La motivación es ese impulso interno que nos empuja a levantarnos del sofá, a seguir entrenando cuando el cuerpo se queja o a no rendirnos ante un reto. En España, son muchos los ámbitos donde esta fuerza juega un papel determinante, desde el deporte profesional hasta la búsqueda de empleo o el aprendizaje en la infancia. Sin embargo, no siempre es fácil mantenerla, y expertos de distintos campos coinciden en que gestionarla adecuadamente marca la diferencia entre el éxito y el abandono.
En las últimas semanas, varias noticias han puesto el foco en cómo la motivación condiciona el rendimiento de equipos y deportistas, pero también en cómo se puede fomentar en quienes buscan trabajo o en los más pequeños de la casa. A continuación, repasamos algunas de las claves que se desprenden de estas informaciones, con ejemplos concretos que nos ayudan a entender por qué la motivación es un motor transversal en nuestra sociedad.
El papel de la motivación en el deporte profesional
En el fútbol, el técnico del Real Valladolid, Fran Escribá, dejó claro que, aunque el equipo ya ha asegurado la permanencia, no se conforma. «Que nos ganen en otras cosas lo aceptaremos, que nos ganen en motivación no», afirmó en una rueda de prensa. Para Escribá, afrontar los últimos partidos con la máxima intensidad es una cuestión de orgullo y responsabilidad con la afición y con el escudo. Además, ve en estos encuentros una oportunidad para dar minutos a jugadores menos habituales y premiar su trabajo diario.
En el baloncesto, Moncho López, entrenador del Club Ourense Baloncesto, también destacó el componente motivacional del debut en casa en la Primera FEB. Reconoció que jugar ante su público «puede servir de motivación, pero también carga de responsabilidad». Por eso, insistió en la necesidad de manejar los nervios y la ansiedad para que el equipo pueda desplegar su mejor juego. López confía en que el apoyo de la grada sea un factor decisivo para lograr la victoria ante el Tizona Burgos.
En el balonmano, Antonio Bazán ha regresado al Anaitasuna tras dos temporadas en el FC Barcelona, donde lo ganó todo. Ahora, con la misma ilusión, afronta el reto de pelear por el ascenso. El pivote navarro asegura que mantiene la motivación intacta y que el objetivo es «estar ahí arriba, con lo más alto posible y el mayor tiempo posible». Bazán compagina el deporte profesional con su especialidad médica en rehabilitación, y destaca el sentimiento de pertenencia como uno de los grandes tesoros del club.

El acompañamiento en el deporte base: no asfixiar la motivación
El ámbito del deporte base es especialmente sensible. Pepe Demi, entrenador de tenis y coach motivacional, acaba de publicar ‘Mucho más que ganar’, un libro donde vuelca su experiencia tras haber sufrido la presión de la competición hasta el punto de quemarse. Su mensaje a los padres es claro: hay que dejar de actuar como jueces desde la grada y convertirse en un refugio seguro. «Tu valor como persona no sube ni baja un solo centímetro según la bola entre o salga», sentencia. Demi insiste en separar la identidad del resultado y en no proyectar frustraciones propias en los hijos.
Entre los errores más comunes, Demi señala el «radar invisible» de los padres: gestos de decepción, cruzar los brazos o resoplar cuando el niño falla. También critica teledirigir el juego desde la banda con instrucciones constantes, lo que roba autonomía al menor. Para él, el trayecto en coche tras un partido debe ser un «santuario de descompresión», no una extensión de la pista. Aconseja aplicar el «menú del coche»: preguntar si quiere hablar del partido, de otra cosa o poner música y callar. La clave está en acompañar sin asfixiar, entendiendo que la exigencia saludable acompaña el compromiso del niño, mientras que la asfixia impone las expectativas del adulto.
Esta filosofía conecta con lo que vive Asier Domínguez, canterano del Salamanca UDS. Tras marcar un gol en la victoria por 3-0 ante el RSD Alcalá, reconocía que «cuando escuchas a la grada cantar tu nombre es una motivación». Su objetivo es seguir trabajando para tener más minutos, demostrando que el apoyo del entorno, bien gestionado, impulsa el esfuerzo personal.
