
La comunidad educativa gallega se encuentra en plena transformación, con la elaboración de una nueva Ley de Educación Digital que pondrá negro sobre blanco cómo puede utilizarse la inteligencia artificial en los centros.
La comunidad educativa gallega se encuentra en plena transformación, con la elaboración de una nueva Ley de Educación Digital que pondrá negro sobre blanco cómo puede utilizarse la inteligencia artificial en los centros. El Gobierno autonómico quiere aprovechar el potencial de estas tecnologÃas para mejorar el aprendizaje, pero marcando de forma muy clara las lÃneas rojas para proteger al alumnado.
Esta futura normativa nace con vocación de situar a Galicia a la vanguardia, al convertirse en la primera comunidad que regula de forma detallada qué usos de la IA están permitidos y cuáles quedan prohibidos en las aulas. La idea es que la IA sea un apoyo para docentes y estudiantes, pero nunca un sustituto del profesorado ni una herramienta de vigilancia invasiva.
Una ley pionera en el ámbito educativo gallego
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció en el Debate sobre el Estado de la AutonomÃa que la ley convertirá a Galicia en referente en la regulación de la inteligencia artificial aplicada a la educación. En sus palabras, se trata de fijar un marco estable que dé seguridad a centros, familias y alumnado ante la rápida implantación de nuevas herramientas digitales.
El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Román RodrÃguez, detalló los ejes principales de la norma durante la apertura del congreso «Intelixencia Artificial e Educación. Da comprensión técnica ao impacto humano», celebrado en Santiago con la participación de unos 800 profesionales docentes de toda Galicia. Allà remarcó que la IA tendrá siempre un carácter auxiliar y de apoyo, bajo supervisión humana.
Según avanzó RodrÃguez, la lei de educación dixital dedicará un capÃtulo completo a la IA, en el que se definirán de forma precisa los derechos y deberes de la comunidad educativa (Administración, centros, profesorado, alumnado y familias) en relación con el uso de estas tecnologÃas. La norma pretende responder a los desafÃos derivados de la transformación digital de la sociedad y su impacto en la enseñanza.
Para su elaboración, la ConsellerÃa ha impulsado una fase previa de participación que ha contado con expertos de reconocido prestigio, alrededor de medio centenar de docentes y distintos colectivos profesionales. El objetivo es conseguir un texto riguroso, solvente y lo más consensuado posible, que refleje la realidad de las aulas y no solo una visión teórica de la innovación tecnológica.
La Xunta insiste en que esta ley supone «un paso decisivo para el futuro del sistema educativo gallego», al articular un marco claro sobre cómo deben integrarse las herramientas digitales avanzadas sin perder el componente humano del proceso de enseñanza.
La inteligencia artificial como apoyo a la diversidad y al aprendizaje personalizado
Uno de los ejes más destacados de la futura ley es la atención a la diversidad y la personalización del aprendizaje. El conselleiro de Educación ha subrayado que las potencialidades de la IA en este ámbito son «enormes», siempre que se utilice con cautela y con una supervisión estricta del profesorado.
La normativa permitirá que la IA se utilice para facilitar la detección temprana de dificultades de aprendizaje. A través del análisis de determinadas actividades y del rendimiento en distintos tipos de tareas, las herramientas autorizadas podrán ayudar a identificar señales de alerta que indiquen que un estudiante necesita refuerzo o una atención especÃfica, sin emitir diagnósticos clÃnicos.
Además, la ley abrirá la puerta al uso de sistemas de IA para proporcionar recursos educativos adaptados al nivel, ritmo y caracterÃsticas de cada alumno. Esto incluye la generación o adaptación de materiales de apoyo: contenidos multimedia, ejercicios personalizados, propuestas de proyectos o incluso traducciones que faciliten la comprensión en contextos con diversidad lingüÃstica.
