
Ante el inicio del nuevo curso escolar, la federación DOWN España ha alzado la voz para reclamar al Gobierno la aprobación urgente de ese plan. La organización considera que la inclusión educativa no puede seguir esperando y exige que se pase de las palabras a los hechos. La vocal de su junta directiva, María Oñez Martín, ha denunciado que es injusto que un niño con síndrome de Down llame a las puertas de un colegio y no sea acogido igual que cualquier otro menor.
Un compromiso que lleva seis años esperando
La LOMLOE, aprobada en 2020, incluía entre sus disposiciones la creación de un Plan Estratégico de Educación Inclusiva. Sin embargo, ese plan nunca llegó a ser aprobado por el Consejo de Ministros ni cuenta con un calendario oficial de implantación. DOWN España recuerda que este retraso impide hacer efectivo un derecho reconocido por la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada en España en 2008.
La organización subraya que la educación inclusiva no se limita a escolarizar a los alumnos con discapacidad en centros ordinarios. Debe garantizar su participación, aprendizaje y progreso en igualdad de condiciones, con los apoyos necesarios dentro del entorno ordinario. Para ello, considera imprescindible transformar el sistema escolar e introducir cambios metodológicos, organizativos y curriculares, fomentando el aprendizaje colaborativo para responder a la diversidad del alumnado.

La inclusión no es solo estar en el aula
María Oñez Martín ha sido contundente al señalar que no se debe llamar inclusión a lo que en realidad es segregación. Escolarizar a un alumno con síndrome de Down en un centro ordinario pero mantenerlo separado del resto de sus compañeros la mayor parte del tiempo, mediante aulas específicas o modelos que limitan su participación, no es educación inclusiva. La verdadera inclusión exige que todo el alumnado participe en igualdad de condiciones y avance en su aprendizaje, recibiendo los apoyos necesarios dentro del entorno ordinario.
La federación también ha recordado que el Comité de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ha instado en varias ocasiones a España a avanzar hacia un sistema educativo plenamente inclusivo. La exclusión del alumnado con discapacidad del sistema ordinario ha sido considerada discriminatoria por este organismo. Para DOWN España, una escuela que no sabe educar en inclusión es una escuela injusta, que discrimina a las personas vulnerables y que hace que todos sus estudiantes pierdan la oportunidad de enriquecerse en valores.

Una campaña para mostrar que es posible
Coincidiendo con la vuelta a las aulas, DOWN España ha lanzado la campaña ‘Tengo un compañero con síndrome de Down’. Protagonizada por Víctor, un niño con síndrome de Down escolarizado en un centro inclusivo, la iniciativa busca visibilizar que la educación inclusiva no solo es posible, sino que beneficia a todo el alumnado. A través de los testimonios de sus maestros, compañeros, asociación y familia, la campaña demuestra que la inclusión real es factible y merece el esfuerzo de transformar el sistema educativo actual.
La campaña cuenta con la colaboración del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, la asociación DOWN LLEIDA y el Colegio Maristes Monserrat de Lleida. DOWN España ha habilitado un enlace para quienes quieran colaborar con esta causa: colabora.sindromedown.org/educacion-inclusiva.
En definitiva, la educación inclusiva sigue siendo una deuda pendiente en España. El plan estratégico prometido hace seis años sigue sin ver la luz, y las organizaciones como DOWN España continúan reclamando medidas concretas para que ningún niño se quede atrás. La campaña de sensibilización y la presión social son pasos importantes, pero se necesitan decisiones políticas firmes para que la inclusión deje de ser una promesa y se convierta en una realidad en las aulas.
