El dinero NO da la felicidad

Son muchas las personas que piensan que el dinero es necesario para ser feliz, y aunque puede ayudar en gran parte debido a cómo esta la sociedad estructurada en la actualidad, en realidad es que el dinero no da la felicidad que una persona necesita para vivir en equilibrio emocional. De hecho, son demasiadas las personas que se quitan la vida a causa de una severa depresión, incluso, teniendo ‘todo lo que se puede tener’. El dinero no da la felicidad, y vas a saber por qué.

Razones por las que el dinero no da la felicidad

Muchas personas trabajan sin cesar pensando que cuanto más dinero ganen, más feliz serán… pero se les pasa la vida ganando dinero o teniendo cosas materiales y dejando la felicidad a un lado. Porque no es más rico quien más tiene, si no el que menos necesita. En realidad, no importa el dinero que ganes, si no en cómo lo gastas.

Dejarse arrastrar en cosas materiales

En la sociedad consumista en la que nos encontramos, es muy fácil dejarse arrastrar por las cosas materiales. Existen numerosas investigaciones que dejan claro que las experiencias son las que en realidad nos hacen felices, y no tanto las cosas materiales. Las experiencias nos ayudan a estar conectados con nosotros mismos y con los demás por lo que, nos sentiremos más lleno y plenos emocionalmente.

Las cosas materiales en cambio, se puede sentir cierta satisfacción cuando se compran en el momento, pero después, esa satisfacción pasa a un segundo plano y probablemente simplemente sea un ‘objeto’ más de nuestra colección de cosas.

No disfrutar en el día a día

Normalmente las personas que tienen más dinero no gastan su tiempo de la forma más satisfactoria en su día a día. Aunque hagan vacaciones increíbles una o dos veces al año, lo que realmente da la felicidad (o la quita) es lo que se hace cada día de nuestras vidas, en lo cotidiano. Las personas con más dinero gastan su tiempo en actividades altas en estrés como por ejemplo: salir de compras, trabajar o viajar.

Las pequeñas cosas y las pequeñas experiencias son las que realmente dan la felicidad, y no cuestan dinero: un beso, un abrazo, un gesto cariñoso, el abrazo de tus hijos, el amor de tus familiares, pasar tiempo con las personas que más quieres, etc. Estas cosas son gratis y son las que realmente te harán sentir feliz.

Mudarte a una casa mejor te pone contento temporalmente

Para mudarte a una casa mejor es probable que necesites más dinero, pero aunque te ponga contento en el instante, cuando pasen cinco años de vivir allí, quizá no estés feliz con tu vida aunque estés contento con tu casa. Es necesario pensar en cómo se gasta el dinero y si el gasto que se hace con él realmente nos está aportando bienestar emocional y felicidad.

Quizá prefieras gastarte 50 euros en irte un fin de semana con tu pareja romántica, que comprarte el último videojuego de moda.

El dinero tiene sus límites

No hay una relación clara y lineal entre la felicidad y la riqueza. Para aquellos que viven en el nivel de pobreza, obtener suficiente dinero para cubrir las necesidades fundamentales sin duda ayudará a estar bien.  Pero más allá de eso, la riqueza realmente da muy poca satisfacción a largo plazo.

De hecho, su efecto sobre la felicidad disminuye con el tiempo. Nos acostumbramos, nuestras compras ya no traen la misma alegría que antes. Sentiremos la necesidad de comprar más y mejores cosas para cumplir con nuestras expectativas más altas y las de los demás. Buscamos más satisfacción en la próxima compra. Es un ciclo desafortunado e interminable.

Si estás leyendo esto, probablemente te encuentres en un entorno relativamente próspero. Puedes satisfacer tus necesidades básicas: tienes acceso a Internet, agua potable, electricidad, refugio y comida en la mesa. Pero muchos de nosotros nos olvidamos de estar agradecidos por todo esto. Ser agradecido es cómo realmente podrás ser feliz, tener todo sin ser agradecido… te hará tremendamente infeliz a corto y largo plazo.

