La soledad no deseada se ha instalado como uno de los desafĆos sociales y sanitarios mĆ”s serios de nuestro tiempo, tambiĆ©n en EspaƱa. No provoca titulares estridentes ni colapsa urgencias, pero sus efectos sobre la salud fĆsica, el bienestar emocional y la dignidad de las personas son profundos y persistentes, especialmente entre quienes envejecen en ciudades cambiantes o en pueblos cada vez mĆ”s vacĆos.
Hablar de soledad no deseada no es hablar simplemente de estar solo. Es hablar de ausencia de vĆnculos significativos, de falta de pertenencia y de sentirse irrelevante en la propia comunidad. Una realidad que puede vivirse en un piso del centro de una gran ciudad, en una residencia, en un pueblo minero o en un bloque de viviendas donde apenas se cruzan palabras. Con esa idea de fondo, distintos municipios y entidades de EspaƱa estĆ”n ensayando respuestas que van desde cartas manuscritas hasta estrategias municipales a diez aƱos vista.
Cartas que acompaƱan en Irun: un puente entre generaciones
En Irun, el Ćrea de Bienestar Social mantiene vivo el proyecto āCartas de acompaƱamientoā, nacido en plena pandemia de la COVID-19. La iniciativa surgió en 2020 cuando el Ayuntamiento detectó a un grupo de personas mayores con poca red social y familiar, que necesitaban algo mĆ”s que ayuda con las compras: requerĆan compaƱĆa, escucha y un vĆnculo estable.
De esa necesidad emergió la idea de escribir cartas personalizadas, impulsada por la escritora irundarra y profesora de escritura Itziar Sistiaga, en colaboración con el Servicio de Personas Mayores. Con el tiempo, estas misivas se han consolidado como una forma sencilla y muy humana de hacer frente a la soledad no deseada, manteniendo el contacto periódico con quienes se sienten aislados.
Desde 2024, el programa ha dado un salto importante incorporando de manera transversal una perspectiva intergeneracional. El objetivo es que no solo se manden cartas, sino que se cree un diÔlogo real entre jóvenes y mayores, se compartan vivencias y se desmonten estereotipos sobre la vejez, la soledad o la dependencia.
Este aƱo participa el alumnado de Bachillerato de Irungo La Salle, que ha trabajado con Itziar Sistiaga en sesiones especĆficas para reflexionar sobre lo que significa la soledad no deseada en las personas mayores. Cada estudiante ha redactado una carta y, en muchos casos, tambiĆ©n la ha grabado con su propia voz en euskera y en castellano, generando un material que mezcla escritura Ćntima y formato sonoro.
Las cartas se envĆan desde el Servicio de Personas Mayores del Ayuntamiento a diferentes perfiles de destinatarios: personas mayores que viven solas y han sido detectadas por los servicios sociales, interesadas que lo solicitan de forma voluntaria, centros residenciales, asociaciones de personas mayores y la red de Espacios Sociales de Personas Mayores de Irun.
El delegado de Bienestar Social, Josu IguiƱiz, subraya que uno de los objetivos centrales del Ć”rea es combatir la soledad no deseada. Recientemente se ha presentado un programa de talleres para prevenir esta situación y, con la continuidad de las āCartas de acompaƱamientoā y su giro intergeneracional, el Consistorio pretende reforzar los vĆnculos entre jóvenes y mayores que se sienten solos por motivos muy diversos.
Tanto los textos como los audios se difundirĆ”n semanalmente en la pĆ”gina web municipal, donde permanecerĆ”n disponibles. A travĆ©s del correo electrónico habilitado especĆficamente para este proyecto, las personas destinatarias pueden responder si lo desean, abrir un canal de comunicación estable e incluso solicitar incorporarse al servicio. Quien lo prefiera tiene la opción de enviar cartas en papel al Ćrea de Bienestar Social ā Servicio de Personas Mayores, en la calle Urdanibia 6 (20304 Irun), reforzando asĆ el carĆ”cter accesible y cercano de la iniciativa.
