Vínculo ente la inhibición del comportamiento y la ansiedad social

Cada persona es un mundo y en realidad el cómo se siente una persona será lo que haga que se comporte de una forma determinada consigo misma o con el mundo que le rodea. Una persona puede sentirse condicionada por el entorno y que esto modele su interior. Las características de la inhibición del comportamiento se usan para determinar el potencial de desarrollar ansiedad mediante el examen de comportamientos en niños o adultos como el miedo, la timidez o la abstinencia en situaciones y entornos nuevos o extraños.

La ansiedad social puede ser una enfermedad mental abrumadora con graves efectos negativos. La identificación temprana y la intervención son importantes para mejorar la calidad de vida y prevenir otras enfermedades como la depresión.

La inhibición del comportamiento

En la neurociencia cognitiva, la inhibición del comportamiento es un mecanismo inhibidor activo que nos permite retener las respuestas no deseadas o prepotentes. Estas respuestas podrían ser acciones o movimientos y ser activados por estímulos internos o externos.

La capacidad de ejercer un control inhibitorio sobre los reflejos automáticos y las respuestas condicionadas ha evolucionado en mamíferos superiores para permitir que procesos cognitivos más lentos guíen el comportamiento en ciertas circunstancias. La inhibición conductual deficiente es uno de los síntomas más destacados en el TDAH. Con la inhibición del comportamiento es capaz de controlar ciertos impulsos o de mantener un comportamientos social apropiado en apariencia… aunque la persona puede tener angustia y nerviosismo ante situaciones nuevas y si esto persiste, puede convertirse en un problema severo. Hay quienes lo confunden con timidez, pero nada tiene que ver.

Inicio de la ansiedad social

Muchos profesionales creen que la ansiedad social está vinculada con factores biológicos, psicológicos y sociales. Muchas personas experimentan ansiedad social severa durante años sin recibir un tratamiento adecuado, ya sea porque no buscan ayuda o porque no se les diagnostica correctamente. La ansiedad no tratada puede provocar depresión severa e incluso conductas suicidas, por lo que es importante obtener ayuda lo antes posible.

Para muchos, la ansiedad social comienza en la adolescencia y en la adultez temprana. Al identificar a las personas a una edad temprana y darles la oportunidad de opciones de tratamiento efectivas, se puede minimizar la gravedad de la ansiedad social. La inhibición de la conducta es un aspecto importante de la infancia, ya que puede ser un indicador temprano de los trastornos de ansiedad y valioso para obtener un diagnóstico adecuado.

Inhibición conductual y ansiedad social

Puede haber una conexión entre los estilos de personalidad en la infancia y el desarrollo de ansiedad social más adelante en la vida, cuando se llega a la vida adulta. La inhibición del comportamiento es un tipo de personalidad que muestra una tendencia a la angustia y el nerviosismo en situaciones nuevas. La inhibición del comportamiento en los niños incluye la timidez alrededor de personas desconocidas y el aislamiento al acudir a nuevos lugares.

La inhibición conductual temprana no es una garantía de desarrollar ansiedad más adelante. A medida que los niños crecen, muchos aprenden a responder a situaciones nuevas y a nuevas personas de una manera más racional. Sin embargo, otros continuarán mostrando comportamientos ansiosos a lo largo de sus vidas y hasta la edad adulta… y esto es un factor de riesgo a tener muy presente a medida que los niños van creciendo.

Disminuir la inhibición del comportamiento

Se piensa que se puede disminuir la inhibición del comportamiento para poder así, minimizar la ansiedad social. Por ejemplo, los padres deberán criar a sus hijos con estrategias educativas que fomenten la independencia, la confianza o el ingenio de los niños. De esta manera se podrá superar el comportamiento inhibido más adelante

Es necesario también,  proporcionar a los niños una exposición a nuevas situaciones y actividades sociales porque de esta manera podrán aprender a desarrollar sus habilidades sociales desde una edad temprana y podrán manejar mejor sus sentimientos. También es necesario trabajar las emociones con los niños desde que son pequeños para que aprendan a diferenciar las emociones que sienten, por qué las sienten y sobre todo, a saber qué hacer en cada caso para sentirse mejor. Es imprescindible al mismo tiempo trabajar la resolución de conflictos con los niños para que tengan las estrategias adecuadas para enfrentarse al mundo y también a sus posibles adversidades.

Un padre o una madre que es sobreprotector/a y que ayuda a sus hijos sobremanera aumentará el riesgo de inhibición de la conducta en los niños, se reforzará la ansiedad en situaciones nuevas. Esto es así porque los niños pensarán que no son capaces de hacer las cosas bien por sí mismos, se sentirán inútiles y por lo tanto, tendrán grandes sentimientos de inseguridad y una autoestima por los suelos.

Para que un niño (y un adulto…) pueda sentirse seguro y no tener ansiedad es animarlo a ser independiente a tener la oportunidad de resolver los problemas por sí mismo. Esto puede construir una base sobre la cual el niño no necesite depender de otros en situaciones sociales y que de este modo, se disminuyan las posibilidades de padecer ansiedad social o de que se desarrolle más adelante.

En ocasiones es necesario acudir a un psicólogo para que a través de una terapia (lo antes posible) se pueda evitar la ansiedad o al menos, que no empeore hasta el punto de inhibir las actividades diarias.

La detección temprana es imprescindible

Si tienes un hijo que muestra inhibición del comportamiento, esto no es una señal de trastorno de ansiedad social. Sin embargo, es importante controlar el comportamiento del niño para ver si empeora. Como padre o madre, tendrás que asegurarte de que tu hijo tiene todas las oportunidades para aprender habilidades sociales, resolución de conflictos e Inteligencia Emocional. De esta manera tendrá cada vez más confianza en sí mismo y en sus habilidades en el entorno.

Si la inhibición del comportamiento parece crecer en lugar de disminuir con el tiempo, tendrás que hablar con tu pediatra. En ese punto, puedes analizar si se justifica una evaluación de la ansiedad y si la intervención podría ser adecuada. Recuerda que la intervención temprana es clave para controlar la ansiedad, por lo que no te desanimes si a tu hijo se le da un diagnóstico. Es mejor identificar un problema a una edad temprana antes de que se convierta en algo más inmanejable durante la adolescencia.

Si eres una persona adulta y crees que tienes este problema, lo bueno es que te has dado cuenta, ahora lo más importante es buscar ayuda profesional para que te aporten las estrategias que necesitas para vivir feliz tu vida.


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Ansiedad, Salud

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

Un comentario

  1.   José dijo

    Excelente aportación…gracias

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