Un reciente estudio elaborado por FundaciĂ³n ONCE y FundaciĂ³n AXA en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES) ha puesto de manifiesto que el 20% de la poblaciĂ³n española experimenta soledad no deseada. Esta cifra se mantiene estable desde 2024, pero lo que ha cambiado de forma significativa es la salud mental de los ciudadanos: el porcentaje de personas con problemas de salud mental, diagnosticados o no, ha pasado del 18,3% al 24% en apenas dos años.
La investigaciĂ³n, que se ha presentado recientemente, analiza la evoluciĂ³n de ambos fenĂ³menos y confirma que la soledad no deseada es casi cinco veces mĂ¡s prevalente entre quienes tienen trastornos mentales que entre quienes no los padecen (49,1% frente al 11%). AdemĂ¡s, el 58,4% de las personas que sufren soledad involuntaria tambiĂ©n presentan algĂºn problema de salud mental, lo que evidencia una conexiĂ³n profunda y preocupante.
Prevalencia y persistencia de la soledad

El estudio revela que la mayorĂa de quienes padecen soledad no deseada la sufren de forma prolongada. Concretamente, el 81% de los afectados lleva dos años o mĂ¡s en esa situaciĂ³n, y el 55,4% la arrastra durante mĂ¡s de cinco años. En tĂ©rminos globales, la soledad persistente afecta al 15,6% de la poblaciĂ³n adulta. Estos datos, recogidos a partir de encuestas telefĂ³nicas a mĂ¡s de 4.000 personas, muestran que el problema no es pasajero para la mayorĂa.
Por otro lado, el informe destaca que la evoluciĂ³n de la soledad no deseada ha sido desigual segĂºn la edad y el gĂ©nero. Mientras que entre los jĂ³venes de 18 a 34 años la prevalencia ha caĂdo del 34,6% al 21,2%, en el grupo de 35 a 44 años ha subido del 20,8% al 25,7%. TambiĂ©n se observa un aumento en la franja de 55 a 74 años, mientras que entre los mayores de 75 años la cifra desciende ligeramente, aunque persiste el impacto del edadismo en la soledad.
Diferencias de gĂ©nero y factores socioeconĂ³micos

En cuanto al gĂ©nero, la soledad no deseada ha disminuido en los hombres (del 18% al 16,6%) pero ha aumentado entre las mujeres (del 21,8% al 23,2%). Las mujeres tambiĂ©n presentan una mayor incidencia de problemas de salud mental: el 30,1% frente al 17% de los hombres. La investigaciĂ³n señala que la prevalencia de los trastornos mentales es inversamente proporcional a la edad, con cifras superiores al 30% entre los mĂ¡s jĂ³venes y por debajo del 20% a partir de los 65 años.
El nivel educativo sigue siendo un factor determinante: a mayor formaciĂ³n, menor prevalencia de soledad, aunque las diferencias se han reducido en los Ăºltimos dos años. TambiĂ©n influyen la situaciĂ³n econĂ³mica y la discapacidad. Las personas con dificultades para llegar a fin de mes sufren el doble de problemas de salud mental que quienes viven de forma mĂ¡s holgada, y la soledad no deseada es mĂ¡s frecuente entre quienes tienen algĂºn tipo de discapacidad.
Una relaciĂ³n bidireccional y cĂclica

Uno de los hallazgos mĂ¡s relevantes del estudio es que la soledad y los problemas de salud mental se retroalimentan. Los autores describen la asociaciĂ³n como bidireccional y cĂclica: la soledad puede precipitar o agravar los sĂntomas de salud mental, mientras que los trastornos mentales intensifican el sentimiento de aislamiento a travĂ©s del estigma, la pĂ©rdida de habilidades sociales o el deterioro cognitivo. Esta dinĂ¡mica crea un cĂrculo vicioso difĂcil de romper.
El informe tambiĂ©n advierte de que muchos de los factores que aumentan el riesgo de soledad, como la pobreza o la discapacidad, son los mismos que debilitan la salud mental. La soledad no deseada y la salud mental son piezas clave en el cĂrculo de la pobreza y la exclusiĂ³n, segĂºn los investigadores, que insisten en la necesidad de abordar ambos problemas de forma conjunta a travĂ©s de diversas iniciativas contra la soledad no deseada.
Implicaciones para las polĂticas pĂºblicas

Los datos del estudio, que se enmarca dentro del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada, llegan en un momento en el que la salud mental se ha convertido en una prioridad social. Casi cinco millones de adultos españoles conviven con soledad no deseada y problemas de salud mental a la vez, lo que representa el 11,8% de la poblaciĂ³n mayor de 18 años. La investigaciĂ³n subraya que la prevenciĂ³n y la intervenciĂ³n temprana son fundamentales para evitar que el aislamiento y el malestar emocional se cronifiquen.
La soledad no deseada no es solo una cuestiĂ³n de falta de compañĂa, sino una experiencia subjetiva de desconexiĂ³n que afecta a la calidad de vida. El estudio deja claro que la salud mental y la soledad estĂ¡n Ăntimamente ligadas y que cualquier estrategia para mejorar el bienestar de la poblaciĂ³n debe tener en cuenta esta doble realidad. Las administraciones, las empresas y la sociedad en su conjunto tienen ante sĂ el reto de crear entornos que favorezcan los vĂnculos significativos y el apoyo mutuo, especialmente entre los colectivos mĂ¡s vulnerables.