Una novedad relevante prevista para 2026 es la instalación de diez buzones en los Espacios Sociales de Personas Mayores de la ciudad. La idea es dar mĆ”s visibilidad al proyecto y facilitar un punto fĆsico sencillo para depositar o recoger correspondencia, sin depender Ćŗnicamente de internet o del correo tradicional.
AdemĆ”s, se pondrĆ” en marcha un grupo de escritura formado por entre 10 y 15 personas, dinamizado por la propia Sistiaga. Su función serĆ” elaborar respuestas a las cartas que se reciban, promoviendo que el flujo comunicativo sea realmente de ida y vuelta y no un envĆo unidireccional. El objetivo es que la escritura se convierta en herramienta comunitaria para aliviar la soledad, no solo en un recurso puntual.
Para presentar pĆŗblicamente esta nueva etapa e invitar a la ciudadanĆa a participar en el grupo, el Ayuntamiento ha programado una proyección de la pelĆcula āCartas a Julietaā en el Centro CĆvico de Palmera Montero, el jueves 26 de febrero a las 17.30 horas. Tras el pase estĆ” previsto un coloquio con la escritora, en el que se abordarĆ”n la soledad, los vĆnculos por carta y la importancia de poner palabras a la soledad que a menudo se vive en silencio.
Vivir sola no es lo mismo que sentirse sola: mujeres mayores en Euskadi
Mientras en Irun se apuesta por la escritura como compaƱĆa, en Vitoria-Gasteiz se ha presentado una investigación que cuestiona la imagen social que se tiene de las mujeres mayores que viven solas. En el edificio de BIZAN Info, en el parque de La Florida, se ha dado a conocer el informe āMujeres mayores que viven solas en la Comunidad Autónoma de Euskadi: Āæpermiso social concedido?ā, un trabajo becado por Emakunde.
El estudio, elaborado por Iratxe Herrero y Carlos DĆaz de ArgandoƱa, analiza el estereotipo negativo que pesa sobre la soledad de las mujeres mayores y evidencia que recae sobre ellas una presión social mĆ”s intensa respecto a cómo ādeberĆanā vivir cuando estĆ”n solas. Pese a ello, muchas de las participantes interpretan su situación como una oportunidad de crecimiento personal y contribución social, y no como un fracaso vital.
Desde BIZAN, el concejal de PolĆticas Sociales Lucho Royero recordó que la red de centros municipales trabaja precisamente para paliar la soledad no deseada y, al mismo tiempo, ayudar a convivir con ella de manera mĆ”s positiva. SegĆŗn subrayó, uno de los ejes transversales de BIZAN es facilitar relaciones, aprendizajes y participación, resignificando la soledad con una mirada mĆ”s humana, acompaƱada y menos estigmatizante.
En este enfoque se enmarca el taller āLagun artean: compartiendo soledadesā, activo desde octubre de 2024, en el que mujeres mayores comparten sentimientos y experiencias y trabajan herramientas emocionales para manejar la soledad de forma constructiva. Muchas de las reflexiones recogidas en el informe proceden de estas sesiones, que se han consolidado como espacios de confianza y apoyo mutuo.
Una de las conclusiones clave del estudio es que vivir sola no equivale necesariamente a sentirse sola. La imagen extendida que asocia automƔticamente soledad residencial con tristeza y abandono responde mƔs a prejuicios sociales que a la realidad cotidiana de muchas mujeres.
La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, insistió en que para muchas mujeres mayores vivir solas es un proceso de aprendizaje y una etapa valorada en positivo, aunque contenga momentos de tristeza, como cualquier otra fase vital. Esa valoración positiva se da tanto en quienes han llegado a la situación por circunstancias sobrevenidas āpor ejemplo, una viudedadā como en quienes eligieron conscientemente vivir solas.
