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La práctica de mindfulness cambia la manera en la que nuestro cerebro reacciona a la tristeza

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Prácticamente todos los manuales sobre la felicidad (ya sean libros de autoayuda o las largas listas de consejos que encontramos en internet) destacan los numerosos beneficios de la meditación y del mindfulness: ser consciente del momento presente y tener una actitud de calma y tranquilidad es la clave para tener una vida más satisfactoria y plena.

Antes de ver el estudio que concluyó que el mindfulness cambia la manera en la que nuestro cerebro reacciona a la tristeza, te invito a que veas este vídeo en el que un experto en mindfulness nos explica en qué consiste este tipo especial de meditación.

En este vídeo nos explican cómo podemos empezar a practicar el mindfulness en nuestras actividades cotidianas. Un vídeo muy útil que quizá te llegue a cambiar la vida:

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La ciencia también está demostrando que esta consciencia del ahora, cambia la manera en la que nuestro cerebro reacciona ante determinadas emociones, especialmente a la tristeza.

La investigación acerca de un entrenamiento mindfulness

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En un estudio reciente, dirigido por Norman Farb y colaboradores, los participantes tuvieron que responder a una serie de preguntas acerca de su personalidad: si se consideraban inteligentes, responsables, ingenuos, confiados…

Mientras contestaban, todo estaba siendo escaneado a través de una máquina de resonancia magnética. Lo que los investigadores descubrieron con este interrogatorio es que, en función del tipo de preguntas que iban formulando, se activaban distintos modos cerebrales en los participantes: el modo narrativo/analítico se activaba cuando las preguntas eran del tipo “¿esto es bueno o es malo?”, “¿qué revela esto acerca de mi personalidad?”; y el modo concreto/experiencial se ponía en funcionamiento ante preguntas del estilo “¿qué está sucediendo ahora mismo? ¿De qué estoy siendo consciente?”
Tras estos resultados, los investigadores quisieron saber cómo afectaría un entrenamiento en mindfulness en cada uno de estos modos cerebrales.

Para ello, dividieron a los participantes en dos grupos: uno de ellos realizó el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) y el otro grupo, el de control, no realizó ningún entrenamiento. Los resultaron que obtuvieron fueron sorprendentes.

El entrenamiento en Mindfulness produce un incremento de la actividad en la corteza prefrontal lateral

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En el grupo que realizó el entrenamiento se observó, por un lado, una disminución de la actividad del área medial del córtex prefrontal; un área asociada con el pensamiento analítico y la autoevaluación.

Por otro lado, se registró también un aumento de la actividad en el área lateral del córtex prefontal, especialmente en la ínsula, una región relacionada con las experiencias sensoriales del momento.
En otras palabras, ser consciente del ahora, del momento presente, evita que pensemos demasiado sobre algo (por ejemplo, una situación que nos molestó) y, por tanto, evita también que tengamos reacciones exageradas y desproporcionadas.

En lugar de ocupar el tiempo culpándote a ti mismo de algo, o a los demás, aprendes a concentrarte en el momento presente y a sacarle el máximo partido.

El efecto del mindfulness en la tristeza

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En la siguiente fase de la investigación, Farb y colaboradores pusieron, a los dos grupos de participantes, fragmentos de películas (tristes y neutros).

De nuevo, los resultados fueron similares: los fragmentos tristes produjeron, en ambos grupos, una mayor activación de la corteza prefrontal medial y de las regiones vinculadas a la autoevalución. Además, también produjeron una disminución de la actividad en las regiones asociadas con la consciencia del momento presente.
Sin embargo, lo más interesante fue que en aquellos participantes que habían recibido el entrenamiento en mindfulness, se observó una mayor actividad en la corteza prefrontal lateral. Es decir, estos participantes fueron menos propensos a ser “secuestrados” por la tristeza que el grupo control.

Una vez más, ser consciente del ahora permite un mayor autocontrol y poner el foco en lo que es realmente importante, evitando ahogarse en las emociones.

Cómo practicar la consciencia en tu vida diaria

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1. Presta atención al momento en el que te despiertas: siéntate en silencio, disfruta del momento presente y agradece el estar vivo. Recuerda: no dejes que tu teléfono u otros ruidos te distraigan de este momento.
2. Comienza practicando durante cortos periodos de tiempo: 5 minutos al principio, luego aumenta a 10, después a 20…y así sucesivamente.
3. Utiliza avisos que te recuerden la práctica de la consciencia.  Por ejemplo, el café de la mañana, una determinada actividad que hagas habitualmente, un recordatorio en el teléfono, o incluso un símbolo particular. Cualquier cosa que te haga recordar la práctica de la atención a lo largo del día.

Si tienes la posibilidad de ir a un curso de mindfulness, te animo a que lo pruebes; pero si eso no es posible…no te desanimes. Comienza a incorporar estos hábitos en tu rutina diaria y simplemente comprueba cómo tu vida cambia a mejor.

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