La autoestima: claves para fortalecerla desde la infancia hasta la edad adulta

  • La autoestima se construye desde la infancia a través del vínculo y la conexión, no con halagos.
  • Programas como 'Distrito Talento' ayudan a jóvenes desempleados a mejorar su autoestima y habilidades.
  • El hábito de pedir perdón excesivamente puede ser señal de baja autoestima, según estudios psicológicos.
  • Expertos recomiendan sustituir disculpas automáticas por agradecimientos para cambiar la percepción de uno mismo.

Autoestima infantil y adulta

La autoestima es uno de los pilares fundamentales del bienestar emocional, y su desarrollo comienza mucho antes de lo que solemos pensar. Desde los primeros años de vida, las experiencias con los padres y el entorno moldean la forma en que una persona se ve a sí misma, y esa mirada puede acompañarla durante toda su existencia. Por eso, tanto en la infancia como en la juventud y la edad adulta, fortalecer la autoestima se ha convertido en una prioridad para psicólogos, educadores y responsables de políticas sociales.

En las últimas semanas, varias iniciativas y estudios han puesto el foco en cómo mejorar la autoestima desde distintos ángulos: la crianza respetuosa, los programas de empleo juvenil y los hábitos cotidianos que delatan una baja percepción de uno mismo. A continuación, repasamos las claves que expertos y organizaciones están señalando como esenciales para construir una autoestima sana y duradera.

La autoestima se forja en la infancia: el papel del vínculo

Niño con autoestima

La psicóloga y neuroeducadora Diana Jiménez, autora del libro infantil Crecer con autoestima, explica que la autoestima no se construye con halagos, sino con vínculo y conexión. Según Jiménez, un niño necesita sentirse visto, tenido en cuenta y seguro para desarrollar una autoestima sólida. «La conexión va antes que la corrección», afirma, y recuerda que los primeros años son esenciales en la formación de la personalidad. Esta idea coincide con investigaciones psicológicas que sitúan el origen de la baja autoestima en entornos donde los errores se castigaban con dureza, lo que lleva a los niños a anticiparse pidiendo perdón constantemente, incluso de adultos.

En el libro, dos personajes, Dani y Álex, reciben mensajes radicalmente opuestos en sus casas. Mientras uno es sometido a órdenes constantes, el otro crece en un ambiente de confianza. Jiménez subraya que detrás de un niño que «no hace caso» suele haber un niño desanimado, no un niño malo, y recomienda sustituir las órdenes por preguntas de curiosidad y opciones limitadas. La reparación también es clave: «Un vínculo que se rompe y se vuelve a coser deja a un niño más fuerte», asegura.

Programas para jóvenes: cómo recuperar la confianza

Jóvenes en taller de autoestima

En Aranda de Duero, Cruz Roja ha puesto en marcha el programa «Distrito Talento», dirigido a jóvenes de entre 16 y 29 años en situación de desempleo. A través de talleres participativos, actividades creativas y trabajo en grupo, los participantes trabajan su autoconocimiento, la comunicación y la seguridad en sí mismos. La técnica de Empleo Carolina Sanz destaca que «nuestra experiencia nos confirma la necesidad de activar a los jóvenes y que trabajen sus habilidades personales para marcarse nuevos objetivos».

Los talleres, que se celebran del 24 al 31 de julio en la sede de Cruz Roja, incluyen sesiones con una psicóloga especializada en terapia corporal y actividades deportivas enfocadas al autocuidado. La primera edición, el año pasado, tuvo una gran acogida y muchos participantes siguen siendo amigos. Sanz añade que el objetivo es que los jóvenes se diviertan, conozcan gente y mejoren su autoestima y motivación para conseguir lo que se propongan. La iniciativa está financiada por el Fondo Social Europeo Plus, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Derechos Sociales.

El hábito de pedir perdón: señal de baja autoestima

Más allá de la infancia y la juventud, la autoestima también se manifiesta en comportamientos cotidianos. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh, publicado en Personality and Social Psychology Bulletin, revela que las personas que piden perdón por todo no lo hacen por educación, sino por inseguridad y baja autoestima. Los investigadores encontraron que quienes se disculpan constantemente son percibidos como cálidos, pero también como menos competentes y con menos control sobre su vida.

Otra investigación, de la Universidad de Waterloo, señala que el umbral para considerar algo como ofensa es más bajo en personas con baja autoestima. Psicólogos clínicos españoles como Fernando Azor y Olga Albaladejo sitúan el origen de este patrón en la infancia, cuando crecer en un entorno donde los errores se castigaban enseña a anticiparse pidiendo perdón. Para romper el hábito, recomiendan sustituir el «perdón» automático por frases como «gracias por esperar» o «gracias por escucharme», un cambio que ayuda a la persona a mirarse a sí misma sin partir de la culpa por defecto.

La autoestima, por tanto, no es un rasgo fijo, sino que puede trabajarse a lo largo de toda la vida. Desde la crianza respetuosa que propone Diana Jiménez, pasando por los talleres de Cruz Roja que empoderan a los jóvenes, hasta los pequeños cambios en el lenguaje diario, todas estas aproximaciones coinciden en un punto: la autoestima se fortalece cuando nos sentimos vistos, valorados y capaces, y nunca es tarde para empezar a regar ese árbol interior.


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