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La visión que tienen los bebés del mundo

Me encantan los niños. Antes de ser padre no sentía una especial atracción por ellos pero desde que la vida me dio el mejor regalo que me podía dar, ser padre, este sentimiento de apego, esta conexión con los niños se ha incrementado notablemente.

Me encanta observar cómo descubren el mundo por primera vez, cómo se sorprenden al ver una mariquita o una lombriz,… Me gustaría ser como ellos, ¿en qué momento perdimos esa capacidad para sorprendernos por este tipo de cosas?

Es lógico que cuando ya has visto una mariquita 500 veces ya no te sorprenda, pero quizá podamos entrenar esa capacidad de concentración para observar nuevos detalles, más minúsculos, que antes pasaban desapercibidos. Quizá así podamos volver a sorprendernos con las pequeñas cosas de la vida.

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