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El Efecto Halo: cuando nuestra propia mente es un misterio

El “efecto halo” es un hallazgo clásico en la psicología social. Consiste en atribuir una característica de la personalidad a una persona y extrapolar otros rasgos de la personalidad que vayan en consonancia con el primer rasgo observado. ¡Qué lío! ¿verdad? Te lo explico mejor con el estudio que dio pie a esta teoría.

El Efecto Halo
En los años 70, Richard Nisbett demostró en una investigación lo sencillo que es hallar el Efecto Halo en el día a día. Cogió unos cuantos universitarios a los que dividió en 2 grupos y les comunicó que se les iba a mostrar una videoconferencia para que evaluasen algunos rasgos del maestro que la impartía. Los vídeos eran diferentes para cada grupo, no obstante en los dos vídeos aparecía el mismo personaje: un maestro con un acento belga impartiendo una clase.

Richard Nisbett, antes de poner ambos vídeos se aseguró muy bien de cambiar el aspecto del profesor, por lo que en el vídeo que se enseñaba al primer grupo se veía que el profesor cuidaba mucho a sus alumnos y que le encantaba su profesión, y en el segundo, se mostraba autoritario, frío y para nada cercano.

Cuando se terminaron los vídeos se aportaron juicios muy diferentes por parte de cada grupo. En el primero (el del profesor simpático), se le consideró mucho más agraciado físicamente, con más inteligencia, con un acento muy atractivo y se le consideró como un buen profesor con unos gestos muy adecuados para la enseñanza (los gestos eran los mismos en los 2 vídeos), en el segundo grupo se enjuició al profesor como físicamente desagradable, distante, con un acento tosco y unos gestos fuera de lugar.

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