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Cosas que aprendí en el 2.010

Cosas que aprendí en el 2.010
Imagen: http://www.santosky.com

1) La vida se pasa volando y tengo que saber aprovechar (valorar) el presente. Parece una frase hecha pero la vida se construye de pequeños momentos. Si aprendo a paralizar el tiempo centrándome en “el ahora” mi vida será más placentera.

2) No hay que tener miedo al dolor, a la enfermedad, la muerte. Este aprendizaje está relacionado con el primero. Lo importante es “el ahora”. Muchas veces pienso en cómo me encontraré mañana (qué me dolerá) o con cuántos años moriré.

Me he dado cuenta que luego llega “el mañana” y aquí sigo. Igual que estaba ayer. Intentaré pensar más a menudo en el futuro como un espacio de oportunidades y nuevos acontecimientos más agradables.

3) Mi cuerpo y mi mente aguantan muy bien el sufrimiento. Como ya sabéis algunos/as, un saludo especial para Mari C., tengo 2 enfermedades crónicas que se encargan de darme la lata todos los días.

Durante los 23 días de mi hospitalización lo pasé mal: dolores, incertidumbre, aburrimiento e irritabilidad eran mis compañeros habituales. Sin embargo, soporté estoicamente tales “compañeros” de habitación y me esforzaba cada minuto por seguir adelante: seguía siendo cuidadoso con mis cosas, cuidaba especialmente el aseo diario, me esforzaba en comer todo lo que me ponían, andaba por los pasillos del hospital (si a eso se le puede llamar andar) todos los días. Era el que más andaba de la planta y eso que tenía grandes dolores.

4) He aprendido a centrarme más en mi mismo. Suena egoísta pero en la vida y simplificando existen 2 extremos de personas: las extremadamente egoístas y las que se olvidan de sí mismas para centrarse en los demás. Si me permites la modestia, te diré que me encasillo en el 2º tipo.

Cierto que tengo mis aspectos egoístas pero a veces me desvivo demasiado por las personas que quiero y, en ocasiones, esto me perjudica. He aprendido a quererme más.

5) He aprendido que en la vida hay que ser valiente. Continuamente nos enfrentamos a decisiones difíciles que exigen valor para poder llevarlas a cabo. Si logro enfrentarlas con valentía las cosas funcionan mejor y “mi yo” sale fortalecido.

El problema es agarrar el toro por los cuernos. No es fácil pero permíteme decirte que merece la pena ser valiente con nuestras decisiones.

Este post me parece una buena mejor manera de aparcar el 2.010. Es bueno hacer una valoración del pasado y éste es el mejor momento para ello.

¿Y tu? ¿Qué aprendiste del 2.010?

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