Efecto Pigmalión: cómo la expectativa transforma el comportamiento

Las creencias que tiene una persona sobre sí mismas, pueden modificar el comportamiento hacia peor o mejor dependiendo de cuáles sean las circunstancias en las que se encuentre o el apoyo social que reciba sobre sus capacidades. Por ejemplo, a un niño que se le dice que no es capaz de lograr algo, no lo hará, porque realmente crecerá pensando que no es capaz de hacerlo. No tiene una voz de aliento que le haga ver que realmente sí es capaz.

Por otro lado, a un niño que le diga que sí es capaz de lograr algo, que si se esfuerza podrá conseguirlo… Será capaz de visualizarse logrando eso que anhela y buscará la manera de conseguirlo. Pensará que puede, y por tanto, lo conseguirá. Por lo tanto, el Efecto Pigmalión está claro: lo que pensamos, se cumple… también se conoce como la profecía autocumplida.

‘Eres un tímido’, ‘¡Qué malo eres!’, ‘Pareces tonto’, ‘No serás capaz de conseguirlo’, ‘Ni lo intentes, porque no lo vas a conseguir’, ‘No vas a ser nadie en la vida’, ‘Nadie te va a querer con tu forma de ser tan horrible’… Son ejemplos de etiquetas y mensajes negativos que pueden llevar al efecto Pigmalión negativo en las personas que lo reciben (o efecto Galatea). En cambio, si los mensajes son del tipo: ‘Tú puedes’, ‘Inténtalo otra vez y lo harás mejor’, ‘Si quieres, puedes hacerlo’, ‘Sueña y apunta alto para conseguir tus metas’, ‘Hazlo con el corazón y saldrá bien’… son ejemplos de mensajes positivos que llevarán al efecto Pigmalión (o efecto Galatea) con mejores resultados.

Pigmalión y Galatea

En la antigua Grecia fue creado este nombre de efecto Pigmalión a través de una leyenda mitológica de Ovidio. Esta leyenda decía que un escultor griego llamado Pigmalión, hizo una creación de una mujer, una estatua a la que llamó Galatea. Pigmalión, al acabar su obra no pudo evitar enamorarse de Galatea, por su belleza.

Pigmalión estaba profundamente enamorado y solo pensaba en cómo sería su vida si Galatea hubiera sido real, si no fuese una estatua. Finalmente, gracias a la dios Afrodita, Pigmalión profundamente enamorado besó a Galatea, y ésta, cobró vida.

Cuando las expectativas hacia una persona proceden de otra, ya sean expectativas altas o bajas, se conoce como efecto Galatea. En este caso, otra persona es la que influye de una manera negativa o positiva en el rendimiento de la persona aludida.

El poder de las expectativas

Tanto en el efecto Pigmalión o en el efecto de Galatea, son las expectativas que crea o que recibe la persona las que transforman el comportamiento completamente. El poder de la creencia puede cambiar el interior de una persona, completamente.

Este poder se da en cualquier ámbito social… en educación, en crianza, en el trabajo o en cualquier otro lugar donde una persona tenga que desempeñar una labor, sea cuál sea ésta.

¿Qué es el efecto Pigmalión exactamente?

Por lo tanto, el efecto Pigmalión es lo mismo que la profecía autocumplida y esto, puede cambiar y transformar a una persona por completo… para bien, o para mal. Se trata de tener expectativas hacia uno mismo o hacia persona y según estas creencias, se refuerzan tanto que acaban siendo reales.

En función de las expectativas las maneras de actuar pueden cambiar. Por ejemplo, si no eres capaz de confiar en conseguir tus metas, no te darás mensajes de apoyo y no los lograrás. Si una persona cercana a ti no te da mensajes de apoyo, realmente creerás que no merece la pena y tampoco los conseguirás. En cambio, si realmente piensas que sí eres capaz de conseguirlo,  cambiarás tu comportamiento para conseguirlo. O si alguien cercano a ti te dice que eres capaz de conseguirlo, pensarás que realmente es así y podrás conseguir tus metas.

En este sentido, las expectativas y la confianza que tengas hacia ti mismo o hacia otra persona, contribuyen al éxito o al fracaso. Si esperas algo bueno, lo tendrás. Si esperas algo malo, también lo tendrás. Dependiendo de lo que piensas tus acciones irán encaminadas hacia ello.

Esto puede afectar positiva o negativamente a una persona. En el lado positivo puede elevar la autoestima y conseguir grandes logros y en el lado negativo, hará que la autoestima se vea gravemente afectada y que no se consigan metas, por sencillas que éstas sean. El efecto Pigmalión es una creencia que una. Vez hecha, pasa a convertirse en realidad.

Lo bueno y lo malo

Como todo, el efecto Pigmalión tiene dos caras en una misma moneda. En la parte positiva, nos encontramos en que una persona con unos pensamientos positivos podrá conseguir cualquier cosa que se proponga. Las personas que motivan a otras con mensajes positivos de apoyo y de ánimo estarán haciendo una gran labor en la vida de otra persona, casi sin darse cuenta. Un profesor que por ejemplo, trata a todos los alumnos por igual sin tener en cuenta su rendimiento académico, se dará cuenta de que todos mejoran notablemente.

En cambio, el efecto Pigmalión también puede tener una parte negativa y nociva para las personas… cuando los pensamientos se vuelven negativos e incluso tóxicos. Los mensajes de reproche, las críticas destructivas… todo esto va minando la autoestima de cualquier persona, de cualquier edad. Padres excesivamente críticos, profesores demasiado exigentes, jefes tóxicos… todo ello, puede hacer que la persona sienta que no es capaz de conseguir las cosas y se puede convertir en un fracaso.

El efecto Pigmalión puede ocurrir en cualquier momento de la vida. Tú puedes ser tu propio efecto Pigmalión o serlo el de otra persona. Por este motivo, debes cuidar muy bien las palabras que empleas cuando te diriges a otras personas y también, cuando conversas contigo mismo/a. El poder de las palabras es inimaginable y ellas, utilizadas correctamente pueden cambiar la vida de una persona y si se hiciera a gran escala, podría cambiar el mundo.

Cree en lo que quieres, y lo crearás. Desafíate y desafía a los demás de forma positiva y los resultados serán increíbles. No subestimes el poder de tus palabras, pero tampoco el de tus pensamientos. Puedes darte o dar la confianza que necesitas (o que necesita otra persona) sin ser totalmente consciente de lo que estás haciendo. El valor y el coraje, salen de las palabras y también, de los pensamientos.


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Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

Un comentario

  1.   Nelly dijo

    Me encanta todos los mensajes positivos y es que nunca dejamos de aprender y si es a vivir ¨¡mejor!

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