Las células animales son unidades anatómicas y fisiológicas que se encuentran en todos los seres vivos del reino Animalia. Son estructuras microscópicas que permiten el correcto funcionamiento y desarrollo de los organismos, ya que de ellas dependen procesos tan variados como la obtención de energía, la percepción de estímulos, la defensa frente a patógenos o la formación de tejidos y órganos.
Desde el punto de vista biológico, las células se dividen en dos grandes tipos: procariotas y eucariotas. Las primeras están presentes en arqueas y bacterias y se caracterizan por no tener un núcleo definido; las segundas, las eucariotas, poseen un núcleo celular bien delimitado y se encuentran en vegetales, animales, protistas y hongos.
Entre las células eucariotas encontramos la célula animal, que se define como la unidad funcional básica que compone los tejidos presentes en los animales. A lo largo de este contenido se describen con detalle su estructura o partes, el funcionamiento específico de cada orgánulo, las diferencias con otras células eucariotas (como la vegetal) y algunos ejemplos de tipos de células animales y su importancia en la salud y la biología.
Con respecto al funcionamiento de las células animales en general, éstas, al igual que las demás células, cumplen el objetivo de participar en procesos indispensables para la existencia de los animales. Por ejemplo, intervienen en la creación y reparación de tejidos, en la transmisión de impulsos nerviosos, en la contracción muscular, en la defensa inmunitaria y en la regulación del medio interno del organismo.
¿Cuál es la estructura o partes de la célula animal?

En los animales y seres humanos existen trillones de células, y aunque hay más de doscientos tipos celulares distintos en el cuerpo humano, todas comparten una organización básica común. Cada célula animal posee una estructura general que comprende la envoltura celular, el citoplasma y el núcleo celular. Dentro de estas regiones se encuentran los diferentes orgánulos, cada uno con formas, composiciones y funciones muy específicas.
De manera general, se puede considerar que la célula animal se organiza en tres grandes componentes:
- Envoltura celular: formada principalmente por la membrana plasmática, que delimita el contorno de la célula y regula el intercambio con el medio externo.
- Citoplasma: región situada entre la membrana plasmática y el núcleo, donde se localizan el citosol y la mayoría de los orgánulos responsables del metabolismo celular.
- Núcleo celular: compartimento que contiene la mayor parte del material genético en forma de ADN organizado en cromosomas, y que dirige las actividades celulares.
Además, las células animales presentan elementos como el citoesqueleto, los cilios y flagelos en ciertas células especializadas, y orgánulos como mitocondrias, lisosomas, peroxisomas, aparato de Golgi, retículo endoplasmático, centrosoma y vacuolas pequeñas, entre otros.
La membrana celular o plasmática
Ubicada en la envoltura celular, la membrana plasmática se define como la parte más externa de las células animales, la cual las delimita y, a su vez, actúa como un sofisticado sistema de protección y control de lo que puede entrar o salir de la célula.
Está formada por una bicapa de fosfolípidos con proteínas insertadas, colesterol y carbohidratos asociados. Esta estructura se describe como un modelo de mosaico fluido, ya que las moléculas lipídicas se desplazan lateralmente y las proteínas se distribuyen de manera dinámica. Gracias a ello, la membrana se adapta, se repara y participa activamente en procesos de comunicación celular.
Entre sus funciones principales destacan:
- Delimitación del espacio celular: separa el interior de la célula del medio externo y mantiene un entorno interno relativamente estable.
- Permeabilidad selectiva: permite el paso controlado de ciertas sustancias (como iones, nutrientes o desechos) a través de canales, bombas y transportadores específicos.
- Comunicación y señalización: contiene receptores que reconocen hormonas, neurotransmisores y otras moléculas de señal, desencadenando respuestas celulares concretas.
- Reconocimiento celular: glicoproteínas y glucolípidos de la membrana actúan como marcadores que identifican a la célula frente al sistema inmune y frente a otras células.
- Adhesión y formación de tejidos: proteínas de unión conectan unas células con otras y con la matriz extracelular, permitiendo la organización en tejidos y órganos.
El citoplasma
El citoplasma está ubicado entre el núcleo de la célula animal y la membrana plasmática, y constituye un medio semilíquido llamado citosol, en el que se encuentran suspendidos los orgánulos celulares. Se puede diferenciar una zona más externa (próxima a la membrana) y otra más interna (cercana al núcleo), ambas con composiciones ligeramente distintas.