Los datos de partida son elocuentes: del total de hogares unipersonales en Euskadi, el 32,5% estĆ” formado por mujeres de 65 aƱos o mĆ”s, y de ellas el 75,4% son viudas. Es decir, en la vejez es mucho mĆ”s habitual vivir sola siendo mujer que siendo hombre. El problema, segĆŗn el informe, no es tanto esa realidad estadĆstica como la mirada social que se proyecta sobre ellas, cargada de connotaciones negativas asociadas al gĆ©nero y a la edad.
El trabajo advierte de que, pese a los avances en igualdad, muchas mujeres mayores siguen sometidas a una especie de āpermiso socialā para elegir su estilo de vida. Esa tutela simbólica condiciona su calidad de vida y puede incrementar su vulnerabilidad, al cuestionar su autonomĆa y su capacidad de decisión.
Aun asĆ, el equipo investigador destaca que en la mayorĆa de casos vivir sola se vive como una oportunidad para diseƱar la propia rutina, reforzar la participación social y redefinir la identidad mĆ”s allĆ” de los roles de cuidado que han desempeƱado durante dĆ©cadas. Desde esta óptica, la soledad y la convivencia se sitĆŗan mĆ”s en un continuo que en polos opuestos.
El informe plantea dos grandes retos para las polĆticas pĆŗblicas. Por un lado, reconocer el papel pionero de aquellas mujeres que eligieron la soledad como opción de vida cuando no estaba socialmente aceptada. Por otro, garantizar el derecho efectivo de las mujeres mayores a vivir solas hoy sin verse sometidas a estigmas ni a presiones veladas para cambiar su modo de vida.
Bilbao diseƱa una estrategia a largo plazo contra la soledad y el aislamiento
En Bilbao, la soledad no deseada se ha situado en el centro de la agenda municipal. El Ayuntamiento ha aprobado una estrategia especĆfica frente a la soledad y el aislamiento social, con horizonte 2035, que quiere dar respuesta tanto a lo que viven las personas mayores como al aumento de este sentimiento entre la juventud.
Los datos del municipio muestran que en 2023 el 16% de la población se habĆa sentido sola ācasi siempre o bastantes vecesā, con mayor incidencia en mujeres (18,6%) que en hombres (13,2%). Llama especialmente la atención la prevalencia en la población joven, con cifras que casi triplican las de las personas mayores de 55 aƱos, lo que obliga a revisar la idea de que la soledad es solo un asunto de vejez.
El Consistorio destaca que la ciudad no parte de cero: ya existen catorce programas municipales dedicados a prevenir, detectar y abordar la soledad y el aislamiento. Sin embargo, la nueva Estrategia es el resultado de un proceso participativo mĆ”s amplio iniciado en 2023 desde el Ćrea de Acción Social, que ha incluido un diagnóstico con personal investigador de la Universidad del PaĆs Vasco (EHU) y mĆŗltiples espacios de reflexión con agentes sociales y polĆticos.
La misión de este plan es prevenir y reducir la soledad no deseada en todas las etapas de la vida, mitigando sus efectos y promoviendo un modelo de barrio y de ciudad que refuerce los vĆnculos sociales. La visión es clara: que Bilbao sea una urbe donde todas las personas se sientan acompaƱadas, valoradas e integradas, con 41 barrios que impulsen la vida social, la participación y los entornos inclusivos.
La Estrategia se articula en cinco ejes y 30 lĆneas de actuación, que se concretarĆ”n en planes operativos periódicos con medidas, recursos económicos e indicadores de seguimiento. El primer Plan de Acción, actualmente en preparación, abarcarĆ” el periodo 2026-2029, con una gobernanza basada en una Mesa Interdepartamental āque reunirĆ” a responsables de hasta doce Ć”reas municipalesā y una Mesa de Seguimiento encargada de evaluar y validar las acciones.
El concejal de Acción Social, Juan Ibarretxe, resume el espĆritu del plan con una idea sencilla: āBilbao aspira a ser una ciudad en la que todas las personas, en cualquier etapa de su vida, se sientan acompaƱadas e integradas en su comunidadā. Para ello se ha puesto el foco tanto en el acompaƱamiento individual como en el fortalecimiento comunitario.
