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Una historia que nos invita a disfrutar del momento presente

Gracias a mi padre aprendí a pescar, una actividad que relaja y calma mi mente. Fueron muchos días los que compartimos junto al río.

Sin embargo, hoy mi corazón llora amargamente.

Mi padre murió ayer de un ataque al corazón. Fue repentino y totalmente inesperado.

Esta noche, mientras mi madre y yo compartíamos un momento de tranquilidad, me dijo:

“Si yo hubiera sabido que ayer sería el último de tu padre, nunca habría pasado la tarde y la noche discutiendo con él sobre ahorrar más dinero para nuestra jubilación.”

A partir de ahora me centraré más en disfrutar del momento presente.

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