Qué es la dislalia y por qué es un trastorno del habla

El lenguaje oral es la forma que tenemos las personas para poder comunicarnos con las personas de nuestro alrededor. En ocasiones, este lenguaje puede fallar porque existen ciertos trastornos funcionales que pueden interferir como sería la dislalia, la dislexia o la tartamudez. En el artículo de hoy nos centraremos únicamente en el trastorno de la dislalia para comprender un poco más qué es y cómo puede afectar a las personas que lo padecen.

La dislalia afecta con mucha frecuencia en la infancia y ocurre cuando hay una serie de sonidos que se producen de manera incorrecta o que faltan los sonidos en el habla. Cuando un niño está aprendiendo a hablar, es frecuente que ocurran omisiones, sustituciones u otros defectos del habla y esto, no se podría considerar trastorno porque no lo es. Estas omisiones o sustituciones se deben superar con la madurez del habla del niño. En niños pequeños es necesario que los adultos de su alrededor no balbuceen ni les hablen de forma infantil puesto que esto, únicamente podría entorpecer su bien desarrollo del lenguaje.

El lenguaje

Siguiendo el último párrafo, debemos tener presente que el lenguaje oral es el conjunto de sonidos articulados que se necesitan para poder expresar en palabras los deseos, sentimientos, pensamientos… Es una habilidad y también una capacidad cognitiva que se desarrolla en los primeros años de vida.

El habla avanza a medida que lo hace el sistema nervioso, con la maduración del área sensorial y del área motora. También, el habla está estrechamente relacionado con los vínculos afectivos y sociales que se establecen con las personas del entorno, así como las habilidades sociales o cognitivas.

El comienzo del lenguaje

Los bebés hasta los 3 meses comienzan a hacer sonidos para comunicarse con el entorno. Entre los 9 y los 12 meses comienzan a entender las negaciones y dicen sus primeras palabras ‘papá o mamá’ (aunque cada niño tiene su propio ritmo y las primeras palabras pueden aparecer meses más tarde sin que esto suponga un problema evolutivo). Comienzan a hablar y a los 3 años podrán contestar preguntas sencillas y su habla será entendida fácilmente por las personas del entorno.

Es a partir de los 5 años cuando los niños son capaces de contar historias o contestar preguntas. Más sencillas y a partir de los 7 ya se tiene una buena fluidez verbal y son capaces de hacer frases orales más complejas.

Problemas en el lenguaje

En algunos casos, puede ocurrir que la edad cronológica del niño/a no corresponda con el desarrollo del lenguaje que se tiene. No todos los niños tienen el mismo ritmo de aprendizaje del habla y se debe respetar, además de no forzar el aprendizaje. Hay niños que pueden comenzar a comprender el lenguaje pero tienen ciertas dificultades para poder expresar su propio lenguaje.

También es posible que los niños se expresen con dificultad o falta de fluidez, algo que haría que su lenguaje fuese poco entendible. También puede ocurrir que los niños presenten dislalia, que con un buen tratamiento suele ser temporal y se puede corregir en la gran mayoría de los casos y cuando no hay otro tipo de trastornos específicos del lenguaje o problemas asociados.

Cuando ocurre la dislalia

Cuando un niño o una persona adulta tiene dislalia puede omitir ciertos sonidos o los puede sustituir por otros de forma incorrecta. Por ejemplo, un niño puede decir ‘tapo’ en lugar de ‘sapo’ o ‘etota’ en lugar de ‘pelota’. Normalmente los niños con dislalia es capaz de pronunciar bien las sílabas por separado de una palabra como ‘sa-po’ pero después, cuando tiene que unir los fonemas para formar las palabras, comete los errores. Esto hará que el lenguaje pueda resultar incomprensible para los oyentes.

Por lo tanto, como puedes deducir, la dislalia se trata de que se presenta una dificultad para producir sonidos o grupos de sonidos de forma correcta.  Se puede detectar a edades donde el niño ya debe pronunciar correctamente las palabras, sobre todo a partir de los 7 años.

El niño puede sustituir siempre el mismo sonido por otro similar (sustitución) o por ejemplo omitir un fonema en una palabra (omisión). También puede ocurrir que el niño recurre a utilizar un sonido que se parece pero que no es el correcto que debe utilizar (distorsión). Otra forma que puede ocurrir es cuando la persona con dislalia no sabe pronunciar un grupo consonántico e introduce una vocal en medio (inserción).

Tipos de dislalia

Hay diferentes tipos de dislalia que se deben reconocer para poder tratar eficazmente en cada caso:

  • Fisiológica o evolutiva. El niño no repite por imitación las palabras que escucha cuando debería poder hacerlo (hacia los 4 años).
  • Orgánica o disglosia. Cuando el niño no pronuncia bien las palabras debido a algún problema en los órganos periféricos que controlan el habla. Los niños utilizan la sustitución, omisión o distorsión.
  • Audiógena. Causada por una deficiencia auditiva.
  • Funcional. Cuando existen problemas cognitivos que impiden un buen reconocimiento del habla para ponerlo en práctica.
  • Mixta. Se presentan de forma simultánea tipos de dislalia comentados anteriormente.

Pueden haber problemas de pronunciación donde los más destacados son las dificultades en los siguientes fonemas: /b/, /d/, /g/, /k/, /m/, /r/, /s/.

Tratamiento

Los niños que tienen una personalidad más distraída o tímida, los que están más desactivados o no tienen una estimulación correcta en casa (falta de cariño, vivir situaciones conflictivas, niños agresivos…) son más proclives a tener dislalia. Un patólogo del lenguaje será el encargado de identificar si el niño tiene este tipo de problema en el habla y entonces, derivar a un tratamiento correcto en cada caso.

El mejor tratamiento para la dislalia es la prevención y la intervención temprana con un logopeda. El pronóstico dependerá del tipo de trastorno y de la causa, aunque normalmente y en la mayoría de casos, suele mejorar con una terapia adecuada.

El tratamiento se basa en realizar ejercicios para perfeccionar la musculatura de la boca y así poder mejorar la producción de sonidos. También se trabaja la respiración, el ritmo de la pronunciación, la expresión facial, etc. Cuando se trabaja con niños se hace mediante juegos para que sea más mano y que los niños sean capaces de adquirir las nuevas habilidades con buena gana. Para que una terapia sea eficaz no solo se debe trabajar con el profesional, es muy importante que el entorno más cercano del niño se implique y ayude al niño desde el hogar u otros lugares, como la escuela.

Si el problema de la dislalia tiene un origen físico, entonces será necesario que el médico evalúe la gravedad y que también encuentre no solo la causa, sino también el tratamiento más acertado en cada caso.


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Psicología, Trastornos

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

2 comentarios

  1.   ENRIQUE FLORES LIMÓN dijo

    EXCELENTE ARTICULO, MUCHAS FELICIDADES

    1.    Maria Jose Roldan dijo

      gracias! 🙂

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