La idea de vestuarios que funcionan como una gran familia gana peso en el fútbol español, y no solo como una frase hecha, sino como una forma real de trabajar el día a día, la adaptación y el rendimiento colectivo.
En las últimas horas, dos testimonios con sello propio, Colette Cavanagh y Pelón, han puesto el foco en esa cultura del cuidado mutuo y el respeto: en A Coruña con el Dépor ABANCA y en Melilla con la UD Melilla.
Dépor ABANCA: Cavanagh aterriza en un club que se cuida
Colette Cavanagh (Glasgow, 1998) ya es futbolista del Dépor ABANCA hasta 2027. Llega desde el Celtic, aporta un pie izquierdo de calidad y experiencia internacional sub-23 con Escocia, y se incorpora principalmente para el lateral zurdo, aunque con polivalencia para actuar en más zonas.
La defensa escocesa explica que el salto al fútbol español le exige más velocidad y lectura, pero que el vestuario la está arropando también fuera del césped, incluso con el idioma. Se siente cómoda en un entorno que percibe cercano y ordenado.
En su decisión pesó el técnico deportivista: Fran Alonso fue clave en el fichaje. Coincidieron en el Celtic y la jugadora destaca un enfoque ofensivo y valiente, con señas de identidad reconocibles y capacidad para transmitirlas de manera práctica en el campo.
Su recorrido ayuda a entender su presente: debutó con 16 años en Glasgow, pasó por Spartans, regresó al Glasgow en 2018, compitió tres temporadas en Hibernian y jugó en el Rangers antes de volver al Celtic en 2023, donde llegó a disputar la Liga de Campeones.
En cuanto a perfil, es versátil, intensa y con proyección. Le gusta aparecer por la izquierda, centrar con su zurda y probar desde fuera. El pasado curso disputó 30 partidos de liga en Escocia con un gol y cuatro asistencias; en 2023-24 firmó cinco dianas y en 2022-23, con el Rangers, sumó seis.
Su estreno con la blanquiazul llegó en un Teresa Herrera en Riazor ante el Sporting de Braga, entrando en el minuto 63 por Paula Monteagudo y dejando buenas sensaciones. En el último amistoso, frente al Tenerife, fue titular para acumular minutos de calidad con vista a la Liga F, que arranca en Riazor ante el Badalona.
Más allá del terreno de juego, la zaguera destaca que en A Coruña se respira ambiente de familia: personal y jugadores se protegen, hay comunicación constante entre equipos masculino y femenino y se nota un club que mima los detalles del día a día.
UD Melilla: Pelón y el valor de un grupo unido
Desde Melilla, el central Manuel Antonio Cabrera Hermosilla, Pelón, incide en un vestuario cohesionado y en la importancia de que todos cuenten. Habla de una consigna que acompaña el curso: cada jugador debe sentirse relevante para que el colectivo crezca.
El defensor, sorprendido positivamente por la estructura y organización del club, describe una pretemporada planificada: semanas de carga física alta y, ahora, más trabajo en el plano táctico para ajustar mecanismos.
En esta fase el foco no es el marcador: los amistosos sirven para evaluar automatismos, estudiar con vídeo fortalezas y debilidades y afinar la preparación. La idea es llegar listos a la primera jornada con conceptos claros y piernas frescas.
En lo personal, Pelón se siente exigente consigo mismo: analiza cada partido y conversa con el segundo entrenador, Edu Jurado, para detectar puntos de mejora. Define el reto que viene como ilusionante y remarca la unión que se ha generado en poco tiempo.
Un mismo hilo en dos ciudades
Lo relatado por Cavanagh y Pelón apunta a un patrón compartido: clubes que promueven vínculos fuertes, con entrenadores y cuerpos técnicos que priorizan el cuidado del grupo y jugadores que toman responsabilidad propia en la mejora diaria.
Ese tejido invisible —apoyo, comunicación y roles claros— acelera adaptaciones, ordena la competencia interna y aporta un marco donde el talento puede sostenerse cuando llegan las curvas del calendario.
Así, entre Riazor y el Álvarez Claro se refuerza la misma idea: convertir el vestuario en un espacio de confianza es ya un rasgo competitivo. Dépor ABANCA y UD Melilla lo exhiben con hechos: trabajo, identidad y un espíritu de gran familia que se nota dentro y fuera del campo.