Graham, el hombre que se convirtió en un zombi

La persona protagonista de este artículo, identificado solo como Graham en una entrevista con la revista New Scientist, sufrió un raro síndrome después de un intento de suicidio: el llamado Síndrome de Cotard.

¿En qué consiste el Síndrome de Cotard?

El Síndrome de Cotard es un misterioso trastorno psiquiátrico caracterizado por la creencia fija e inquebrantable de que la persona ha muerto. Las personas creen de verdad que se han convertido en una especie de zombis.

Hay pocos casos documentados de este inusual síndrome pero el más llamativo es el de Graham. Este señor declaró haber perdido el sentido del gusto y del olfato y que ya no tenía necesidad de comer, hablar o hacer cualquier cosa:

“Terminé pasando el tiempo en el cementerio porque eso era lo más cerca que podía estar de la muerte. La policía venía a buscarme y me llevaba de vuelta a casa.”

“Sentí como si mi cerebro ya no existiera,” dijo Graham recordando su extraño estado de conciencia después de sobrevivir a un intento de electrocutarse a sí mismo en su bañera. “Yo seguía diciéndole a los médicos que los fármacos no me iban a ayudar porque yo ya no tenía cerebro. Me lo freí en la bañera.”

Lo poco que se sabe sobre el síndrome de Cotard proviene de informes de casos raros que datan de 1882. Sin embargo, el diagnóstico reciente de Graham dio a los médicos una oportunidad de mirar dentro del cerebro de un paciente de Cotard.

Lo que encontraron fue extraordinario.

“He estado analizando PETs (Tomografías por emisión de positrones) durante 15 años y nunca he visto a nadie que estuviera de pie e interactuando con la gente, y con un resultado tan anormal en la tomografía”, dijo el Dr. Steven Laureys, de la Universidad de Lieja en Bélgica. “La función cerebral de Graham se asemejaba a la de una persona durante la anestesia o el sueño. Ver este patrón en alguien que está despierto es bastante único”.

Dicho de otra manera, mientras que el cerebro de Graham estaba intacto, su actividad cerebral parecía la de alguien en estado de coma.

“Parece plausible que la reducción de su metabolismo le estaba dando esa experiencia alterada del mundo y que afectaba a su capacidad para razonar sobre ello”, dijo Laureys.

Con el tiempo, con la ayuda de terapia y medicación, Graham dijo que logró sacudirse de ese “estado de muerto viviente”.

“Ya no siento que mi cerebro está muerto, aunque a veces percibo la realidad de manera extraña.”


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