Entre las lĆneas de actuación, la primera apuesta pasa por la generación de conocimiento: impulsar investigaciones que profundicen en las distintas caras de la soledad, establecer alianzas con universidades y centros de estudio, y definir indicadores que permitan seguir la evolución de la problemĆ”tica, mĆ”s allĆ” de impresiones subjetivas.
El siguiente eje se centra en la sensibilización y la comunicación. Se trata de reducir el estigma asociado a decir āme siento soloā, visibilizar la soledad como experiencia compartida y formar a personas clave āprofesionales, entidades sociales, personal municipalā para que detecten seƱales de aislamiento y sepan cómo actuar.
La Estrategia recoge tambiĆ©n un apartado especĆfico de detección y atención. La idea es identificar lo antes posible los signos de soledad no deseada, ofrecer apoyos ajustados a cada persona y proporcionar herramientas a los profesionales que trabajan en primera lĆnea. En este Ć”mbito se insiste en que el acompaƱamiento debe ser integral y considerar el ciclo vital, el gĆ©nero, el origen, la funcionalidad y el contexto de cada vecino o vecina.
Otro eje importante es el de acción coordinada y transversal, que busca integrar la perspectiva de soledad no deseada en polĆticas, planes y acciones municipales de muy distinto tipo, desde urbanismo hasta cultura o salud, y trabajar en red con otras administraciones pĆŗblicas. La soledad, recuerdan, no se resuelve con un solo programa sectorial.
Por Ćŗltimo, el plan apuesta por āhacer comunidadā como valor central. Esto implica revisar los espacios pĆŗblicos y equipamientos para que favorezcan los encuentros cotidianos, reforzar el tejido asociativo y las redes vecinales y promover actividades que alimenten el sentido de pertenencia. TambiĆ©n se quiere impulsar la educación en valores comunitarios y el voluntariado, con la idea de que ānadie en Bilbao se sienta solo ni sin recursos para afrontar su situaciónā.
Los datos de partida son contundentes: un 30% de las mujeres de 18 a 29 aƱos y un 21% de los hombres de esa misma franja han declarado haber sentido soledad no deseada. La Estrategia Municipal frente a la Soledad No Deseada y el Aislamiento Social (2026-2035) se concibe precisamente para abordar estas cifras a largo plazo, mediante un enfoque individual y comunitario con perspectiva de gƩnero.
Espacios de encuentro en Santa Marina de Torre: la respuesta desde el pueblo
En el Ômbito rural, la soledad adquiere tonos propios. En Santa Marina de Torre, un pequeño pueblo del municipio de Torre del Bierzo (León), cada martes se abre un espacio que va mucho mÔs allÔ de un simple local social. En la conocida Casa del Cura, un grupo de mujeres se reúne para hablar, recordar, aprender a manejar el móvil o, sencillamente, compartir silencio y escucha.
Son viudas mineras, mujeres del carbón, mayores que viven solas o con redes muy reducidas. Todas forman parte de un proyecto de la Junta de Castilla y León que pretende combatir la soledad no deseada en el medio rural mediante dinÔmicas grupales muy sencillas pero continuadas. Santa Marina es una de las cinco localidades de la provincia elegidas como piloto y la única del Bierzo dentro de esta iniciativa.
El programa arrancó en noviembre con apenas siete mujeres participantes y, en pocas semanas, el grupo ha crecido hasta la docena. La asociación de pensionistas del pueblo, encargada de coordinar la actividad, lo interpreta como una seƱal clara: ālas mayores son muy participativasā. Los datos lo respaldan: en el taller de memoria hay 19 inscritas, en el de gimnasia 28, y la Asociación de Jubilados suma 109 socios en un pueblo de apenas 175 habitantes.