El citoplasma contiene una densa red de membranas, túbulos y filamentos que facilitan los procesos bioquímicos y el transporte interno. En este medio se realizan muchas reacciones esenciales, como la glucólisis, parte del metabolismo de los carbohidratos, y se sostiene el citoesqueleto, que da forma y soporte a la célula.
La finalidad principal de esta parte de la célula es albergar los orgánulos y proporcionar las condiciones adecuadas (pH, concentración de iones, disponibilidad de moléculas) para su correcto funcionamiento. Entre los orgánulos que se localizan en el citoplasma se encuentran el retículo endoplasmático liso y rugoso, los centriolos, ribosomas, lisosomas, mitocondrias, el aparato de Golgi, los peroxisomas, pequeñas vacuolas y el propio citoesqueleto.
Retículo endoplasmático liso y rugoso
El retículo endoplasmático (RE) se define como un conjunto de membranas interconectadas que forman túbulos y sacos aplanados. Este sistema se extiende por gran parte del citoplasma y se divide en dos regiones con funciones distintas: el retículo endoplasmático liso (REL) y el retículo endoplasmático rugoso (RER).
- Retículo endoplasmático liso: se caracteriza por la ausencia de ribosomas en su superficie. Tiene como objetivo principal sintetizar la mayoría de los lípidos que forman parte de la membrana celular y de otras estructuras membranosas internas. Además, interviene en la síntesis de hormonas esteroideas en células especializadas, en la desintoxicación de sustancias potencialmente dañinas y en la regulación del calcio en determinados tipos de células.
- Retículo endoplasmático rugoso: presenta numerosos ribosomas adheridos a su superficie, lo que le confiere un aspecto rugoso al microscopio. Es el principal responsable de fabricar proteínas que serán secretadas al exterior, incorporadas a la membrana plasmática o dirigidas hacia otros orgánulos. Estas proteínas se sintetizan en los ribosomas, se introducen en el interior del RER y posteriormente se transportan, a menudo mediante vesículas, hacia el aparato de Golgi para su modificación y distribución.
Centriolos y centrosoma
Dentro del citoesqueleto es posible hallar los centriolos, orgánulos cilíndricos formados por haces de microtúbulos. Cumplen la función de organizar los microtúbulos y son esenciales en procesos como el transporte de orgánulos dentro de la célula, el mantenimiento de la forma celular y, sobre todo, la división celular.
Los centriolos suelen agruparse en pares denominados diplosomas. Al asociarse con el material pericentriolar forman el centrosoma, que actúa como centro organizador de microtúbulos y es fundamental en la formación del huso mitótico, estructura que separa los cromosomas durante la mitosis.
Ribosomas
Los ribosomas están presentes en varias partes de la célula animal, como en el retículo endoplasmático rugoso, en el citosol o incluso en el interior de las mitocondrias. Son complejos formados por ARN ribosómico y proteínas, y cumplen la función de traductores de la información genética, ya que sintetizan proteínas a partir de las instrucciones contenidas en el ARN mensajero (ARNm).

Los ribosomas libres en el citosol producen principalmente proteínas que funcionarán en el interior de la célula, mientras que los ribosomas asociados al RER se encargan de proteínas que se secretarán o se integrarán en membranas. De este modo, participan en prácticamente todos los procesos vitales, pues la mayoría de las funciones celulares dependen de proteínas.
Lisosomas
Los lisosomas suelen encontrarse en células que cumplen el objetivo de enfrentar enfermedades, como ciertos tipos de glóbulos blancos. Son vesículas limitadas por una membrana que contienen un conjunto de enzimas hidrolíticas digestivas, capaces de degradar moléculas de gran tamaño, restos de orgánulos dañados, partículas ingeridas o incluso microorganismos patógenos.
Estas estructuras participan en dos procesos importantes:
- Heterofagia: digestión de material que entra desde el exterior de la célula, como bacterias u otras partículas captadas por endocitosis o fagocitosis.
- Autofagia: degradación de componentes propios de la célula que están dañados o ya no son útiles, permitiendo su reciclaje.
Los lisosomas están presentes en las células eucariotas animales y su correcto funcionamiento es esencial para mantener la limpieza interna y evitar la acumulación de desechos o estructuras defectuosas.
Mitocondrias
Las mitocondrias son consideradas el motor energético que permite el funcionamiento de la célula. Estos orgánulos de doble membrana convierten los nutrientes (principalmente glucosa y ácidos grasos) en combustible químico para las células, en forma de ATP (trifosfato de adenosina).