En las aulas con grupos muy heterogéneos, donde las ratios son elevadas y el profesorado tiene que atender a estudiantes con necesidades muy distintas, la Xunta considera que la IA puede convertirse en una herramienta muy útil para organizar actividades especÃficas y no dejar a nadie atrás. La condición es que el profesorado mantenga siempre el control sobre las decisiones pedagógicas.
También se contempla el uso de la IA como apoyo en procesos de evaluación y tutorÃa asistida, pero únicamente en ejercicios automatizables con respuestas predeterminadas o autocorregibles, como las pruebas tipo test. En estos casos, los sistemas podrán corregir y ofrecer datos de seguimiento, mientras que la interpretación y las decisiones finales seguirán recayendo en los docentes.
Usos permitidos: qué sà se podrá hacer con IA en los centros educativos
El borrador de la ley detalla una serie de usos considerados aceptables, siempre con la condición de que la supervisión humana del profesorado sea constante. Entre los principales usos permitidos destacan los siguientes:
- Detección temprana de dificultades de aprendizaje mediante el análisis de patrones en tareas y ejercicios, ayudando a los docentes a identificar posibles problemas antes de que se cronifiquen.
- Diseño de itinerarios y recursos personalizados, ajustando contenidos y actividades al ritmo de cada estudiante y favoreciendo un aprendizaje más flexible.
- Generación y adaptación de materiales de apoyo: contenidos multimedia, cuestionarios, ejercicios prácticos, propuestas de proyectos o traducciones que faciliten la comprensión.
- Apoyo en la evaluación automatizable para pruebas con respuestas cerradas o autocorregibles, como los exámenes tipo test, facilitando informes que sirvan de base al juicio profesional del docente.
En todos estos casos, la IA tendrá un papel de herramienta auxiliar, nunca de sustituto del profesorado. La ConsellerÃa recalcó que los sistemas no podrán operar de forma autónoma sin una revisión docente y que el contacto humano seguirá siendo el elemento central de la relación educativa.
Además, se elaborará un catálogo oficial de sistemas de IA homologados y autorizados por la Administración educativa. Solo estas soluciones podrán emplearse en los centros sostenidos con fondos públicos, lo que excluye el uso indiscriminado de aplicaciones externas o herramientas no evaluadas desde el punto de vista pedagógico, ético y de protección de datos.
Otro aspecto relevante de la futura norma es que se inscribe en un contexto más amplio de transformación digital de la escuela gallega. El Ejecutivo autonómico combina la regulación de la IA con otros proyectos tecnológicos orientados a mejorar la gestión de los expedientes académicos, prevenir el abandono escolar y racionalizar el uso de dispositivos digitales en las aulas, especialmente en las edades más tempranas.
LÃneas rojas: usos prohibidos para proteger la intimidad y los derechos del alumnado
Si el listado de usos permitidos es amplio, más clara aún es la lista de prácticas expresamente prohibidas. La ley establecerá que en ningún caso la IA podrá tomar decisiones de forma autónoma ni inmiscuirse en ámbitos que afecten a la dignidad, la intimidad o los derechos fundamentales de los estudiantes.
En primer lugar, quedará vetado que se adopten decisiones académicas, organizativas o administrativas basadas exclusivamente en resultados generados por sistemas de IA. Esto significa que asuntos como calificaciones finales, promoción de curso, admisiones o expedientes disciplinarios no podrán depender solo de algoritmos.
Del mismo modo, se prohÃbe el uso de estas tecnologÃas para predecir, clasificar o identificar neurotipos o condiciones cognitivas del alumnado, como el Trastorno del Espectro Autista (TEA) o el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Cualquier valoración de este tipo seguirá siendo competencia de profesionales sanitarios y de los servicios psicopedagógicos, con las garantÃas habituales.
La ley también bloqueará aquellos sistemas de IA que impliquen reconocimiento facial, análisis emocional, seguimiento biométrico o cualquier forma de control automatizado del comportamiento, la atención o el rendimiento. Este tipo de usos se consideran especialmente intrusivos y contrarios a la protección de la intimidad y la dignidad de los menores.
