7 consejos para evitar tensiones familiares en Navidades

¿Eres de los que no soportan a tu cuñada? ¿O quizás es al revés, tu cuñada no te soporta? Supongo que las reuniones familiares en navidad serán un poco tensas ¿no? (por lo menos hasta que empieza a hacer su trabajo el alcohol 😉

Pues no, el alcohol no es la solución (por lo menos, no es la más valiente). Hay que agarrar el toro por los cuernos. Aquí te dejo 7 consejos que te pueden ayudar a disfrutar de una tranquila comida familiar.

1) Piensa que no le puedes gustar a todo el mundo.

Ni el propio Dios lo consiguió. Así que relájate y si le caes mal a tu nuera, suegra o lo que sea, hay que respetar su opinión. Sé tu mismo/a y defiende tus posiciones con tranquilidad y un buen pase de torero, pero nunca ataques.

Si el familiar en cuestión está así contigo peor para él o ella. Será que está amargado/a y bastante tiene con su amargura. Déjalo estar y disfruta de la comida y de la compañía de aquellos con los que sí te llevas bien.

2) Sé amable.

Una sonrisa o una palabra amable desmonta cualquier cara o gesto despreciativo. Es increíble el poder que tiene una sonrisa. No debe ser forzada porque se te quedaría cara de Joker.

3) Intenta estar relajado.

Tómate una valeriana, haz ejercicios de respiraciones,…Parece que fueras a recibir a un ogro. Pues no, es una simple personita humana con la que no te llevas bien. Es ley de vida. Estate lo más relajado/a posible ya que si estás en un excesivo estado de tensión te crecerán las uñas de las manos (como los leones antes de atacar).

4) Ojo con los primeros 15 minutos.

Todo el esfuerzo lo debes poner en los primero 15 minutos ya que la entrada, la bienvenida y el inicio de la comida puede ser el más tenso. Recuerda sobre todo el consejo de ser amable y no te importe ser recibido con un mal gesto o una mala contestación. Tu compórtate como un verdadero señor o señora.

5) Retira los cuchillos de la mesa.

………..Nooooo, jajaja, este consejo es broma. Ya sé que no eres un asesino/a en potencia ¿verdad? No me asustes. En tal caso sí deberías retirar los cuchillos de la mesa y que partan el chuletón con los dientes.

6) ¿Por qué no intentar una reconciliación?

Una vez terminada la comida se da paso a momentos más distendidos: el hermano saca la guitarra, el cuñado no para de hablar con la hermana (debido sobre todo a los efectos de alcohol), los sobrinos e hijo propios no paran de correr por toda la casa,…Es un buen momento para iniciar una conversación con tu archienemigo/a y limar asperezas. Es mejor esta actitud (y, sobre todo, más inteligente).

7) Despídete amablemente de él o de ella.

Que se lleve un buen sabor de boca y que te recuerde como un persona amable, educada y divertida, no como un borde, antipático/a y lleno de un orgullo estúpido que no lleva a ninguna parte.

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