La preocupación por la sumisión química en los espacios de ocio ha llevado a muchos ayuntamientos a buscar soluciones innovadoras. El último ejemplo llega desde El Casar, en Guadalajara, donde se van a repartir unos curiosos cubitos de hielo capaces de detectar si alguien ha manipulado una bebida. Una iniciativa que convierte a esta localidad en la primera de Castilla-La Mancha en probar esta tecnología.
El dispositivo, desarrollado por la empresa NarXCup, tiene la apariencia de un hielo normal, pero esconde un sistema de sensores que reacciona ante la presencia de determinadas sustancias. Si se produce una alteración, el cubito cambia el color, el sabor y la textura del líquido, llegando incluso a gelificarlo. De esta forma, la persona puede darse cuenta de que su copa ha sido manipulada antes de ingerirla.
Así funciona el cubito

El sistema, bautizado como NarXcube, se introduce directamente en la copa o vaso. Según explica el responsable de la empresa, Santiago Marquina, se trata de una medida preventiva y de protección pasiva. En caso de que el sensor detecte alguna de las sustancias para las que está programado, reacciona en cuestión de segundos. El cambio es evidente: el líquido se vuelve de otro color, el sabor se altera y la textura se espesa hasta convertirse en una especie de gel. Así, resulta imposible seguir bebiendo sin darse cuenta de que algo raro ha pasado.
El dispositivo es reutilizable y, a diferencia de un cubito convencional, no se descongela. La compañía asegura que la tecnología está patentada a nivel europeo y que se encuentra en fase de programas piloto. De hecho, ya se ha probado en otros municipios españoles, aunque El Casar será el primero de Castilla-La Mancha en incorporarlo a sus fiestas.
El Casar, pionero en la región

Las fiestas de El Casar, que arrancan el próximo 4 de septiembre, contarán con un total de 300 unidades de estos cubitos que se repartirán hasta agotar existencias. La empresa NarXCup tendrá además un espacio informativo para explicar su funcionamiento y realizar demostraciones en directo. La iniciativa se suma a otras medidas ya conocidas, como las pulseras de detección y los vasos seguros, que también se distribuirán durante las celebraciones.
La concejala de Igualdad y Mujer, Yolanda Ramírez, ha destacado que esta novedad supone ‘un nuevo paso’ para reforzar las acciones preventivas. En su opinión, es fundamental mantener un trabajo continuado en esta materia, más allá de la instalación del propio Punto Violeta. Precisamente, ese recurso registró el año pasado un total de 1.285 atenciones entre El Casar y Mesones, una cifra que demuestra su utilidad.
El Punto Violeta, un apoyo esencial

El Punto Violeta volverá a estar operativo durante las fiestas con la colaboración de unas 35 personas voluntarias, que reciben formación especializada para saber cómo actuar ante cualquier incidencia. La coordinadora del Centro de la Mujer de El Casar, Laura García, ha participado en la presentación de esta iniciativa, con la que el Ayuntamiento pretende complementar la labor de información, sensibilización y atención que se desarrolla desde este espacio.
El teniente de alcalde y concejal de Juventud, Javier Bule, ha subrayado que la incorporación de esta tecnología responde a la necesidad de buscar ‘nuevas herramientas que respondan a las preocupaciones de la ciudadanía’. El objetivo, ha añadido, es acercar esta información especialmente a la población joven y seguir avanzando hacia ‘unas fiestas y un ocio de calidad y más seguros’.

Con esta apuesta por la innovación, El Casar se convierte en un referente en la prevención de la sumisión química. La combinación de tecnología, puntos de atención y voluntariado busca que las fiestas se disfruten con tranquilidad. Aunque el dispositivo no es un detector universal de todas las drogas, supone un paso adelante para hacer visible una amenaza que, hasta ahora, podía pasar desapercibida. La idea, en definitiva, es que salir de fiesta no dependa de la suerte.