La importancia de aprender a poner límites en nuestras relaciones

¿Te encuentras a menudo atrapado en conversaciones con personas invasivas, esbozando tentativas de escape poco eficientes? ¿Te sueles sentir utilizado, no valorado o que das más de lo que recibes? ¿Te cuesta o te sientes por lo general incómodo diciendo que no? ¿Terminas a a veces explotando de la rabia?

Saber hasta dónde llegan nuestros limites (“boundaries” en inglés) es esencial para mantener relaciones sanas y sentirnos bien con nosotros mismos. Para muchas personas sin embargo, este concepto es relativamente nuevo.

Si ves que tienes dificultades en decir que “no” a otras personas, si sueles actuar partiendo de sentimientos de culpa o lo vives a menudo como una obligación, tratas de complacer a otros aunque sea a expensas de lo que mejor te convenga a ti, o si te das cuenta que tiendes a no expresar tus pensamientos o sentimientos cuando alguien o una situación te incomoda, entonces es fundamental que empieces a aprender a reconocer tus propios limites y a expresarlos. Muchas personas se sorprenden de que siempre atraen a personas problemáticas, pero quizás sea hora de ver nuestra parte de responsabilidad en ello. Cuando aprendemos a respetar nuestras propias necesidades y límites, creamos en nosotros una sensación de mayor control y seguridad. A menudo ser demasiado bueno o generoso puede provocar a posteriori sentimientos de enfado o resentimiento ya que cuando atendemos sistemáticamente las necesidades de otra persona antes que las nuestras, es probable que nos acabemos sintiendo utilizados. De ahí la importancia de crear un buen equilibrio entre saber protegerse a sí mismo, y a la vez ser sensible y respetuoso con los demás. Esto se puede conseguir a través de la autoconciencia, un lenguaje no verbal apropiado y un buen uso de las palabras. A continuación, os propongo algunas recomendaciones para aprender a identificar mejor nuestros límites y ser más asertivos en nuestras relaciones:

  1. Identifica tus límites y miedos. Ser introspectivos o cultivar la conciencia de uno mismo es el primer paso para producir un cambio. Trata de identificar en una escala del 1 al 10, el grado de malestar, irritabilidad o enfado que te producen diferentes situaciones.

 

Después, pregúntate ¿Qué es lo que me está provocando esta sensación? ¿Qué es lo que me está molestando en esta interacción?

Trata de identificar el diálogo interno que aparece cuando te encuentras en estas situaciones. Algunos de los miedos más comunes que aparecen en el contexto de los límites incluyen el miedo a no ser suficientemente buena persona, el miedo a decepcionar al otro, el miedo a ser rechazado, el miedo a quedarse solo, etc. Por lo general, son miedos que se originaron en la infancia.

 

Para ser más asertivos, es imprescindible estar conectados con lo que ocurre en nuestro interior porque algunos, ¡ni saben lo que quieren!

 

  1. Es mejor no entregarse o abrirse por completo cuando recién estas conociendo a alguien, sino hacerlo más bien de forma gradual. Así tendrás un margen para retirarte delicadamente en caso de que la situación se torne incómoda para ti. Si te muestras demasiado abierto y caluroso en un principio, y de pronto cambias de opinión y adoptas una postura más distante y fría, es mucho más probable que la otra persona se sienta ofendida.

 

  1. Cuando quieras alejarte de una persona demasiado intrusiva –porque está siendo maleducada, muy insistente o simplemente te da mal rollo-, imagínate que estas dentro de una burbuja protectora y respira profunda y tranquilamente. Puedes retirarte sutilmente a través de tu postura (girándote ligeramente de lado), adoptando un tono de voz más neutral y disminuyendo la frecuencia e intensidad con la que miras a la persona. Cuando una persona parece tener buenas intenciones y no quieres herir sus sentimientos, trata de hacerlo con más tacto. Generalmente la persona se dará cuenta aunque probablemente no de forma consciente ya que el mensaje se transmitirá a nivel no verbal. No obstante, si la persona que tienes delante parece no enterarse, entonces no pierdas más tiempo y verbalízalo diciendo por ejemplo: “Lo siento, tengo que irme”, “Lo siento, necesito un poco de tranquilidad”, o “Lo siento, he venido aquí a pasar tiempo con una amiga”. Evita mostrarte agresivo ya que sólo hará que te alteres (y no se trata de estar malgastando nuestra energía) y hasta puede ser peligroso cuando no sabemos a quien tenemos delante. A lo mejor es un psicópata, ¿quién sabe?