Cuanto más estás expuesto a algo, menos disminuye su impacto. Cuando las personas tienen acceso a todas las cosas maravillosas, su felicidad se queda socavada, porque se reduce la tendencia a apreciar las pequeñas cosas de la vida, que son las realmente importantes.

El dinero no da la felicidad pero ayuda

Como hemos comentado antes, las personas que están en el umbral de la pobreza necesitarán ganar dinero para poder satisfacer las necesidades básicas y poder así, llevar una vida digna. Pero cuando esto está cubierto, las personas deben comenzar a hacer elecciones sabias sobre cómo gastar su dinero (y su tiempo), porque esto será lo que realmente les marque la felicidad o la infelicidad en sus vidas… Además y por supuesto, de estar agradecido con lo mucho o poco que tengan.

El trabajo puede ser mucho más que ganar dinero para pagar las facturas. El buen trabajo es gratificante y también aporta un sentido de propósito que te hace ser feliz. Es posible que no estés satisfecho con tu trabajo y que quieras cambios profesionales porque quieres que tu labor refleje todas tus dimensiones: tu pasión personal, tus valores, tus talentos y tus deseos de crecimiento.

Lo ideal es que tu trabajo te ayude a tener una vida más satisfactoria y también que te permita ser más feliz de lo que eres ahora mismo. Piensa que tu trabajo no solo está para ganar dinero, en él pasarás muchas horas de tu vida por lo que por lo menos, te tendría que ayudar a sentir bien.

Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto? Bueno, podrías reducir las expectativas y buscar la satisfacción fuera de tu trabajo. Sin embargo, eso no es fácil, porque a menudo llegamos tarde a casa sin energía para hacer lo que realmente queremos. Y mañana se hace lo mismo, y al día siguiente, y al otro… Así es como nos quedamos atrapados en una prisión sin paredes: el trabajo no es satisfactorio y no hay posibilidad de cambio. Vivimos los fines de semana… y en el día a día no se es feliz, aunque se tenga mucho dinero que ayuda a estar bien.

La forma de salir de esta prisión es perseguir los sueños. Sí, existe el riesgo de que las cosas no funcionen y quizá te suene demasiado ‘bonito’. Al mismo tiempo, no hacer nada trae el riesgo de arrepentirse. Entonces, ¿cómo podemos elegir? Si el dinero no trae felicidad, entonces ¿por qué las personas se comportan como si lo hiciera?

Parece natural que la felicidad fluya de tener más dinero. Incluso si no lo admiten, la gente todavía se comporta como si fuera cierto. Más dinero significa que puede tener lo que quiere y hacer lo que quiere. ¿La casa que sueñas? Es tuya. ¿El coche nuevo que deseas? Aquí están las llaves. La libertad de disfrutar de tus pasatiempos favoritos? Aquí está tu bicicleta de 3000 euros.

Entonces, el enigma es este: ¿por qué los científicos sociales constantemente encuentran solo relaciones moderadas entre tener más dinero y ser feliz? Algunos incluso han sugerido que esta conexión moderada podría ser exagerada. En realidad, el dinero puede tener muy poco que ver con la felicidad. Lo más desconcertante, sin embargo, es que las personas a menudo parecen conscientes en algún nivel de que el dinero no los hará felices. Y sin embargo, continúan trabajando para ganar dinero que no necesitan objetivamente.

Estar satisfecho con la vida no significa ser feliz. El psicólogo ganador del premio Nobel Daniel Kahneman y sus colegas propusieron la idea de que la razón por la cual las personas continúan pensando que el dinero los hace más felices es porque perseguirlo conduce a logros convencionales. Los logros convencionales incluyen cosas como obtener ese codiciado ascenso o poder pagarla casa de tus sueños; en otras palabras, cosas que dicen fuerte y claro: escuchar lo que soy y esto es lo que puedo hacer, o quizá; ‘Soy grande porque tengo todo esto’. Pero no es verdad.

