
La Real Academia Española ha vuelto a poner el foco en una idea que afecta al día a día de cualquiera: que las instituciones expliquen lo que hacen de forma que se entienda. Durante la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, celebrada en La Plata, se ha formalizado la creación de la Red Iberoamericana de Lenguaje Claro y Accesible, una plataforma que nace con el español y el portugués como lenguas de trabajo. El acuerdo se ha firmado en el marco de un encuentro que ha reunido a más de 1.200 personas y 250 ponentes.
No es una cuestión menor. La claridad en los textos públicos puede parecer un asunto técnico, pero toca directamente a derechos básicos: entender una resolución, una ayuda, un contrato o una norma. El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, lo resumió señalando que sin comprender los mensajes de los poderes públicos no se puede participar en la vida pública. Esa preocupación ha atravesado las ponencias, centradas en administración, justicia, educación, salud, tecnología y accesibilidad.
Una alianza que suma español y portugués
La gran novedad de esta edición ha sido la integración de instituciones del ámbito lusófono en una red de alcance iberoamericano. La Declaración de La Plata ha sido suscrita por la RAE, la Secretaría General Iberoamericana, la Organización de Estados Iberoamericanos, la Asociación de Academias de la Lengua Española, la Academia Argentina de Letras, la Academia das Ciências de Lisboa, la Academia Brasileira de Letras y la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. En la práctica, la cooperación deja de ser solo hispánica y abarca también a Portugal y Brasil.
El cálculo que se maneja es amplio: unas 900 millones de personas hablan español o portugués, sumando hablantes nativos y estudiantes. Muñoz Machado insistió en que ambas lenguas comparten raíces históricas y un espacio cultural y geográfico de gran peso. A su juicio, trabajar juntos en lenguaje claro permite mantener la identidad de cada idioma sin renunciar a proyectos comunes. La nueva red no sustituye a la Red Panhispánica, sino que la amplía y le da una dimensión iberoamericana.
Entre los compromisos firmados están intercambiar experiencias, elaborar guías, manuales, glosarios y diccionarios, y poner en marcha materiales de formación. También se prevén reuniones periódicas y grupos de trabajo para evaluar avances. Todo ello con un objetivo central: extender el derecho a comprender a más ámbitos y colectivos.
El derecho a comprender, en el centro

La convención ha subrayado que el lenguaje claro no consiste solo en escribir con corrección, sino en lograr que el mensaje llegue de verdad. Por eso ha prestado atención especial a la accesibilidad cognitiva y a la lectura fácil, pensando en personas con dificultades de comprensión, deterioro cognitivo, discapacidad intelectual, problemas de aprendizaje o barreras idiomáticas. La información pública debe ser comprensible para el mayor número posible de ciudadanos, no solo para quienes tienen formación jurídica o administrativa.
Los firmantes consideran que una comunicación clara, accesible e inclusiva refuerza la confianza en las administraciones. El documento final recoge que la comprensión de la información institucional es una condición necesaria para ejercer derechos y participar en la vida democrática. Es una idea que se repite en el sector público, en la Justicia, en la sanidad, en la educación y también en las empresas que prestan servicios esenciales. La convención también ha servido para conectar estas demandas con el trabajo de organizaciones sociales, académicas y profesionales que reclaman políticas de comunicación más sencillas y exigibles.
La Red Panhispánica, impulsada por la RAE desde 2022, cuenta ya con más de 620 instituciones adheridas, entre academias, organismos públicos, universidades, medios, bancos y empresas. La nueva red iberoamericana mantendrá un carácter abierto para que se incorporen progresivamente más entidades. La idea es que el lenguaje claro no quede en una declaración de intenciones, sino que llegue a la práctica cotidiana de las instituciones.
Inteligencia artificial y próximos retos
Uno de los asuntos que ha sobrevolado el encuentro ha sido el impacto de la inteligencia artificial. Muñoz Machado advirtió de que su desarrollo masivo parece inevitable y de que todavía quedan problemas técnicos por resolver. La tecnología puede ayudar a simplificar textos, traducir, resumir o detectar barreras de comprensión, pero también puede generar nuevos obstáculos si se usa sin criterios de claridad y accesibilidad. La IA aparece como oportunidad y como riesgo para el derecho a comprender.
El director de la RAE también apuntó que ninguno de los temas tratados ha quedado cerrado del todo. Entre las tareas pendientes están el reconocimiento efectivo del derecho al lenguaje claro y la exigibilidad de obligaciones para que determinados poderes públicos y entidades privadas ofrezcan información comprensible. La próxima convención, prevista para la primavera de 2028, podría celebrarse en Valparaíso, Lisboa o Sevilla, una decisión que estudiará el Consejo Consultivo de la Red. España y Portugal figuran así en el horizonte de esta cooperación.
Lo ocurrido en La Plata deja una fotografía amplia: instituciones lingüísticas, académicas y judiciales de Iberoamérica han acordado coordinarse para que la comunicación pública sea más sencilla, inclusiva y útil. La creación de la Red Iberoamericana de Lenguaje Claro y Accesible amplía el mapa, incorpora al portugués y sitúa la accesibilidad cognitiva y la inteligencia artificial en el centro de los próximos debates. El reto ya no es solo redactar mejor, sino garantizar que cualquiera pueda entender lo que le afecta.