En coherencia con las directrices europeas, la Xunta quiere evitar que las aulas se conviertan en espacios de vigilancia constante, en los que la recopilación masiva de datos y la monitorización continua puedan generar situaciones de estrés, discriminación o estigmatización. Por ello, cualquier propuesta que pase por medir emociones, registrar gestos o controlar la atención mediante cámaras y sensores quedará fuera de juego.
Supervisión humana y rol insustituible del profesorado
Uno de los mensajes más repetidos por el conselleiro Román RodrÃguez es que la IA debe entenderse como un instrumento al servicio de la comunidad educativa y no como un fin en sà mismo. En sus intervenciones ha recalcado que la introducción de estas tecnologÃas en la escuela debe estar «siempre supeditada a las personas».
Esto se traduce en que la intervención directa del profesorado no podrá ser reemplazada por sistemas automatizados. Aunque las herramientas puedan ayudar a adaptar contenidos, proponer ejercicios o corregir pruebas sencillas, la responsabilidad última sobre cualquier decisión educativa seguirá siendo del docente.
La ley también quiere reforzar la autoridad pedagógica del profesorado en un contexto donde el acceso a la tecnologÃa es cada vez mayor. En paralelo a la regulación de la IA, el Gobierno gallego ha anunciado medidas contra el acoso escolar y las conductas que atenten contra la dignidad del personal docente, con un enfoque de «tolerancia cero» ante amenazas y agresiones.
En cuanto al uso de dispositivos digitales por parte del alumnado, la futura ley prevé limitar el uso individual de pantallas hasta 5.º de Primaria. En los cursos inferiores, el empleo de tabletas, ordenadores u otros dispositivos deberá ser colectivo y bajo supervisión directa, con el fin de priorizar la interacción presencial y evitar una exposición excesiva a las tecnologÃas en edades tempranas.
De fondo está la idea de que la digitalización de las aulas no puede traducirse en una pérdida del trato personal, sino que debe reforzar la capacidad del profesorado para acompañar de forma más cercana a cada alumno, al contar con información más precisa y recursos adaptados a distintas necesidades.
Una regulación alineada con las tendencias europeas
Aunque la ley se centra especÃficamente en el sistema educativo gallego, sus principios conectan con las grandes lÃneas del debate europeo sobre el desarrollo de la inteligencia artificial. La apuesta por la supervisión humana, la prohibición de sistemas de vigilancia biométrica en las aulas y la protección de los menores encajan con el enfoque del nuevo Reglamento europeo de IA.
Al regular ahora el uso de estas tecnologÃas, Galicia busca anticiparse a posibles conflictos legales y éticos que ya se están planteando en otros paÃses. Herramientas que evalúan emociones a través de la cámara, sistemas que clasifican al alumnado según su comportamiento o algoritmos que deciden qué estudiante tiene más riesgo de fracaso escolar son ejemplos que generan preocupación en organismos internacionales.
Frente a ese escenario, la Xunta apuesta por aprovechar las ventajas de la IA en la detección temprana de dificultades y en la personalización de los aprendizajes, pero evitando los usos más invasivos. La ley pretende asà ofrecer un marco claro que pueda servir de referencia a otras comunidades autónomas y, eventualmente, a iniciativas estatales.
Para la comunidad educativa, esta regulación puede suponer un impulso a la hora de integrar herramientas digitales de forma más segura y planificada. Centros y docentes dispondrán de criterios concretos sobre qué aplicaciones son aceptables, qué medidas de protección de datos deben observarse y hasta dónde pueden llegar las funcionalidades de los sistemas que se integren en las plataformas educativas.
Con la nueva ley, Galicia se coloca en una posición adelantada en la carrera por ordenar el uso de la inteligencia artificial en las aulas, apostando por una combinación de innovación, prudencia y defensa de los derechos del alumnado. El reto será que este marco normativo se traduzca, en el dÃa a dÃa de los centros, en más apoyo al profesorado, mejores oportunidades de aprendizaje para todo el alumnado y una cultura digital que ponga a las personas en el centro.