Entonces, cuando las personas se preguntan si el dinero les trae felicidad, inmediatamente piensan en la gran promoción y la gran casa. Llegan a la conclusión de que, debido a que tienen estas cosas, deben ser felices. De hecho, las personas con más dinero y estatus están simplemente más satisfechas con sus vidas, pero no más felices.

Los que ganan más tienen más probabilidades de experimentar emociones negativas intensas y una mayor tensión durante el día. En un estudio, se preguntó a 374 trabajadores en 10 sitios diferentes en una variedad de trabajos diferentes qué felices estaban cada 25 minutos durante un día completo de trabajo.  La correlación entre la felicidad y el ingreso fue muy pequeña, no fue estadísticamente significativa. Peor aún, los que ganaban más tenían más probabilidades de experimentar emociones negativas intensas y una mayor excitación durante el día. Este tipo de hallazgos también se han visto en otros estudios sobre cómo las ganancias afectan la felicidad.

Un trabajo de mayor potencia significa más estrés y tal vez incluso entiendan que no los hará más felices, y aun así elegirán el dinero y el trabajo de alto poder. ¿Por qué? Para responder a esta pregunta, debemos alejarnos de la psicología hacia la teoría social; las personas no ven otra alternativa. Todo el mundo sabe que todo se reduce al dinero, y decir lo contrario es anunciar su ingenuidad.

Así que terminamos pensando esto a causa de la sociedad: el dinero no nos hace felices día a día, sin embargo, estamos bombardeados por mensajes que nos dicen que debemos valorar el dinero y buscarlo. Entonces, como buenos miembros de la sociedad, seguimos a la multitud.

Frases sobre el debate del dinero y la felicidad

Para que puedas pensar un poco más en esto, no te pierdas estas frases:

  • “Con dinero se puede comprar todo, menos la felicidad, que es mucho más barata y mucho más cara a la vez.” – Noel Clarasó Daudí
  • “Es lo que pasa cuando uno desea el dinero, lo consigue, y descubre que no le trae la felicidad, y sin embargo ambiciona todavía más, creyendo que al fin eso va a hacerle feliz.” – Spencer Johnson
  • “El dinero no compra la felicidad, pero paga los sueldos de un gran equipo de investigación para estudiar el problema.” – Bill Vaughan
  • “El dinero no puede comprar la felicidad, pero tampoco puede hacerlo la pobreza.” – Leo Calvin Rosten
  • “El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.” -Jacinto Benavente
  • “Si el dinero no te da la felicidad devuélvelo.” – Jules Renard

En definitiva, tener más dinero no te hace más feliz

Muchas personas piensan que hacerse ricos les va hacer felices. Sin embargo, las personas que les ha tocado la lotería vuelven a su antiguo estado anímico después de 3 meses, lo que quiere decir que si antes tenían una personalidad depresiva van a seguir teniéndola.

La felicidad depende en parte de tu genética, de la educación que hayas recibido y de las circunstancias que te rodean. El dinero puede ayudar a conseguir la felicidad pero también puede ser fuente de nuevos problemas y preocupaciones.

Se realizó una investigación en personas que les había tocado la lotería y los resultados reflejaron un incremento notable en sus niveles de estrés. Muchos adujeron también conflictos familiares.

Si tienes puestas tus esperanzas en el dinero para solucionar tu infelicidad quizás debas revisar tus preferencias.


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Felicidad

Maria Jose Roldan

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   Betico1999 dijo

    El problema que hay con el dinero es que cada vez la gente ama mas al dinero que a sus propias familias, hay que aprender a valorar mas las cosas con valor antes que las cosas de bienes con un precio, hay que ver el dinero como una necesidad para vivir y no como un lujo que ese es el problema de muchos

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