Motivación y constancia en la vuelta al ejercicio
Con la llegada de septiembre, muchos retoman la actividad física. Los gimnasios se llenan de nuevos miembros, pero la clave no está en apuntarse, sino en mantener el hábito. Los expertos señalan dos factores esenciales: elegir un entrenamiento que se adapte a nuestra personalidad y cuidar el descanso. Como explica Daniel Galindo, de VivaGym, «no existe un único tipo de ejercicio que funcione para todo el mundo». La ciencia lo respalda: un estudio de Frontiers in Psychology concluye que adaptar el ejercicio al carácter personal hace que resulte más placentero y sostenible en el tiempo.
Para los extrovertidos, las actividades grupales con música pueden ser ideales, mientras que los introvertidos se sienten más cómodos con peso libre o entrenamiento funcional. Si el estado de nervios es alto, el yoga o el pilates ayudan a reconectar. En cualquier caso, Beatriz Díaz, fundadora de The Yard Hybrid Training, recomienda empezar con dos o tres días semanales y no querer hacerlo todo de golpe. «Esa motivación inicial es fantástica, pero tenemos que convertirla en un hábito que podamos mantener», advierte. La constancia y la progresión son más importantes que la intensidad inicial.
El descanso juega un papel decisivo. Según el Barómetro del bienestar y el rendimiento de Wellbeinn, tres de cada cuatro españoles padece fatigas o molestias musculares tras hacer deporte, y estos síntomas aumentan con la intensidad. Por eso, recuperar bien entre entrenamientos es tan importante como el propio ejercicio. La vuelta a la rutina debe ser gradual, prestando atención a cómo responde el cuerpo. Forzar demasiado al principio solo conduce al abandono.

La motivación como motor en otros ámbitos
La motivación no entiende de edades ni de sectores. En el ámbito laboral, el Programa CRISOL de Mérida organiza el escape room ‘El Laberinto Laboral’ para fomentar habilidades, confianza y motivación en personas en riesgo de exclusión social. A través de enigmas y pruebas relacionadas con el mundo laboral, los participantes trabajan en equipo y refuerzan su actitud activa ante la búsqueda de empleo. La actividad, que se celebrará el 30 de septiembre, demuestra que innovar en la metodología puede marcar la diferencia a la hora de motivar.
En la educación, la fascinación de los niños por los dinosaurios es un ejemplo de motivación intrínseca. El profesor Moritz Daum, de la Universidad de Zúrich, explica que estos intereses intensos, llamados «conceptuales», alimentan una sed de conocimiento que nace de dentro. No se trata de fabricar pasiones artificiales, sino de acompañar la curiosidad que ya existe. Leer juntos, responder preguntas o visitar museos son formas de canalizar ese entusiasmo hacia un aprendizaje profundo.
Incluso el turismo se mueve por motivaciones. La feria BIT 2027 de Milán dedicará un clúster a la Cultura, Patrimonio y UNESCO, porque la cultura sigue siendo la principal razón para viajar a Italia, según los datos que manejan. La demanda evoluciona hacia experiencias más auténticas y fuera de temporada. «La cultura es tanto la motivación de viaje más antigua como la más contemporánea», señalan desde la organización. Un ejemplo de cómo las motivaciones personales transforman industrias enteras.
A lo largo de estas líneas hemos visto cómo la motivación impulsa a deportistas de élite, a quienes buscan empleo, a los niños que aprenden y a los viajeros que exploran. Ya sea en la cancha, en el gimnasio, en una sala de escape o en un museo, encontrar y mantener ese impulso interno es lo que permite superar obstáculos y disfrutar del camino. Los expertos coinciden en que no se trata de una fuerza mágica, sino de algo que se puede cultivar con el entorno adecuado, objetivos realistas y, sobre todo, sin perder de vista que el verdadero éxito está en la constancia y en el aprendizaje continuo.