La soledad no es tan mala como nos quieren hacer creer

Por nuestra naturaleza social, cuando nos mencionan la palabra soledad tendemos a espantarnos o asociarlo necesariamente a la tristeza y nostalgia. Para unos estar solos es perjudicial, porque nos han enseñado que lo “normal” es estar con muchas personas, para otros es el mejor estado para desarrollar la sabiduría y encontrarse con uno mismo.

La definen como un sentimiento que se apodera de nuestro ser, como una sensación de aislamiento, de sentir que no formamos parte de algo, que no encajamos en un lugar o que no le importamos a los demás. Hay diferencias entre estar solo y sentirse solo, si estás solo puedes tener tu mente ocupada y estar haciendo algunas actividades que te mantienen la mente distraída, puedes pasar en eso varios días. Pero cuando te sientes solo te invaden emociones incómodas y difíciles de manejar.

Es de saber que mantener relaciones interpersonales forma parte de nuestro desarrollo como personas, nos ayuda a fortalecer la autoestima, el autocontrol y proporciona al cuerpo la activación de hormonas ligadas a la felicidad. Sin embargo, también debemos aprender a sobrellevar la soledad y aprovechar ese tiempo para nosotros.

Beneficios de la soledad

Algunos estudios afirman que la soledad facilita el desarrollo de la empatía. Nos la pasamos el día a día en un ajetreo, de aquí para allá, y en constante conexión con la familia, con los amigos, en el trabajo, las redes sociales, nos abarrotamos de compañía y cuando al fin estamos solos esto nos permite un momento reparador, es como cuando traemos los pies cansados de todo el día y al fin llegamos a casa y los quitamos.

Los análisis han llevado a conclusiones que afirman que en la soledad se desarrolla la creatividad y la brillantez de la mente, lo que trae la elevación de la productividad. Hay ejemplos de científicos o creadores que han logrado desplegar sus inventos en la plena soledad, por ejemplo Steve Wozniak quien inventó la primera computadora Apple encerrado en su cubículo de Hewlett Packard.

En esos momentos podemos aprovechar la ocasión para revisarnos internamente, qué hemos hecho, qué falta por hacer, en qué me he equivocado y cómo puedo mejorar para no cometer el mismo error; son algunas de las interrogantes necesarias y que sólo podemos responder mientras estemos solos. O podemos proponernos nuevas metas, implementar un plan para lograrlas; hacer eso que hemos pospuesto desde hace tiempo, o simplemente ahí oyendo el silencio y nuestro corazón, contemplándonos.

Obviamente no podemos desligarnos de que existen personas y que estas relaciones forman parte importante de nosotros, pero no es tan mala la soledad, aunque no es igual, como ya mencionamos, estar solos a sentirse solos.

Claves para disfrutar ese momento

  • Tenga en cuenta que usted es su mejor compañía. Podemos estar acompañados pero no es recomendable tener eso como indispensable en nuestras vidas.
  • Es la oportunidad para conocerse mejor y descubrirnos desde el interior.
  • Se puede leer un libro, hacer deporte, o alguna actividad que tengas pendiente. Si lo deseas escribe un diario y deja aflorar en él tus sentimientos, te ayudará a saber cosas de ti que no terminabas de comprender.
  • En el silencio hay un cierto “gusto”, para algunas personas contemplar esto puede ser satisfactorio.

La soledad y su repercusión en la salud física

En los últimos años se ha determinado que millones de personas en todo el mundo sufren de soledad crónica. En España un aproximado de cuatro millones, es decir de diez (10) personas una (1), se ha sentido sola durante el año 2017. Afectando la en la salud, ocasionando: depresión, aumento de la hormona del estrés y trastornos del sueño, entre otras cosas.

Lo que aún no logran detectar es si son las enfermedades que nos hacen sentir aislados o es la soledad la cual genera todas estas enfermedades, no obstante la relación que éstas guardan es indiscutible. Porque además de todos las afecciones sobre las emociones o a nivel de la mente, también repercute sobre algunos aspectos físicos.

Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares: Desde el punto de vista psicológico por la tendencia a la depresión y a la ansiedad, lo que trae como consecuencia una sensación de infelicidad en el humano. Y desde el punto de vista biológico y conductual la soledad puede incurrir en dormir mal o tener hábitos perjudiciales como el fumar por ejemplo. Estos factores se encuentran estrechamente ligados a enfermedades cardiovasculares.

Disminuye la capacidad inmune del cuerpo: Según un estudio realizado en la Universidad de California y Chicago, las personas con tendencia a estar socialmente aisladas tenían una menor producción de proteínas inmunológicas antivirales. Según el estudio esto se da luego de la exposición prolongada de la soledad, el ser humano puede sentirse inconcientemente amenazado y entrar en un estado de hiperalerta generado por el sistema simpático, reduciendo así la capacidad de combatir infecciones.

Eleva la presión sanguínea: aumentando problemas en los riñones, hipertensión, ataque al corazón e incluso demencia.

Incrementa el riesgo de mortalidad: esto repercute mayormente en los adultos de mediana edad, quienes al padecer soledad crónica puede  aumentar el riesgo de una muerte prematura.

Tengo miedo a estar solo (a)

Bien es cierto que nos han enseñado que en grupo todo fluye más, como lo decíamos al inicio, somos seres sociales por naturaleza, pero esto no implica que no podamos estar en soledad. El miedo a estar solos la mayoría de las personas en el mundo lo han experimentado de una forma u otra, pero sentir de forma constante puede quitarte la paz.

Hay muchos motivos por los que se puede dar el miedo a estar solos, uno es que seamos más sensible que otros, por lo que necesitamos más compañía ya que la soledad nos hace percibir un vacío como si algo nos faltara. Esto se puede resolver haciendo más satisfactorias las relaciones que tenemos con otras personas.

La falta de confianza en uno mismo también influye en cómo enfrentamos la soledad, lo importante es sentirnos capaz de sobrellevar cualquier situación que se presente.

En todo lo que concierne a la soledad, la mente juega un rol fundamental, siendo ella la que nos limita a ver lo positivo de las circunstancias, la mente, como cualquier otro músculo hay que ejercitarlo y nosotros somos corresponsables de lo que en ella entra, por ello debemos educarla y cuidar de los pensamientos que tengamos.

Cuidando la mente y con una actitud positiva podemos hacer de la soledad, en dosis necesarias, una circunstancia beneficiosa para nosotros desde cualquier punto de vista. Como asegura el psicólogo John Cacioppo de la Universidad de Chicago, “un sentimiento ocasional y transitorio de soledad puede ser saludable y productivo”. 


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