 

  1. Trata de ser selectivo a la hora de compartir aspectos personales, incluso con amigos o familiares. Piensa en si realmente te apetece compartir tal o tal cosa con esa persona. No lo hagas para quedar bien con el otro porque entonces te dejará con un mal sabor y te arrepentirás. Tampoco sientas que debes de contestar a todas las preguntas que te hagan. ¡No todas las preguntas merecen una respuesta! Si la pregunta te parece desplazada, fuera de contexto o simplemente no te sientes a gusto contestando, puedes devolver la pregunta diciendo: ¿Por qué preguntas? O simplemente decir “Prefiero que hablemos de otra cosa ahora mismo”. Si no logras hacerlo, pregúntate qué consecuencia tan terrible piensas que puede suceder por expresar tus sentimientos. ¿Qué es lo que te bloquea?

 

  1. Aprende a expresar lo que necesitas de forma asertiva y positiva a la vez. No esperes a estar hasta las narices para estallar y mandar a todo el mundo a la mierda. Hay familias en las que no se tolera la expresión de los límites. Se vive como algo ofensivo y hasta como un rechazo. De forma que en algunos casos lo que se ha aprendido es aguantar, aguantar, aguantar -reprimiendo necesidades- hasta que llega un momento en el que uno ya no puede más y termina explotando. Esto es dañino no sólo para las personas a las que va dirigida la rabia, pero también y para la persona que lo vive. Por lo tanto es muy importante aprender a detectar las primeras señales de malestar y decir  por ejemplo “ Necesito estar sólo ahora mismo”. Si la persona te sigue persiguiendo y bombardeando con críticas y reproches, ignorando tus necesidades y límites, sal de la casa o del lugar donde te encuentres.

 

  1. Limita las llamadas de teléfono demasiado desgastantes o que consideras una pérdida de tiempo para ti. Puedes decir “ Sólo tengo un minuto”. Y un minuto después: “Lo siento, tengo que irme. ¡Suerte!”. Cuando una persona te llama constantemente para quejarse pero no parece dispuesta a hacer nada para cambiar la situación, ni parece importarle realmente lo que digas o dejes de decir o cómo te va a ti, puedes responder: “Siento que lo estés pasando tan mal. Me gustaría saber lo que esperas de mi. ¿Quieres que te aconseje y te diga como veo el problema?” Si la persona te dice que no, contestale: “Entonces me temo no poder ayudarte, lo siento”. No entres en dinámicas disfuncionales de este tipo ya que no son benéficas ni para ti ni para la persona que te quiere llevar con ella en su espiral.

 

  1. Y por último, ten en cuenta que existen claras diferencias culturales en la forma de abordar a alguien, en el lenguaje no verbal, y en el uso del tacto y espacio personal (distancia física). Hablar directa y abiertamente de esas diferencias, en vez de juzgar y ponernos a imaginar cosas, puede destapar malentendidos.

 

En conclusión, aprender a cuidarnos y protegernos nos permitirá tener suficiente energía, tranquilidad y paz interior para poder estar más disponibles para los demás.

 Al igual que cualquier habilidad nueva, comunicar nuestros límites de forma asertiva requiere práctica. Es recomendable empezar por establecer pequeños límites e ir incrementando la dificultad de los retos. No comiences por algo que te agobie demasiado de antemano. Ve construyendo sobre pequeños éxitos.

por Jasmine Murga

Fuente:

 

http://psychcentral.com/lib/10-way-to-build-and-preserve-better-boundaries/0007498

http://www.sowhatireallymeant.com/articles/intimacy/boundaries/


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Desarrollo personal

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Experta en Intervenciones Sistémicas (ITAD Sistémica, Madrid). Experta en Psicoterapia Transcultural (Terapias Sin Fronteras, Madrid). Certificado en Terapia Estratégica, Hipnoterapia Ericksoniana e Hipnosis, Gestalt y Psicología Somática (Mental Research Institute, Palo Alto). Certificado “The Science of Willpower” (Universidad de Stanford, Palo Alto). Cursando un máster en “Counseling Psychology with concentration in Somatic Psychology".

3 comentarios

  1.   Graciela Fernández dijo

    ¡Muy buenos consejos! Siempre me ha costado pone límites, pero cada vez que consigo decir “no” luego me siento libre y relajada. Nunca es tarde para empezar a poner límites, y los beneficios para nuestra salud mental son enormes.

    1.    Jasmine Murga dijo

      Hola Graciela,

      Me alegra que te haya gustado el artículo. Es verdad, la sensación de liberación que uno siente después no tiene precio. ¡Gracias por compartir tu experiencia!

      Un saludo,

      Jasmine

  2.   LUZ ANGELA MORENO dijo

    JASMINE GRACIAS POR TU VALIOSA AYUDA CON ESTA LECCION ,NO SABES COMO ME IDENTIFICO PASO A PASO CON LO QUE TU DICES,LO VOY A PONER EN PRACTICA POR QUE TODAVIA ME CUESTA DECIR ” NO ” Y CUANDO LO HAGO ME SIENTO BIEN CONMIGO MISMA ,DESDE AHORA ESTARE PENDIENTE DE TUS ARTICULOS ,DESEO EXITOS PARA TU PAGINA !

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