La relación entre música y emociones humanas está dejando de ser un asunto puramente intuitivo para convertirse en un campo medible, con datos y evidencia científica. En València, un equipo especializado está combinando inteligencia artificial y musicoterapia para entender con precisión cómo cambian el estrés, la ansiedad o la percepción del dolor cuando suena una melodía.
Este trabajo se enmarca en Music360, un proyecto europeo que está siguiendo muy de cerca el comportamiento de oyentes en distintos contextos, desde hospitales hasta espacios comerciales, con una idea clara: averiguar cómo la música puede mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas y, al mismo tiempo, ponerle números a ese impacto.
IA para descifrar el impacto emocional de la música

El corazón de esta investigación se encuentra en el Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN), de la Universitat Politècnica de València (UPV). Allí, un equipo de investigadores e investigadoras ha diseñado herramientas de análisis emocional basadas en IA capaces de registrar cómo reacciona una persona cuando escucha diferentes tipos de música.
Estas tecnologías analizan de manera conjunta el comportamiento de escucha (qué se oye, cuándo y durante cuánto tiempo), el contexto en el que suena la música (entornos sanitarios, laborales, culturales o de consumo) y la respuesta emocional y fisiológica de los oyentes. Con esos datos, se entrenan grandes modelos de aprendizaje profundo, los conocidos LLM o modelos de lenguaje de gran tamaño, que extraen patrones y correlaciones difíciles de detectar a simple vista.
A partir de ese análisis, los sistemas inteligentes pueden generar listas de reproducción personalizadas que no solo se ajustan a los gustos musicales, sino que buscan un efecto concreto: reducir el estrés de un paciente, mejorar la concentración en el trabajo o favorecer un ambiente más relajado en un espacio cultural.
Uno de los puntos clave del proyecto es que las emociones ya no se abordan como algo abstracto, sino como un conjunto de indicadores que pueden medirse en tiempo real, lo que facilita evaluar qué tipo de música es más eficaz para cada situación y cada persona.
Music360: un laboratorio vivo de emociones en Europa

El proyecto Music360, financiado por el programa Horizon Europe, nace con una ambición doble: por un lado, entender cómo la música puede influir de forma positiva en la salud, el bienestar emocional y la cultura; por otro, medir tanto su valor económico como su impacto no monetario, es decir, el efecto terapéutico, social y emocional que normalmente queda fuera de las estadísticas tradicionales.
Para conseguirlo, el consorcio europeo está realizando talleres y estudios en vivo en distintas ciudades del continente. Los escenarios van desde hospitales hasta supermercados y otros espacios cotidianos, lo que permite observar cómo cambia el comportamiento de las personas según la música que les acompaña en cada contexto.
En lugares vinculados a la salud, el foco está en la reducción del estrés, la ansiedad y la percepción del sufrimiento. En entornos comerciales, además de observar si la música influye en las ventas, se presta atención a su efecto sobre el estado de ánimo y la comodidad de clientes y empleados. Todo ello se traduce en datos que después se procesan con IA para extraer conclusiones más generales.
Esta metodología de “laboratorio vivo” permite trabajar con personas en su día a día y no solo en condiciones de laboratorio clásico, lo que acerca los resultados a lo que ocurre realmente en la calle, en los hospitales o en cualquier otro espacio donde suene música.
Un hospital valenciano demuestra que la música reduce el estrés en pacientes oncológicos
Uno de los casos más llamativos de Music360 se ha desarrollado en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, donde se ha analizado cómo la música influye en las emociones de personas que reciben tratamiento de quimioterapia. El taller se llevó a cabo en el hospital de día de Oncología y se estructuró como un auténtico laboratorio en vivo.
Durante las sesiones, los pacientes participaron en actividades de musicoterapia mientras recibían su tratamiento. El equipo probó dos enfoques bien diferenciados: por un lado, mini conciertos en directo con músicos en la sala; por otro, sesiones de relajación con música grabada cuidadosamente seleccionada.
Según explica Conrado Carrascosa, investigador de VRAIN que coordina el proyecto en España junto con Óscar Pastor, el objetivo principal es “estudiar de forma comparada los efectos de distintas modalidades de musicoterapia en el entorno real de un hospital de día oncológico”. Para profundizar en ello, se han registrado tanto las impresiones subjetivas de pacientes y personal sanitario como indicadores relacionados con el nivel de estrés y ansiedad.
