El lado oscuro de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional ha estado presente en algunos de los mejores momentos de la historia de la humanidad. Cuando Martin Luther King presentó su sueño eligió un lenguaje que agitó los corazones de su público. Un mensaje tan electrizante requiere la capacidad de reconocer, entender y manejar las emociones. Martin Luther King demostró una notable habilidad en el manejo de sus propias emociones y logró a su vez emocionar a su audiencia.

Otro de los líderes más influyentes del siglo 20 reconoció el poder de las emociones y estudió los efectos emocionales de su lenguaje corporal. Esto le permitió convertirse en un orador público absolutamente fascinante. Su nombre era Adolf Hitler.

Desde la publicación en 1995 del bestseller La Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, este aspecto emocional de la inteligencia ha sido considerado por políticos y educadores como la solución a una amplia gama de problemas sociales. Si podemos enseñar a nuestros hijos a manejar las emociones tendrán un mayor bienestar emocional. Si somos capaces de cultivar la inteligencia emocional entre los líderes y los médicos, tendremos una sociedad más solidaria y una atención sanitaria más compasiva.

La inteligencia emocional es importante pero tiene un lado oscuro. Cuando las personas mejoran sus habilidades emocionales, se vuelven más hábiles para manipular a los demás. Cuando eres bueno controlando tus propias emociones, puedes ocultar tus verdaderos sentimientos. Cuando sabes lo que otros están sintiendo, puedes tirar de sus fibras sensibles y motivarlos a actuar en contra de sus propios intereses.

Los científicos sociales han comenzado a documentar este lado oscuro de la inteligencia emocional. Una investigación demostró que cuando un líder daba un discurso cargado de emoción, el público se acordaba menos del contenido del mismo. Los autores lo llamaron awestruck effect (‘efecto asombrado’).

La persuasón de Hitler se basaba en su capacidad estratégica de rasgar los corazones de su audiencia y anulaba cualquier tipo de pensamiento crítico en contra de su discurso.

Los líderes que dominan las emociones pueden robarnos nuestra capacidad de razonar. Si sus valores no están en sintonía con los nuestros, los resultados pueden ser devastadores. Cuando las personas tienen motivos egoístas, la inteligencia emocional se convierte en un arma para manipular a los demás.

Por supuesto, la gente no siempre utiliza la inteligencia emocional para fines nefastos. Utilizan sus habilidades emocionales como herramientas instrumentales para el logro de metas. Esta parte buena de la inteligencia emocional es la que se debería enseñar en las escuelas de una manera reglada.


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Un comentario

  1.   Rocio Ames dijo

    Interesante articulo, mas aun la idea de introducirlo como tema en las escuelas, con esto tendremos futuras generaciones mas asertivas, felices y seguras de ir en el camino que les deparara satisfaccion personal y profesional.

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