En su interior tiene lugar la respiración celular aerobia, un proceso mediante el cual se oxidan compuestos orgánicos para liberar energía. Las células que requieren grandes cantidades de energía, como las musculares o las neuronas, suelen contener numerosas mitocondrias. Además, estas estructuras poseen su propio ADN mitocondrial y participan en la regulación de procesos como la apoptosis o muerte celular programada.
El aparato de Golgi
El aparato de Golgi es un sistema de sacos membranosos aplanados (cisternas) que se encuentra en el citoplasma, generalmente cerca del núcleo y del retículo endoplasmático rugoso. Su función principal es modificar, clasificar, empaquetar y distribuir las proteínas y lípidos que se sintetizan en el RER.
Las proteínas recién sintetizadas llegan al aparato de Golgi en forma de vesículas. Allí pueden sufrir modificaciones como la adición de azúcares (glicosilación) u otros grupos químicos, y luego se organizan en nuevas vesículas que se dirigen hacia su destino final: la membrana plasmática, otros orgánulos o el exterior de la célula.
Peroxisomas y vacuolas pequeñas
Además de los lisosomas, en el citoplasma de la célula animal se encuentran otros orgánulos vesiculares:
- Peroxisomas: contienen enzimas como las oxidasas y la catalasa, que participan en reacciones de oxidación de ácidos grasos y en la detoxificación de compuestos como el peróxido de hidrógeno. Contribuyen a mantener el equilibrio redox y a eliminar sustancias potencialmente tóxicas.
- Vacuolas pequeñas: en las células animales no existe una gran vacuola central como en las vegetales, pero sí hay vesículas y vacuolas de menor tamaño que almacenan agua, iones, nutrientes o productos de desecho de manera temporal, ayudando también a mantener el volumen y la presión interna.
Citoesqueleto, cilios y flagelos
El citoesqueleto es una red tridimensional de filamentos proteicos (microtúbulos, filamentos intermedios y microfilamentos de actina) que se extiende por todo el citoplasma. Proporciona soporte mecánico, mantiene la forma celular, permite el movimiento de vesículas y orgánulos y facilita procesos como la citocinesis (separación del citoplasma durante la división celular).
En algunas células animales especializadas aparecen proyecciones de la membrana asociadas al citoesqueleto:
- Cilios: son prolongaciones cortas y numerosas que se disponen en la superficie celular. Mediante movimientos coordinados semejantes a remos, mueven el líquido que rodea a la célula o desplazan partículas sobre un epitelio, como ocurre en las vías respiratorias.
- Flagelos: son estructuras similares, pero mucho más largas. Su función es desplazar a toda la célula, actuando como un sistema de propulsión. En el ser humano, el ejemplo más claro es el flagelo del espermatozoide, que le permite avanzar en el medio líquido.
El núcleo celular

Se denomina núcleo celular al orgánulo ubicado generalmente en el centro de las células animales (aunque su posición puede variar según el tipo de célula). Es el compartimento donde se almacena casi toda la información genética en forma de ADN, y está formado por la membrana nuclear, el nucleoplasma, la cromatina y el nucléolo.
- Membrana o envoltura nuclear: consiste en una estructura de doble membrana que protege y delimita el núcleo del resto de la célula. Presenta poros nucleares que permiten el intercambio de moléculas entre el núcleo y el citoplasma, como la salida de ARN mensajero y la entrada de nucleótidos. Su función principal es proporcionar el espacio adecuado para la transcripción del ADN a ARN y, de manera indirecta, facilitar la posterior traducción de la información genética en proteínas.
- Nucleoplasma: conocido también como cariplasma o citosol nuclear, es el medio semilíquido que se encuentra en la parte interna del núcleo celular; en él se localizan la cromatina y los nucléolos. Su finalidad es permitir y sostener las reacciones químicas que se desarrollan en el núcleo, como la replicación del ADN y la transcripción.
- Cromatina: se denomina cromatina a la sustancia formada por ADN, ARN y proteínas (principalmente histonas) que constituyen los cromosomas eucarióticos. La cromatina puede presentarse más condensada (heterocromatina) o más laxa (eucromatina), dependiendo de si los genes están activos o inactivos en un momento determinado.
- Nucléolo: es una estructura densa y sin membrana propia que se observa en el interior del núcleo. Tiene como objetivo principal la transcripción del ARN ribosómico (ARNr) y la formación de los ribosomas. Para ello se ensamblan proteínas ribosómicas con ARNr, dando lugar a las subunidades ribosómicas que luego pasarán al citoplasma. Además, el nucléolo participa en la regulación del ciclo celular, en la respuesta al estrés celular y en procesos relacionados con el envejecimiento de la célula.