Los resultados preliminares apuntan en la misma dirección: ambas modalidades de musicoterapia son bien valoradas y ayudan a que las personas se encuentren mejor durante un proceso especialmente delicado. Sin embargo, los datos y las opiniones recogidas muestran que la música en vivo obtiene resultados más favorables, algo que comparten tanto quienes reciben el tratamiento como el propio equipo del servicio de Oncología.
Más allá del tipo concreto de sesión, el taller ha puesto de relieve que la música puede reducir el estrés, aliviar el sufrimiento y mejorar la percepción global del tratamiento, aspectos que suelen pasar desapercibidos cuando solo se analiza la parte puramente clínica de la atención sanitaria.
Bienestar emocional en el centro de la atención sanitaria
El enfoque de Music360 encaja con una tendencia cada vez más extendida en Europa: considerar que el bienestar emocional es tan importante como el bienestar físico dentro de los sistemas de salud. En el caso del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, esta idea se ha incorporado de forma explícita a través de su participación en el proyecto.
Su gerente, José Luis Rey, subraya que colaborar en iniciativas de este tipo refuerza un modelo de atención centrada en la persona, en el que se tiene en cuenta cómo se siente el paciente más allá de las pruebas médicas. Según explica, la música contribuye no solo a que quienes están en tratamiento “se encuentren mejor”, sino también a que mejore su percepción del entorno hospitalario y del propio proceso terapéutico.
Esta visión enlaza con el uso de la IA como herramienta de apoyo: al poder medir con más precisión qué tipo de música ayuda a reducir la ansiedad o a generar un ambiente más acogedor, es más fácil integrar la musicoterapia en las rutinas de los hospitales sin depender únicamente de la intuición o de experiencias aisladas.
En paralelo, los datos recogidos en València y en otros centros europeos permiten abrir el debate sobre cómo debería integrarse la dimensión emocional en las políticas de salud pública, y qué papel podrían jugar la música y otras intervenciones no farmacológicas en los cuidados de largo recorrido, como los tratamientos oncológicos.
VRAIN, referencia en IA aplicada a salud y bienestar
El trabajo con Music360 se suma a una trayectoria más amplia del VRAIN como referente en inteligencia artificial aplicada a problemas reales. El instituto está formado por varios grupos de investigación con décadas de experiencia acumulada y más de un centenar de investigadores e investigadoras que trabajan en áreas como salud, movilidad, ciudades inteligentes, agricultura, industria o sostenibilidad ambiental.
A lo largo de los últimos años, VRAIN ha participado en más de un centenar de proyectos competitivos de investigación, muchos de ellos financiados por la Unión Europea y por programas nacionales y autonómicos. Esta experiencia previa en el manejo de grandes volúmenes de datos y en el diseño de sistemas inteligentes ha sido clave para el desarrollo de las herramientas de análisis emocional que ahora se están probando con la música.
Gracias a esa base técnica, el equipo puede combinar señales fisiológicas, información sobre el entorno y datos de escucha musical, integrando además elementos de inteligencia musical, para construir modelos que reflejen, con bastante fidelidad, cómo se va modulando el estado emocional de una persona según lo que oye. Todo ello, por supuesto, bajo protocolos éticos y de confidencialidad acordes con la legislación europea en materia de datos personales.
Este tipo de proyectos sitúan a la comunidad científica valenciana en el mapa europeo de la investigación en IA aplicada al bienestar, y abren la puerta a futuras colaboraciones con otros centros que quieran explorar el papel de la música en ámbitos tan diversos como la educación, la rehabilitación o la salud mental.
La experiencia acumulada en Music360 muestra que, cuando se combina la capacidad de análisis de la inteligencia artificial con la sensibilidad de la musicoterapia, la música deja de ser solo un acompañamiento de fondo para convertirse en una herramienta con impacto real sobre estrés, ansiedad y calidad de vida; los datos que se están generando en València y en otras ciudades europeas apuntan a que entender mejor este vínculo entre sonido y emoción puede transformar tanto la práctica clínica diaria como la forma en que se diseñan espacios y servicios centrados en las personas.