La secretaria de la Federación de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas, Tamara Valderrey, destaca que la clave del Ć©xito estĆ” en la implicación de las propias mujeres. Comenta que en estos espacios se necesita tanto a quienes se encuentran en una situación crĆtica de soledad como a quienes, sin estar aisladas, pueden actuar como āmotorā del grupo. Aproximadamente un 20% de las participantes no se halla en una zona de riesgo, pero se convierte en ancla para el 80% restante.
Entre estas mujeres figura Gelines Panizo, de 63 aƱos, que no vive sola pero acude encantada a las actividades. Ya participó en el primer taller y lo resume de forma sencilla: ācompartes experiencias y pasas un rato con gente que no es de tu casaā. En el grupo hay participantes de hasta 89 aƱos, algo que, segĆŗn Gelines, enriquece las conversaciones al cruzar recuerdos y generaciones.
Los grupos estĆ”n pensados para tener entre ocho y doce integrantes, aunque en pueblos mĆ”s pequeƱos pueden ser algo mĆ”s reducidos. Lo importante es generar un ambiente seguro, de confianza y cercanĆa, en el que las personas puedan recuperar habilidades sociales que a veces se han ido debilitando por el aislamiento o la viudedad.
Los llamados āEspacios de Encuentroā no son simples tertulias para āpasar el ratoā. Desde la organización los definen como un lugar de transición, acompaƱamiento y motivación, cuyo objetivo es facilitar la integración social y el establecimiento de vĆnculos duraderos. De hecho, se busca que, una vez alcanzados ciertos objetivos, algunas personas den el relevo a otras nuevas, ampliando asĆ el impacto en la comunidad.
La metodologĆa de trabajo se articula en torno a cuatro grandes lĆneas. Por un lado, se entrenan tĆ©cnicas de interacción social, fomentando la participación, las habilidades comunicativas y la ayuda mutua. Por otro, se promueve compartir recuerdos y trayectorias vitales, de modo que las historias individuales funcionen como puentes de conexión entre las participantes.
El tercer bloque de trabajo se basa en actividades elegidas por el propio grupo ājuegos de mesa, conversaciones sobre la actualidad, mĆŗsica, paseosā, con el objetivo de que el interĆ©s nazca de abajo arriba y los vĆnculos emerjan de manera orgĆ”nica. El cuarto eje incorpora las TecnologĆas de la Relación, Información y Comunicación (TRIC): aprender a usar el telĆ©fono móvil, las videollamadas o internet refuerza la autoestima y abre nuevas vĆas de contacto con familiares y amistades.
En un entorno rural envejecido, donde la minerĆa marcó la vida de varias generaciones, la soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes desafĆos. El programa prevĆ© sesiones semanales de dos horas āpor ejemplo, de 11:00 a 13:00ā guiadas por una persona dinamizadora vinculada al territorio. En Santa Marina, es Cristina quien acompaƱa al grupo con una idea clara: las mujeres que sostuvieron familias y hogares durante dĆ©cadas necesitan ahora un espacio propio para hablar de sĆ mismas.
La elección de Santa Marina como sede del programa de la Junta no es casual. Se buscaban localidades con alto nivel de participación asociativa y una sede estable y adecuada para desarrollar la actividad durante varios meses. En una comarca golpeada por la despoblación y la pĆ©rdida de servicios, estas iniciativas muestran que la respuesta a la soledad puede empezar, literalmente, por sentarse en cĆrculo y escucharse.
Salvia Rural: innovación social contra la soledad en pueblos pequeños
Otra apuesta por el mundo rural llega de la mano de la Fundación Santa MarĆa la Real. Su Ćrea de Empleo e Inclusión Social ha puesto en marcha Salvia Rural, un proyecto de innovación social destinado a mejorar la calidad de vida de las personas mayores de 65 aƱos que viven en municipios de menos de 30.000 habitantes y que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
La primera edición se desarrollarĆ” en provincias de Castilla y León (Ćvila y Palencia), Extremadura (CĆ”ceres) y Galicia (Pontevedra), con grupos dirigidos a personas mayores de 65 aƱos expuestas a la soledad no deseada, al aislamiento social y digital, a la dependencia o a la exclusión social. Especialmente se priorizarĆ” la participación de mujeres mayores, personas con discapacidad, personas en situación de pobreza y cuidadoras no profesionales.
