La Comunidad de Madrid estrena el primer programa público de terapia con perros para trastorno mental grave

  • La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha en el Hospital Doctor Rodríguez Lafora el primer programa público de España de terapia asistida con perros para personas con trastorno mental grave.
  • 20 pacientes de la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados han participado en el taller, que busca mejorar su bienestar emocional y favorecer la interacción social.
  • Los primeros resultados, medidos con el cuestionario WHO-5 de la OMS, reflejan una mejora del 31% en el bienestar subjetivo de los participantes en la última sesión evaluada.

Terapia con perros para trastorno mental grave

La Comunidad de Madrid ha estrenado el primer programa público de terapia con perros para adultos con trastorno mental grave en España. La iniciativa, puesta en marcha en el Hospital Doctor Rodríguez Lafora, ubicado en el distrito de Fuencarral-El Pardo, ha contado con la participación de una veintena de pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados. El objetivo principal no es otro que favorecer la salud emocional, la interacción social y el vínculo afectivo de estas personas mediante actividades terapéuticas con animales especialmente adiestrados.

Este taller, bautizado como Intervención Asistida con Animales (IAA), se enmarca dentro de la estrategia de humanización de la asistencia sanitaria que el centro impulsa desde 2025. La idea es que los perros actúen como un puente emocional que facilite la comunicación y la participación de pacientes con largas estancias hospitalarias, ofreciendo un complemento a los tratamientos convencionales. Hasta ahora, ninguna otra comunidad autónoma había integrado una iniciativa de estas características en su red pública de salud mental.

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Así se ha desarrollado la terapia con perros

Paciente interactuando con perro en terapia

Durante las sesiones, los pacientes participan en dinámicas de contacto, juego y relajación guiadas por técnicos especializados. Cada encuentro tiene objetivos definidos por el equipo clínico del hospital, y los perros, entrenados específicamente para entornos sanitarios, se convierten en el eje sobre el que giran las actividades. Para muchos usuarios, la sesión con el animal es un motivo para levantarse y romper la rutina, algo especialmente valioso en unidades donde la apatía y el aislamiento son síntomas frecuentes.

La elección de la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados no es casual. Allí se encuentra el perfil de paciente que más puede beneficiarse de este tipo de intervenciones: personas con patologías severas, escasa respuesta a tratamientos previos y largos periodos de hospitalización. En este contexto, el perro no juzga, no espera una respuesta correcta y no cambia de actitud según el discurso del paciente, lo que reduce notablemente la barrera de entrada a la interacción.

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Resultados preliminares: una mejora del 31% en el bienestar

Sesión de terapia con perro en hospital

Los datos obtenidos en esta primera experiencia piloto, presentados por el Gobierno regional el pasado 5 de agosto, apuntan a una evolución positiva del bienestar subjetivo de los pacientes. Para medirlo se ha utilizado el cuestionario WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud, una herramienta estandarizada que se emplea en todo el mundo para evaluar el bienestar mental. Los resultados muestran una progresión favorable a lo largo de las sesiones, aunque con matices.

En la primera sesión, la puntuación media pasó de 18,3 a 19,4 puntos tras la intervención, una mejora modesta pero significativa. En la tercera, el incremento fue mínimo, pasando de 21,3 a 21,5. Sin embargo, el avance más notable se registró en la sexta y última sesión evaluada, cuando la puntuación media del grupo saltó de 18,6 a 24,3 puntos, lo que representa una mejora del 31% tras la actividad. Este patrón, en el que el mayor salto se produce al final del ciclo, es habitual en las intervenciones asistidas con animales: el vínculo con el perro necesita tiempo y repeticiones antes de traducirse en resultados medibles.

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Buena acogida entre los participantes

Paciente acariciando a perro durante terapia

Más allá de los números, la valoración cualitativa recogida en los cuestionarios refleja una alta aceptación del programa. Los pacientes destacan especialmente el contacto directo con los perros, las actividades realizadas con ellos, las muestras de afecto recibidas y el ambiente de tranquilidad que se genera durante las sesiones. No es un detalle menor: en un entorno clínico donde la frialdad de los protocolos a menudo predomina, la presencia del animal aporta una calidez que los propios usuarios saben reconocer y agradecer.

Uno de los indicadores más reveladores es que una de las peticiones más repetidas por los participantes fue que el programa tuviera continuidad y se celebrara de forma periódica. Esa demanda espontánea, surgida de los propios pacientes, dice más que cualquier estadística sobre el impacto real que ha tenido la experiencia en su día a día.

Un proyecto con cautela pero con futuro

Perro de terapia junto a paciente

Desde el hospital y la Consejería de Sanidad se muestran prudentes a la hora de interpretar los resultados. Las conclusiones deben tomarse con cautela debido al reducido número de participantes, la variabilidad en la asistencia a las sesiones y las dificultades que algunos usuarios presentaron para completar todos los cuestionarios de evaluación. Aun así, la combinación de datos cuantitativos y cualitativos apunta a una buena acogida y a una posible contribución positiva de este tipo de intervenciones al bienestar emocional de los pacientes.

El Hospital Doctor Rodríguez Lafora ya ha anunciado que continuará evaluando futuras ediciones del taller con el objetivo de estudiar su incorporación estable a la cartera de actividades terapéuticas del centro. Si los resultados se confirman, no sería descabellado pensar en extender la iniciativa a otros hospitales de la red pública madrileña e incluso a otras comunidades autónomas, que ya miran con interés esta experiencia pionera. La terapia asistida con animales, respaldada por evidencia creciente en otros países, se consolida así como una herramienta complementaria de gran valor en el tratamiento de los trastornos mentales graves, capaz de llegar donde a veces no alcanzan los fármacos o la terapia convencional.

En definitiva, este primer taller de intervención asistida con perros en un hospital público español ha demostrado que la innovación en salud mental también puede pasar por abrir la puerta a los animales. Los 20 pacientes que han participado en la experiencia han dado un paso al frente, y sus voces, junto a los datos preliminares, dibujan un horizonte esperanzador para una atención psiquiátrica más humana y cercana. El reto ahora es consolidar lo logrado y demostrar, con más evidencia y más sesiones, que el vínculo entre humanos y perros puede ser una herramienta terapéutica tan poderosa como necesaria.

Perro de terapia en entorno clínico

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