El equipo de Medicina Nuclear del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla ha vuelto a poner a la sanidad pública andaluza en el centro de la conversación. Con motivo del 44 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular, que se ha celebrado en Córdoba, el centro hospitalario ha conseguido un galardón que deja claro que la forma de mirar el cerebro de los pacientes está cambiando. No es para menos: han ganado el premio a la mejor comunicación oral del congreso.
Ese reconocimiento llega después de una investigación que ha dado en la tecla al aplicar inteligencia artificial. El objetivo no es otro que mejorar la precisión del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson a través de la imagen médica. Lo que se persigue, en concreto, es que la IA ayuda a los profesionales a distinguir este trastorno de otros parkinsonismos atípicos, algo que hasta ahora solía ser un quebradero de cabeza muy grande en la consulta.
Un trabajo liderado por Paula Fernández que se codea con la élite

La doctora Paula Fernández Rodríguez, que es la especialista en Medicina Nuclear del Hospital Universitario Virgen del Rocío y además primera autora del estudio, fue la encargada de presentar el trabajo ante los asistentes al encuentro. El reconocimiento no llega en solitario, ya que en el trabajo también han participado los doctores José Antonio Loami Ramírez y David García Solís. A ellos se les suman los doctores de la Unidad de Trastornos del Movimiento del Servicio de Neurología y el grupo de investigadores del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), liderados por el doctor Pablo Mir.
Una tecnología que separa el trigo de la paja
El trabajo se apoya en un algoritmo de aprendizaje automático. Los datos que se le pasan provienen de una prueba de imagen llamada SPECT, una técnica de medicina nuclear que observa el funcionamiento de los circuitos dopaminérgicos y la dopamina. La idea es que el sistema, mediante el uso de métricas cuantitativas y machine learning, encuentre patrones que al ojo humano se le escapan y que son la llave para discernir entre Parkinson y las imitaciones que lo confunden.
Esa diferencia en el diagnóstico no es un mero capricho académico. Es que un paciente con parkinsonismo atípico suele requerir un manejo terapéutico y un pronóstico totalmente distinto al de un Parkinson clásico. Por eso el valor de esta inteligencia artificial se eleva a la categoría de una herramienta crucial para que el especialista de la sala o del hospital de día, cuando tenga delante un caso complejo, pueda decidir con más seguridad y de una manera más fundamentada.
Una alianza estratégica que mira al futuro de la neuroimagen
El proyecto que ha sido premiado en este congreso se centra en el desarrollo de nuevos biomarcadores de neuroimagen que sirvan de herramientas útiles en la práctica clínica real. No se trata de simular intención, sino de avanzar en la línea de mejorar la salud y el bienestar de los pacientes, evitando pruebas invasivas y dando pistas más concretas en las primeras fases de la enfermedad. Este es, seguramente, el punto en el que la sanidad europea está poniendo el punto de mira.
El hospital sevillano ya pertenece al Servicio Andaluz de Salud (SAS) y se enmarca bajo la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, que ve así reconocido su esfuerzo en un territorio que es punta de lanza en I+D médica en el sur del continente. Después de este premio, la esperanza es que este sistema de la IA salga del laboratorio y llegue pronto a las habitaciones de los hospitales, pero si algo está claro, es que el camino ya se ha empezado a andar.