El proyecto, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y Fundación Mapfre en el marco del Programa estatal de Inclusión Social, GarantĆa Infantil y Lucha contra la Pobreza, combina acompaƱamiento individual y grupal con formación y actividades orientadas al envejecimiento activo.
Las personas participantes se reunirĆ”n en equipo dos dĆas por semana, en horario de maƱana, entre marzo y mayo. En esos encuentros trabajarĆ”n el fortalecimiento de Ć”reas clave: alfabetización digital, capacidad funcional, participación social, promoción de la salud, habilidades sociales y aprovechamiento del ocio y el tiempo libre. El objetivo es que, ademĆ”s de reducir la sensación de aislamiento, se refuercen la autonomĆa y la conexión con el entorno.
Salvia Rural se desplegarĆ” en espacios concretos de cada territorio. En Ćvila, las sedes estarĆ”n en Cebreros (Ayuntamiento, Plaza de EspaƱa 1) y Las Navas del MarquĆ©s (Biblioteca PĆŗblica Municipal, calle Paco Segovia 1). En la provincia de Palencia, los grupos se desarrollarĆ”n en DueƱas y Guardo, ambos en Centros de DĆa de Personas Mayores. En Toledo, la actividad se ubicarĆ” en Nambroca (Ayuntamiento, Plaza de la Constitución 1); en CĆ”ceres, en Montehermoso (Ayuntamiento, Plaza EspaƱa 1) y Riolobos (Oficina Conec@te, TravesĆa Escuelas 7); y en Pontevedra, en A Estrada (Centro Sociocomunitario, plaza MartĆnez Anido).
Para facilitar el acceso, la Fundación ha habilitado telĆ©fonos de contacto especĆficos para cada zona (Ćvila, Palencia, Toledo, CĆ”ceres y Pontevedra), desde los que se ofrece información y se gestiona la inscripción. El mensaje que se quiere trasladar es que no se trata solo de āir a un cursoā, sino de formar parte de un grupo de acompaƱamiento donde aprender, compartir y mantenerse activo.
En el plano conceptual, Salvia Rural promueve el envejecimiento activo y la autonomĆa personal mediante itinerarios centrados en cada persona. Se combinan sesiones de estimulación cognitiva, formación en competencias digitales, actividades para fomentar hĆ”bitos saludables y acciones que refuercen las redes comunitarias existentes o contribuyan a generar otras nuevas.
La finalidad última es reducir la soledad no deseada, prevenir procesos de institucionalización y mejorar el acceso a servicios sociosanitarios y comunitarios. La Fundación recuerda que lleva casi 25 años trabajando con personas mayores, apostando por la innovación y adaptÔndose a sus necesidades cambiantes, con el propósito de ofrecer entornos abiertos y seguros donde vivir, compartir y disfrutar.
Santa MarĆa del PĆ”ramo: envejecimiento activo para no envejecer en soledad
TambiĆ©n en la provincia de León, el Ayuntamiento de Santa MarĆa del PĆ”ramo ha dado un paso mĆ”s en su compromiso con las personas mayores al firmar un convenio con la Asociación Activos y Felices. El objetivo es implantar un programa de envejecimiento activo que ayude a reducir la soledad no deseada y mejore la calidad de vida desde un enfoque integral.
El acuerdo, presentado el 3 de febrero, sitĆŗa a las personas mayores en el centro de la vida social, cultural y comunitaria del municipio. La propuesta combina salud emocional, bienestar fĆsico, participación social y uso de nuevas tecnologĆas, con una premisa clara: que los participantes no sean meros asistentes, sino protagonistas de las sesiones, marcando ritmos, contenidos y prioridades.
