ĀæQuiĆ©n no ha empezado un proyecto con una energĆa desbordante y a las pocas semanas ha sentido que se le caen los brazos? Esa fase intermedia, donde el entusiasmo inicial ya no estĆ” y el final todavĆa se ve lejano, tiene nombre y apellidos: la āmitad caóticaā o āmessy middleā. No es algo raro ni una seƱal de debilidad, sino un fenómeno estudiado por la psicologĆa y que afecta a casi todo el mundo, desde estudiantes hasta emprendedores, pasando por deportistas o profesionales que buscan un cambio de vida.
En EspaƱa, una psicóloga deportiva, Marina Uria, lo explica con claridad: solemos confundir la motivación con las ganas. āLa palabra motivación viene de āmotivoā, no de āganasā. Estar motivado es tener un motivo claro por el cual actuar, incluso cuando no tenemos ganas de hacerloā, apunta. Esta idea es clave porque, si dependemos Ćŗnicamente del impulso emocional, tarde o temprano el cansancio, la rutina o las distracciones nos van a ganar la partida.
La ciencia detrÔs de la desmotivación
La motivación no es una lĆnea recta ascendente. Un estudio de 2011 publicado en la revista *Psychological Science* por Bonezzi, Brendl y De Angelis, demostró que la motivación es alta al principio, baja justo en la mitad y vuelve a subir cerca del final. ĀæLa razón? Al inicio medimos nuestro avance comparĆ”ndolo con el punto de partida, por lo que cualquier pequeƱo paso se siente enorme. Al final, lo comparamos con la meta y cada esfuerzo parece valioso. Pero en el tramo intermedio, estamos lejos de ambos extremos y la percepción de no avanzar nos desgasta.
Esta fase tiene aplicaciones en todos los Ć”mbitos. En el mundo de las finanzas personales, incluso se le llama āla mitad aburridaā, ese periodo largo donde ya has automatizado tus aportes y solo te queda esperar a que el interĆ©s compuesto haga su trabajo. AllĆ es donde la mayorĆa abandona, confundiendo crecimiento paulatino con fracaso. Lo mismo ocurre con el ejercicio, el aprendizaje de un idioma o incluso proyectos domĆ©sticos como el batch cooking.
Claves prƔcticas para no tira la toalla
¿Y qué hacer para sobrevivir a esa parte complicada? Teresa Amabile, investigadora de Harvard, analizó las anotaciones diarias de 238 profesionales y descubrió que lo que mÔs levanta el Ônimo es percibir progreso, aunque sea minúsculo. Por eso, la primera recomendación es redefinir qué consideramos avance. En lugar de obsesionarnos con el resultado final, hay que celebrar la constancia y el valor de tener constancia y el esfuerzo diario.
La psicóloga Marina Uria aƱade que es fundamental elaborar un plan cuando todavĆa tenemos energĆa. āMi primer consejo es aprovechar la energĆa inicial para sentarte y planificar, no para machacarte en el gimnasio. Establece objetivos claros y concretos, a corto o medio plazo, como ācaminar 30 minutos tres veces por semanaā en lugar de āhacer mĆ”s ejercicioāā. TambiĆ©n insiste en elegir actividades que realmente nos gusten y en no fijarse metas imposibles.
La automatización es otra tabla de salvación. No dependas de tu motivación del dĆa a dĆa: programa las sesiones de entrenamiento, la hora de estudio o las llamadas con tu asesor en el calendario. Y si puedes, hazlo junto a otras personas o con la ayuda de un profesional. La farmacĆ©utica madrileƱa Cristina Herreros, que se trasladó a Irlanda hace seis meses, lo confirma: āEstoy aprendiendo como nunca. AquĆ se confĆa mucho mĆ”s en el farmacĆ©utico y eso me ha hecho recuperar parte de la motivación con la que salĆ de la carreraā. Ella ahora trabaja en un pequeƱo pueblo irlandĆ©s, con mĆ”s responsabilidad clĆnica y una vida laboral que le resulta āmucho mĆ”s clĆnica y gratificanteā.
Otra estrategia que funciona es rodearse de personas que te empujen. En el instituto granadino IES Montes Orientales, los alumnos que competirĆ”n en Singapur han aprendido que āel aprendizaje es mĆ”s profundo cuando la motivación va acompaƱada de esfuerzoā. Su director, Norberto Ortega, destaca que el Ć©xito del equipo no es casualidad: āEs una comarca con problemas, pero tambiĆ©n con mucho talento. El proyecto ha conseguido aumentar el orgullo de pertenenciaā.
Por Ćŗltimo, no hay que olvidar el poder de confiar en el proceso, por muy tópico que suene. La mayorĆa de las metas importantes requieren un periodo de estancamiento aparente; ese es el momento de seguir, no de rendirse. Como dice Cristina, āsi vuelvo a EspaƱa, no me veo ejerciendo como farmacĆ©uticaā, porque ahora sabe que existen otras formas de entender su profesión y que merece la pena apostar por ellas.
La motivación no es un interruptor que se enciende y se apaga; es un músculo que se entrena con hÔbitos, con paciencia y con un motivo claro. Cuando la fase intermedia se pone cuesta arriba, recuerda que es parte del camino y que, si aguantas, la llegada sabe mucho mejor. Al final, no se trata de tener ganas, sino de tener razones.

