Cómo construimos los recuerdos

Todas las personas tenemos recuerdos, es más… estamos hechos de ellos y nos forman y definen. Desde que se supera la amnesia infantil a partir de los 4 años aproximadamente, las personas creamos y guardamos nuestros recuerdos, ellos nos permiten aprender y ser quienes somos hoy en día. Pero, ¿de dónde vienen y cómo se crean?

Hay quienes comparar el cerebro con un ordenador, en relación a cómo guarda y almacena la nueva información que le resulta importante para avanzar y cómo elimina la que es innecesaria. La memoria humana no es lo mismo que un ‘pen-dirve’, las personas utilizan el recuerdo de diferentes formas para poder avanzar. Para poder entender todo esto mejor, sigue leyendo, porque tendrás que entender qué es la memoria a corto y a largo plazo.

La memoria a corto plazo

La memoria a corto plazo se refiere a las cosas que el cerebro recuerda de forma reciente, es decir lo que te ha pasado hace poco, es un recuerdo fugaz. La memoria a corto plazo dura unos 30 segundos. Si recuperas la información después de este período, es porque se ha pasado a tu memoria a largo plazo.

La memoria a corto plazo contiene la información con la que trabajamos actualmente, es decir la que estás pensando. Puede ser nueva información recuperada de la memoria a largo plazo. Por ejemplo, si te dan un teléfono pero se te olvida rápidamente es porque no has trabajado lo suficiente como para almacenarla en la memoria a largo plazo y tu cerebro ha pensado que no es importante y simplemente, lo ha eliminado de tu mente.

La memoria a largo plazo

Los recuerdos que se conservan se quedan en la memoria a largo plazo. En la memoria a largo plazo se guardan los recuerdos que realmente piensa el cerebro que te servirán para algo. Estos recuerdos tienen una presencia física en el cerebro ya que las neuronas establecen nuevas conexiones físicas y sinopsis entre sí cuando se forma una nueva memoria a largo plazo. Esta conexión perdura aunque no se use esta información.

La memoria explícita e implícita de la memoria a largo plazo

En la memoria a largo plazo podemos encontrar la memoria explícita y la implícita. Los recuerdos implícitos incluyen hábitos y habilidades que puedes hacer de forma automática como conducir el coche, montar en bicicleta, hacer algún trabajo mecánico, etc.

Los recuerdos explícitos son recuerdos por los que eres consciente que los tienes e intentas recordarlos intencionalmente. Hay dos tipos de memoria explícita: la episódica y la semántica. La memoria episódica son los recuerdos de cosas y eventos que te han sucedido. La memoria semántica es para un conocimiento más general de las cosas, cómo cuál es la capital de Francia.

Codificación de la memoria

Cuando se aprende algo nos interesa poner los recuerdos en la memoria a largo plazo. Para que un recuerdo se forma primero debe codificarse la información, si no se hace así, desaparecerá en pocos segundos. La información que se recoge se canaliza en el hipocampo, la región del cerebro que se encarga de los nuevos recuerdos y es dónde el cerebro genera nuevas neuronas. El hipocampo vincula toda la información relevante y la codifica en una nueva memoria formando nuevas sinapsis.

No toda la información es igual para el hipocampo, porque hay cosas que el cerebro piensa que son ‘importantes’ y las codifica con facilidad y eficacia que las cosas más rutinarias o que considera ‘poco importante’ o ‘incomprensible’, como la letra de una canción en un idioma que el cerebro no reconoce. El hipocampo prioriza la información que se repite en la memoria a corto plazo o aquella información que tiene un gran peso emocional para la persona. El hipocampo es selectivo porque tiene mucho trabajo y no puede perder el tiempo con cosas innecesarias.

El hogar de tus recuerdos

Cuando un recuerdo se codifica necesita un lugar donde quedarse, es decir, ir al hogar de los recuerdos. Los recuerdos más nuevos que se consolidan se quedan en el hipocampo durante un tiempo, pero a medida que se forman más recuerdos las neuronas que tienen una memoria específica migrarán hacia la corteza. Cuando esto ocurre los recuerdos se almacenan en todo el cerebro, es decir, todo el cerebro es el hogar de tus recuerdos, y se accede a los recuerdos a través de diferentes conexiones neuronales.

Los recuerdos similares tienden a agruparse, por ejemplo: los recuerdos hablados se quedan cerca de los centros de lenguaje, los recuerdos visuales cerca de la corteza visual, y también hay mucha redundancia; puedes tener varios recuerdos para la misma cosa. Cada vez que se activan se fortalecen. Los recuerdos humanos no se almacenan como libros en una biblioteca; se actualizan y retocan constantemente.

Recordar algo que pensabas que habías olvidado

Quizá pienses que cuando pasa mucho tiempo un recuerdo que fue depositado en la memoria a largo plazo queda olvidado para siempre porque desaparece con el tiempo, pero no siempre es así (direcciones antiguas, teléfonos de personas que conociste hace tiempo, contraseñas, etc).

El problema no es que desaparezca la información, si no que si puedes recordarlo o no. Esto es como cuando pierdes algo en casa, sabes que está en casa pero no lo encuentras y no puedes usarlo.  Cuando queremos acceder a una memoria desde los rincones oscuros de nuestro cerebro, las señales de nuestro córtex frontal se conectan a esa memoria por medios inciertos, y la memoria se reconstruye a partir de la información disponible. Cuanto más utilices la memoria, más fácil será encontrar los recuerdos ‘perdidos’.

Revisar y recordar es una parte crucial del proceso de aprendizaje. Y hay cosas que puedes hacer para que sea más fácil, algunas más extrañas que otras. Estar en presencia de algunos de los elementos de la memoria inicial ayuda a la recuperación. Por ejemplo, si aprendiste algo mientras estabas en una piscina, lo recordarás mejor mientras estés en una piscina en una fecha posterior, aunque esto no hay estudios científicos que lo respalden, es la experiencia de las propias personas o la tuya propia las que pueden verificar si funciona o no.

En ocasiones, la actualización de los recuerdos, puede suplantar a los recuerdos que ya tenías y puedes recordar las cosas de forma distorsionada. Esto se conoce como interferencias y a veces, puede conducir incluso al olvido.

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Psicología

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

2 comentarios

  1.   Apolo Zuleta Navarro dijo

    Excelente tema, pero da la impresión de que falta información relevante en cuanto a los recuerdos y la formación de la mente especialmente entre los cero y los cuatro años incluso antes de nacer, que según este articulo sería olvidado completamente, esto parece contradecir la opinión de científicos de alto nivel expertos en neurociencia que explican que entre los 5 primeros años sería la etapa más importante en la formación, por medio de la interacción o interfaz con el entorno físico y psíquico, especialmente emocional, interno y externo, que se generaría la mayor parte del software de la mente humana por la cual se manejará la maquinaria cerebral por el resto de la vida.

    1.    Maria Jose Roldan dijo

      Hola! 🙂 No falta información solo que este tema no toca la amnesia infantil, nos hemos centrado en los recuerdos y la memoria. Aunque lo tendremos en cuenta para otro post y hablaremos largo y tendido sobre este tema. Muchas gracias por tu aportación ^^

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