Esto es tan cierto y tan sabio. Gastamos en cosas para cubrir apariencias o para llenar nuestras carencias internas. Debo aprender a quejarme cada día menos. Cada día me levanto y doy gracias por el sol, mi cuerpo que puedo mover, mis ojos, por todo, pero me quejo mucho de la gente, cómo manejan, está muy agresiva, no te ceden el paso, en fin, la falta de educación y civismo en México. Pero este artículo me hace pensar en verdad en quejarme menos y hacerlo un hábito en mi vida como gratitud a todo lo que yo tengo y tanta gente no tiene nada. Muchas gracias por todo lo que me brindan en este blog. Que
Dios les bendiga siempre. Saludos desde el D.F.

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