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¿Qué es el complejo de Edipo? Cuando los hijos se enamoran de las madres

El desarrollo de una oposición al padre, y afinidad a la madre, en el caso del niño; y caso contrario en la niña, se ha definido como complejo de Edipo. La definición de este complejo da explicación a la relación afín desarrollada por los infantes hacia uno de sus progenitores, y esa misma empatía generada es la que define su oposición hacia el otro padre, con quien compite por el afecto y atención de aquel con el que se siente protegido.

¿Por qué Edipo Rey?

La famosa tragedia griega “Edipo Rey” escrita por el griego Sófocles, se presume se remonta a la época del 430 a.C., cuya trama gira en torno a Edipo, hijo de Layo y Yocasta, a quien su padre, aun siendo un niño manda a matar para impedir la predicción realizada por un oráculo, la cual rezaba, que Layo moriría en manos de su propio hijo. Yocasta, su madre fue encomendada a la tarea de ejecutar el asesinato del pequeño Edipo, pero ella no acató la orden. Siendo un adulto, en un altercado de caminos, se cumple la profecía del oráculo, y Edipo mata a su propio padre. Posteriormente contrae matrimonio con su madre (ninguno era consciente del parentesco).

El término “complejo de Edipo” fue acuñado por la famosa corriente del estudio de la mente, conocida como psicoanálisis. Esta condición hace referencia al postulado realizado por Freud respecto al desarrollo de un deseo incestuoso en el niño por alguno de sus padres, y de un antagonismo u posición por el otro. Se cree que el individuo, en cierta etapa de su desarrollo, genera una dependencia por la figura paterna/materna que le despierta mayor sensación de seguridad y protección, y la reacción instintiva lo lleva a desarrollar lazos de una naturaleza sexual hacia esa figura. Viendo en la otra figura paternal una especie de rival, con el que compite por el amor y protección.

Edipo para el psicoanálisis

Sigmund Freud, como eje central de su obra el Psicoanálisis, desarrolló la idea de que todo ser humano desarrolla en mayor o menor medida un deseo de incesto hacia uno de sus padres, y el odio o rivalidad hacia el otro; estas ideas en el ser humano por supuesto despierta un sentimiento de culpa, por lo que el individuo puede negarlas y aislarlas en el rincón de la mente que se denomina “inconsciente”.

Este aspecto del psicoanálisis dio pie a una pluralidad de reacciones, en las que en su mayoría las personas rechazaban la idea de que en el niño existiera un despertar sexual, y que muchos menos que el estímulo de este, fuera activado por uno de los progenitores.

Freud, siendo calificado como genio por algunos, y sádico libertino por otros, desarrolló toda una teoría y definición de las enfermedades mentales, en torno a la idea de los deseos sexuales reprimidos. Para el psicoanálisis, una enfermedad mental (o psicosis) es el resultado de la negación de la pulsión o el deseo sexual, o de la experimentación de traumas o abusos sexuales no superados.

Los pensamientos traumáticos son borrados del plano de nuestra consciencia, como un mecanismo de defensa. No estamos preparados para asumir una realidad, y por ello la reacción natural es guardada en un lugar donde no esté visible. Sin embargo, y pese a que no sepamos definir el origen de nuestro malestar, el pensamiento traumático permanece ahí en nuestra mente, y desde el subconsciente altera nuestra conducta, y nos causa reacciones que no están acorde con la dimensión del estímulo. Por ello el tratamiento propuesto para la curación de las enfermedades mentales consiste en ventilar aquel evento que originó el trauma, superarlo y eliminar las reacciones neuróticas.

Clasificación

Considerando el sexo del padre sobre quien recae el sentimiento de amor/odio, se puede establecer una distinción:

  • Edipo de carácter positivo: Se identifica un vínculo amoroso hacia la figura del sexo opuesto, y una manifestación adversa hacia la figura paternal del mismo sexo.
  • Edipo de carácter negativo: En este caso, la afinidad incestuosa recae sobre el padre del mismo sexo, y el antagonismo se desarrolla con el del sexo opuesto.

Desarrollo del complejo

Freud en su estudio de la evolución psicosexual del ser humano, consideró 5 etapas: Etapa oral, etapa anal, etapa fálica, etapa de latencia y la etapa genital. Cada una se caracterizó por la activación de estructuras características. El psicólogo estableció que el complejo de Edipo, era desarrollado entre los 3 y 5 años de edad, intervalo de edad que se corresponde a la etapa fálica.

Etapa fálica: Es la tercera etapa del desarrollo psicosexual del individuo, se piensa que se muestra latente a partir de los 3 años de edad, pero no se puede establecer con precisión, ya que su desarrollo está condicionado por diversos factores de la configuración individual de la persona, sin embargo, lo que si se estableció con precisión, es que su inicio se activa inmediatamente después de la culminación de la etapa anal.

Esta es una etapa donde se unifican las pulsiones procedentes de las fases anteriores, y la libido se concentra en la zona genital: clítoris en el individuo de sexo femenino, y en el pene en el género masculino, por lo que el infante puede sentir placer al tocar sus genitales.

Freud identificó en esta etapa del desarrollo del complejo de Edipo, ya que el despertar de las pulsiones y deseos sexuales, recae sobre la figura materna/paterna, y el instinto lo lleva a generar sentimientos de reserva/miedo hacia la contraparte.

Señales del complejo de Edipo:

  • El niño da muestras de posesividad hacia una de las figuras paternas.
  • Signos de admiración exacerbada.
  • Imitación del rol de la figura antagónica (el niño buscará suplir su lugar).
  • Actitudes competitivas hacia la parte que le resulta antagónica.
  • Desarrollo de acciones orientadas a llamar la atención en el padre afín.

¿Cómo lidiar con el complejo en los hijos?

Los psicólogos recomiendan mantener una actitud natural frente al niño, sea cual sea el rol que le haya sido asignado. Como adulto, debe mantener la perspectiva, y saber entender que se trata de una etapa pasajera en el desarrollo de su hijo.

La superación de este complejo en parejas consolidadas y funcionales, no supone un mayor problema, ya que la armonía ayudará a que el niño avance rápido en la superación del complejo, comprendiendo cuál es su rol dentro de la familia, y retomando una relación estándar con ambos padres. Las parejas deben tener especial cuidado en esta etapa, de no hacer partícipe al infante de diatribas entre ellos, ya que en su deseo de asumir el rol que ocupa el padre/madre, tomará partido en la discusión, y buscará sacar provecho del inconveniente. Esto podría ser causa de un malestar familiar generalizado

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