Frente a modelos cerrados, este plan se presenta como una iniciativa flexible y adaptable. Las personas mayores pueden proponer temas, expresar inquietudes y orientar las actividades a sus necesidades reales, con la idea de que las herramientas que se trabajan en el programa tengan un impacto tangible en su dĆa a dĆa y en su red de relaciones.
Desde el Ayuntamiento se insiste en que la meta es que los mayores sigan siendo actores activos en la vida local, no figuras pasivas a las que āse les hace algoā. Por su parte, Activos y Felices subraya la importancia de dotarles de herramientas emocionales y comunicativas que faciliten relaciones mĆ”s sanas, mayor autonomĆa y bienestar psicológico.
El plan estructura sus actividades en varios bloques temĆ”ticos. En el Ć”mbito de la salud y el bienestar, se prevĆ©n talleres sobre comunicación con el personal mĆ©dico, identificación del dolor fĆsico y emocional, gestión del duelo y autocuidado. Desde el apartado de cultura y debate se organizarĆ”n cafĆ©s-coloquio, charlas, propuestas teatrales y espacios de reflexión sobre temas de actualidad.
Otro bloque se centrarĆ” en la presencia en el mundo digital, con participación en podcasts ācomo la iniciativa āCuĆ©ntame una historiaāā y aprendizaje prĆ”ctico de tecnologĆa bĆ”sica para ganar confianza al usar móviles o internet. AdemĆ”s, habrĆ” actividades de encuentro intergeneracional con jóvenes de la zona, con el propósito de reforzar el tejido social local y promover el intercambio de experiencias.
El calendario del programa se inicia con un café-coloquio previsto para el 5 de marzo y una charla informativa el miércoles 18 de marzo, que servirÔn para ajustar contenidos, detectar intereses prioritarios y consolidar un espacio estable de participación. Sobre esta base se irÔn incorporando nuevas propuestas según la respuesta del vecindario.
Este impulso se suma a una oferta municipal que ya incluĆa escuelas deportivas (pilates, yoga, gimnasia de mantenimiento), talleres de estimulación cognitiva, formación para adultos (Aula Mentor, Educación de Adultos) y el apoyo de asociaciones locales como la Asociación de Amas de Casa y la Asociación de Jubilados, ademĆ”s de excursiones y actividades organizadas desde el propio consistorio.
El equipo de gobierno recalca que la puesta en marcha de este convenio responde a un compromiso adquirido al inicio del mandato: articular un plan real contra la soledad. Bajo esa lógica, ocio, salud, deporte y bienestar psicológico se conciben como pilares inseparables de un entorno en el que, en la medida de lo posible, nadie tenga que sentirse solo o desatendido.
Una soledad que atraviesa edades, territorios y miradas
Las experiencias de Irun, Euskadi, Bilbao, Santa Marina de Torre, Salvia Rural y Santa MarĆa del PĆ”ramo muestran, con acentos distintos, que la soledad no deseada no es un problema individual aislado, sino un fenómeno que refleja cómo se organizan las relaciones, los cuidados y los vĆnculos en nuestra sociedad.
Desde la investigación feminista que cuestiona los estereotipos sobre las mujeres mayores que viven solas hasta las cartas de adolescentes que llegan a buzones municipales; desde las tertulias en una antigua casa parroquial en un pueblo minero hasta los grupos de envejecimiento activo en municipios de la España interior, se dibuja una idea común: la soledad no se resuelve llenando agendas, sino construyendo relaciones significativas.
Los proyectos descritos coinciden en varios elementos: ofrecen espacios de escucha y participación reales, dan tiempo a los procesos, incorporan la perspectiva de género y del ciclo vital, cuidan el arraigo comunitario y se apoyan en la voz de quienes viven la soledad en primera persona. No prometen soluciones mÔgicas ni inmediatas, pero trabajan sobre un terreno fundamental: que cada persona, viva donde viva, pueda sentirse vista, reconocida y acompañada.