Se llama Damián Alcolea, es un actor español y sufre trastorno obsesivo compulsivo. Este trastorno mental puede ser altamente discapacitante. En breves momentos vas a ver y escuchar la charla que dio Damián en un evento de TEDxMadrid y que ahora he conocido gracias a la web de Upsocl.
Su conferencia solo dura 3 minutos pero están cargados de emoción.
Parece que Damián tiene dos objetivos en la conferencia: revelar al mundo que tiene TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y de esta manera sentirse libre «saliendo del armario»; y el segundo objetivo, concienciar a su audiencia para dejar de estigmatizar las enfermedades mentales:
Para que veáis cómo actúa una persona con trastorno obsesivo compulsivo basta con ver la película «Mejor Imposible», os la recomiendo… pero si queréis ver a una persona real en plena crisis mirad:
Lamentables las risas de las personas que graban esta escena.
Damián Alcolea ha escrito un libro titulado «Tocados» en el que a través de un alter ego cuenta sus vivencias con esta enfermedad. Podéis comprarlo en Amazon.
3 datos estadísticos sobre esta enfermedad.
1) El TOC es a menudo una enfermedad crónica con recaídas. Afortunadamente, cada vez hay más tratamientos eficaces para ayudar a las personas con TOC.
2) El TOC afecta a hombres y mujeres por igual.
3) El TOC suele comenzar durante la adolescencia o la primera infancia; al menos un tercio de los casos de TOC adulto comenzó en la infancia.
¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo es una condición de larga duración en la que aparecen pensamientos intrusivos y recurrentes (obsesiones), conductas repetitivas (compulsiones) o ambas. Estos síntomas consumen tiempo, generan angustia significativa e interfieren en la vida diaria; sin embargo, existen tratamientos que ayudan a controlarlos y a mejorar la calidad de vida.
Signos y síntomas: obsesiones y compulsiones
Las obsesiones son ideas, imágenes o impulsos que se repiten y resultan no deseados, provocando ansiedad. Pueden incluir: miedo a gérmenes/contaminación, temor a olvidar o perder algo, impulsos de daño hacia uno mismo u otros, pensamientos tabú sobre sexo o religión, o una necesidad intensa de orden y simetría.
Las compulsiones son actos o rituales para intentar reducir la ansiedad: lavados excesivos, comprobaciones repetidas (cerraduras, electrodomésticos), ordenación precisa, contar, orar o repetir palabras en silencio. Bajo estrés los síntomas suelen intensificarse y pueden variar con el tiempo.
Muchas personas evitan situaciones desencadenantes o buscan alivio en alcohol/drogas. Los adultos suelen reconocer que las compulsiones son irracionales; en niños, a menudo son familiares o docentes quienes detectan señales.
Factores de riesgo y variantes clínicas
Genética: tener familiares de primer grado con TOC aumenta el riesgo, aunque no hay un gen único identificado. Biología: diferencias en redes fronto-subcorticales involucradas en control conductual y respuestas emocionales. Temperamento: rasgos de inhibición, afecto negativo y ansiedad temprana elevan la probabilidad. Trauma infantil: se ha observado asociación con síntomas obsesivo-compulsivos.
En pediatría, cuando los síntomas surgen o empeoran de forma brusca tras una infección estreptocócica, puede valorarse el diagnóstico de PANDAS (un subtipo autoinmunitario).
Existen subtipos frecuentes: contaminación, repetición, orden/simetría, duda y comprobación, pensamientos intrusivos y fobia de impulso (miedo a perder el control y hacer daño sin intención real).
Diagnóstico y evaluación clínica
El diagnóstico puede ser complejo por solaparse con ansiedad y depresión, y por el estigma que frena contar obsesiones y compulsiones. La evaluación incluye examen médico para descartar otras causas y valoración por profesionales de salud mental. Según criterios diagnósticos, los síntomas deben consumir tiempo (p. ej., más de una hora/día), causar malestar o interferir en lo social/laboral y no explicarse mejor por sustancias u otras condiciones.
Tratamiento basado en evidencia

Psicoterapia: la terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a identificar y cuestionar patrones de pensamiento dañinos. La Exposición con Prevención de Respuesta (EPR) es el enfoque de referencia: expone gradualmente a disparadores (p. ej., tocar superficies sucias) e impide ritualizar, de modo que la ansiedad disminuya con la práctica. En niños, el trabajo con familias y escuela es esencial.
Medicación: los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son la primera línea. La mejoría puede tardar varias semanas y a menudo se requieren dosis relativamente altas frente a depresión. Es clave no suspender sin supervisión y ajustar dosis para minimizar efectos adversos.
Otros tratamientos: la estimulación magnética transcraneal (EMT) se utiliza en casos resistentes como terapia no invasiva dirigida a circuitos específicos. La estimulación cerebral profunda puede considerarse en TOC muy grave refractario; en salud mental se emplea bajo marcos regulatorios especiales y sigue investigándose su eficacia.
Vivir y convivir con el TOC: apoyo sin reforzar compulsiones
Convivir con alguien con TOC exige psicoeducación, límites y coordinación terapéutica. A veces la familia cae en la acomodación (participar en rituales) o la reaseguración constante (“no pasará nada”), lo que perpetúa el bucle obsesión–compulsión. Es preferible validar la emoción, reducir rituales de forma gradual y acordada y fomentar la tolerancia a la incertidumbre.
Ejemplo realista: en un hogar con temor a contaminación, pueden imponerse protocolos excesivos de “descontaminación” que dañan relaciones y salud. La intervención profesional, junto con medicación cuando procede y EPR, marca un punto de inflexión.
Errores frecuentes y habilidades prácticas
Errores comunes: evitar constantemente, buscar certeza absoluta, pedir validación reiterada, “parchear” la preocupación, aumentar la autoobservación y culparse por estar mal. Habilidades útiles: identificar patrones obsesivos, retrasar/inhabilitar la respuesta, diseñar conductas alternativas, exponerse de forma planificada, entrenar regulación emocional y ocupar el espacio mental con hábitos saludables.
Casuísticas típicas (metáforas clínicas)
1) Noticias y daño: tras leer sucesos violentos aparece el “¿y si yo…?” y se evita prensa/transporte. Con TCC/EPR se trabaja la reevaluación del pensamiento y la exposición. 2) Contaminación: miedo a insectos o suciedad convierte zapatos/calcetines en “objetos sucios”, llevando a rituales de descalzado o descarte. 3) Mortalidad y objetos: una toalla puede asociarse a imágenes de muerte; se entrena tolerar la imagen intrusiva sin ritual.
Consideraciones clave para personas con TOC y su entorno
No se eligen los pensamientos, sí la respuesta entrenada. El TOC no define a la persona; no estás solo/a y puede tratarse con éxito. Evitar alivia a corto plazo pero mantiene el problema. El apoyo social informado ayuda a no reforzar compulsiones y a avanzar pese a la duda.
Si sospechas TOC en ti o en un ser querido, consulta con profesionales. Con información veraz, tratamiento estructurado y un entorno que reduzca acomodaciones, es posible recuperar proyectos, relaciones y bienestar, honrando testimonios como el de Damián y convirtiendo el estigma en comprensión.