérdida y mucho menos con palabras como: “No te preocupes”, “Ya se te pasará”…

Es bueno experimentar y compartir la avalancha de sentimientos que se sufren a partir de un acontecimiento de pérdida para que se permita la expresión abierta del duelo y sirva para desahogar la pena y para empezar a afrontar una nueva etapa.

“El luto recuerda a los demás el trance de amargura y pena por la que esta pasando el deudo.”

(Marcos Gómez Sancho).

La Terapia Psicológica es un primer paso. Ayuda a identificar las emociones y expresarlas.

Lo mas honesto será trasmitir entendimiento y tranquilidad con la comunicación no verbal: miradas, un abrazo…

“Las condiciones mas favorables para el desarrollo de un duelo sano, son la información, la compañía y la conversación.”

(Leia Nomen)

Debemos superar las creencias de que las personas en duelo se muestran frágiles de carácter y debemos permitir las expresiones de dolor y sentimientos típicos en una fase de duelo normal, que según la literatura, debe durar menos de dos años (por supuesto cada persona es diferente). Acompañemos y entendamos el proceso de estas personas hasta recuperar de nuevo las riendas de su vida y hasta que puedan mirar el futuro con optimismo.

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