Tipos de células animales y su especialización

Las células animales comparten la estructura básica descrita, pero en los organismos pluricelulares se diferencian hasta formar una amplia variedad de tipos celulares especializados, cada uno con características morfológicas y funcionales adaptadas a su misión concreta. Algunos ejemplos destacados son:
- Células epiteliales: forman los epitelios de revestimiento y de secreción que cubren superficies externas e internas del cuerpo (piel, mucosa del tubo digestivo, vías respiratorias, vasos sanguíneos). Suelen unirse estrechamente entre sí y actúan como barrera protectora, además de participar en la absorción y la secreción de sustancias.
- Células nerviosas o neuronas: son células altamente especializadas en la transmisión de impulsos eléctricos y señales químicas. Poseen prolongaciones (axones y dendritas) que permiten comunicarse con otras neuronas, con músculos o con glándulas, coordinando funciones sensoriales, motoras y cognitivas.
- Células musculares: incluyen fibras musculares esqueléticas, cardíacas y lisas. Están adaptadas para la contracción gracias a la presencia de proteínas contractiles (actina y miosina) organizadas en miofibrillas. Su actividad permite el movimiento del cuerpo, el bombeo de la sangre y el funcionamiento de órganos internos.
- Células sanguíneas: en la sangre se distinguen los glóbulos rojos (transportan oxígeno gracias a la hemoglobina y, en su madurez, carecen de núcleo), los glóbulos blancos (participan en la defensa inmunitaria) y las plaquetas (intervienen en la coagulación y reparación de vasos dañados).
- Células del tejido conjuntivo: como fibroblastos, adipocitos, macrófagos y mastocitos, que se encargan de unir, sostener y proteger otros tejidos. Producen matriz extracelular, almacenan grasa o participan en respuestas inflamatorias.
- Células óseas: osteoblastos, osteocitos y osteoclastos, que regulan de manera coordinada la formación, mantenimiento y remodelación del tejido óseo, permitiendo que los huesos se adapten a las necesidades mecánicas y al equilibrio mineral del organismo.
Diferencias entre célula animal y célula vegetal
Aunque las células animales y vegetales son de tipo eucariota y comparten muchos orgánulos (núcleo, mitocondrias, aparato de Golgi, retículo endoplasmático, ribosomas, etc.), presentan diferencias importantes relacionadas con el estilo de vida de cada organismo.
- Pared celular rígida: las células vegetales están rodeadas por una pared celular formada principalmente por celulosa, que aporta rigidez y limita su crecimiento. Las células animales no tienen pared celular, sólo membrana plasmática, lo que les confiere una forma más variable e irregular y mayor capacidad de movimiento.
- Tamaño y vacuolas: las células vegetales suelen ser más grandes y poseen una gran vacuola central llena de líquido que regula la turgencia. En las células animales predominan pequeñas vacuolas y vesículas distribuidas por el citoplasma.
- Cloroplastos: los cloroplastos son orgánulos exclusivos de plantas y algunas algas. Contienen clorofila y realizan la fotosíntesis, transformando la energía luminosa en energía química. Las células animales carecen de cloroplastos y obtienen su energía a partir de la respiración celular utilizando nutrientes ingeridos.
- Centríolos, cilios y flagelos: las células animales presentan centríolos y, en algunos casos, cilios y flagelos bien desarrollados, esenciales para la división celular y el movimiento. Muchas células vegetales no tienen centríolos ni estructuras locomotoras de este tipo, con excepción de los gametos móviles en algunas especies.
Estas diferencias estructurales reflejan también distintas estrategias de vida: las plantas son organismos principalmente autótrofos y sésiles (fijos en un lugar), mientras que los animales son heterótrofos y, en muchos casos, móviles, lo que exige células más flexibles y adaptadas al movimiento y la comunicación rápida.

Las partes y funciones descritas de la célula animal muestran cómo, a escala microscópica, se coordinan procesos de obtención de energía, síntesis de moléculas, eliminación de desechos, comunicación interna y externa, división y especialización. Comprender esta organización permite entender mejor el funcionamiento de los tejidos, la aparición de enfermedades cuando alguno de estos componentes falla y el desarrollo de nuevas aplicaciones biomédicas como terapias celulares y técnicas de ingeniería de tejidos.
Estas son las partes de las células eucariotas presentes en los animales y las funciones de cada una; esperamos que la información haya sido fácil de entender. Si tienes alguna duda, la caja de comentarios está disponible para su uso. Si te resultó útil, te invitamos a compartir este contenido en tus redes sociales para que otros también puedan beneficiarse.

