La creatina es, sin lugar a dudas, el rey de los suplementos en el gimnasio para quienes buscan ganar músculo, pero ahora resulta que los científicos se están preguntando si también podría echar una mano con la salud mental. Se ha publicado recientemente una revisión de estudios que analiza si este compuesto, conocido por dar un «plus» de energía a las células, podría servir como apoyo en el tratamiento de la depresión, un tema que está dando mucho que hablar en los círculos médicos actuales.
Aunque a simple vista parezca que no tiene nada que ver el rendimiento físico con el estado de ánimo, la biología nos dice otra cosa muy distinta. Un equipo de investigadores de la Universidad de Ottawa ha buceado en los ensayos clínicos realizados hasta la fecha y, aunque los resultados no son para tirar cohetes todavía, sí que han encontrado algunas señales interesantes que merecen ser estudiadas con más calma antes de lanzar las campanas al vuelo y darlo por sentado.
El cerebro y su enorme demanda energética
Para entender por qué se está investigando esto, hay que tener en cuenta que el cerebro es un auténtico devorador de recursos, ya que, a pesar de su pequeño tamaño, consume alrededor del 20% de la energía total de nuestro organismo. La creatina juega un papel fundamental en este proceso, ayudando a las neuronas a regenerar el combustible necesario para funcionar correctamente, lo que ha llevado a pensar que un fallo en este sistema energético podría estar detrás de algunos trastornos afectivos.
Ojo al dato, porque los científicos sospechan que suplementar con este compuesto podría ayudar a corregir ciertos desequilibrios químicos que ocurren durante los episodios depresivos. Se cree que al mejorar la disponibilidad de energía en el tejido cerebral, se podrían potenciar las vías de neurotransmisores tan importantes como la serotonina y la dopamina, que son precisamente el blanco de la mayoría de los fármacos antidepresivos que se recetan hoy en día.
Resultados de los ensayos clínicos: luces y sombras

Al analizar los datos de 238 participantes en países como Estados Unidos, Corea del Sur o Brasil, la revisión publicada en Brain Medicine muestra un panorama dividido. En un par de ensayos, añadir cinco gramos diarios de creatina al tratamiento con escitalopram logró una reducción significativa de los síntomas depresivos en apenas ocho semanas. Sin embargo, no todo es de color de rosa, ya que otros tres estudios no lograron encontrar ninguna diferencia real entre quienes tomaron el suplemento y quienes recibieron un simple placebo.
La cosa se complica cuando miramos a grupos específicos, como los adolescentes o personas con depresiones muy resistentes a los fármacos habituales, donde no se detectó ninguna mejoría clara a pesar de probar con distintas dosis. Esto nos indica que el efecto de la creatina podría depender mucho del perfil de cada paciente, lo que hace que sea muy difícil, por ahora, dar una recomendación general para todo el mundo que esté pasando por un bache de salud mental.
Además, hay que ir con pies de plomo, especialmente si hablamos de trastorno bipolar. En uno de los trabajos analizados, algunos pacientes que tomaron el suplemento desarrollaron episodios de hipomanía o manía, un riesgo que no se puede ignorar. En el ámbito español, expertos como Marina Díaz Marsá, de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, insisten en que todavía estamos ante una línea de investigación muy preliminar y que, a día de hoy, no hay ensayos de este tipo en marcha en nuestro país que permitan cambiar la forma en la que se trata a los pacientes en las consultas.
La comunidad científica tiene ahora por delante el reto de realizar ensayos mucho más grandes y duraderos para confirmar si realmente estamos ante una herramienta útil o si simplemente se queda en una buena idea. De momento, lo más sensato es considerar la suplementación con creatina como una vía de investigación abierta y cautelosa que siempre debe contar con el visto bueno de un profesional, evitando liarse la manta a la cabeza por cuenta propia sin supervisión médica.
