El cantante asturiano Melendi, con mĆ”s de dos dĆ©cadas de trayectoria musical, ha roto su silencio sobre una de las etapas mĆ”s oscuras de su vida. En una entrevista en el podcast āEl Rincón De Los Erroresā, el artista ha reconocido abiertamente su lucha contra las adicciones a las drogas y al alcohol, un problema que, segĆŗn confiesa, llegó a poner en peligro su carrera profesional. Durante aƱos, Melendi construyó una fachada de dureza para ocultar su vulnerabilidad, pero un grave incidente en 2007 le obligó a enfrentarse a sĆ mismo.
El mĆŗsico, que saltó a la fama con sus primeros discos, admite que en aquella Ć©poca se sentĆa Ā«el ombligo del mundoĀ» y que su ego le impedĆa ver la realidad. Sin embargo, un altercado en un vuelo comercial con destino a MĆ©xico marcó un punto de inflexión definitivo en su vida. El piloto tuvo que dar la vuelta con 300 pasajeros a bordo, lo que provocó su detención y el inicio de un proceso de cambio forzado. Ā«Yo me vi obligado a pedir ayuda porque las circunstancias, la voz pĆŗblica, las compaƱĆas discogrĆ”ficas⦠directamente puse mi carrera en peligroĀ», relata.
El incidente que lo cambió todo

Melendi recuerda aquel momento como el de mĆ”xima Ā«inconsciencia e inmadurezĀ». A sus 26 o 27 aƱos, el cantante no era consciente de la gravedad de su situación. El altercado en el avión fue un Ā«bendito errorĀ» que le permitió, a la larga, salvar su vida. A pesar de que la terapia no fue voluntaria al principio, el artista asegura que aquel paso fue Ā«muy necesarioĀ». Ā«No queriendo estar ahĆ, aprendĆ muchas cosasĀ», confiesa. La visión de su madre sufriendo y el impacto del incidente fueron claves para que empezara a mirarse a sĆ mismo desde otro lugar.
El cantante explica que, en un primer momento, no estaba preparado para recibir ayuda. Ā«Yo lo hice evidentemente porque no me quedaba otro remedio. No fui convencido de que tenĆa un problema, todavĆa no habĆa reconocido que tenĆa un problemaĀ», afirma. Sin embargo, al entrar en el centro de rehabilitación y ver a otras personas hablar abiertamente de sus sentimientos, algo cambió en su interior. Ā«Sientes que te estĆ”n pillando. TĆŗ tienes cosas dentro guardadas, como un tesoro, que no quieres que la gente se entere de lo que sientes⦠Y de pronto ves a personas hablando de ello con una normalidad que te abreĀ», relata.
Un personaje de macarra como escudo

Durante sus primeros aƱos de carrera, Melendi desarrolló un Ā«personaje de macarraĀ» que le ayudó a destacar en la industria musical, pero que tambiĆ©n le sirvió para ocultar su vulnerabilidad. La sensibilidad era para Ć©l un sĆntoma de debilidad por las consecuencias que le habĆa traĆdo en el pasado. Ā«Para mĆ la sensibilidad era un sĆntoma de debilidad por las consecuencias que me habĆa traĆdoĀ», seƱala. Este escudo personal se mantuvo hasta el incidente del avión, cuando se vio obligado a derribarlo.
El artista reconoce que su actitud durante el principio del tratamiento era defensiva y estratĆ©gica. Ā«Tengo que disimular y hacer que me interesa lo que me estĆ”n contando y que me creo estoĀ», pensaba. Pero al observar a otros compartir sus emociones, empezó a cuestionar su propia mĆ”scara. El proceso de autoindagación le permitió conectar con su verdadero yo y dejar atrĆ”s las mentiras que se habĆa contado a sĆ mismo.
La terapia forzada y el aprendizaje

A pesar de que la entrada en terapia no nació de una convicción interna, Melendi valora hoy aquel paso como fundamental. «Una vez que has visto la verdad es muy complicado seguir creyéndote tus propias mentiras y seguir justificÔndote», concluye. El cantante asegura que, aunque se puede volver a caer, la experiencia le ha enseñado a vivir entre luces y sombras con mÔs honestidad. La sinceridad y la aceptación de la vulnerabilidad se han convertido en pilares de su nueva etapa.
El músico también ha destacado el papel de su familia, especialmente de su madre, cuyo sufrimiento fue una de las claves para que decidiera cambiar. «El sufrimiento que vi en mi madre fue una de las claves para mirarme a mà mismo desde otro lugar», afirma. Ahora, con 47 años, Melendi mira atrÔs y considera aquel altercado como un punto de inflexión que, aunque doloroso, le permitió reconducir su vida y su carrera.
El legado de una experiencia

La historia de Melendi es un ejemplo de cómo las adicciones pueden afectar a cualquier persona, incluso a quienes estÔn en la cima del éxito. Su testimonio, recogido en dos entrevistas distintas, refleja la importancia de pedir ayuda y de no ocultar las emociones. El cantante insiste en que, aunque el camino no fue fÔcil, el resultado ha sido una vida mÔs auténtica y plena. «Puedes volver a caer, porque estamos todo el tiempo entre luces y sombras, pero una vez que ves un poco de luz, es muy complicado seguir creyendo tus propias mentiras», sentencia.
Melendi ha querido compartir su experiencia para que otros puedan sentirse identificados y sepan que no estÔn solos. Su mensaje es claro: la recuperación es posible, aunque el proceso sea duro y requiera enfrentarse a uno mismo. El cantante asturiano ha demostrado que la vulnerabilidad no es debilidad, sino una fortaleza que permite crecer y sanar.

La sinceridad de Melendi al hablar de sus adicciones y su proceso de recuperación ofrece una lección de humildad y superación. Su historia, marcada por un incidente que pudo haber sido el final de su carrera, se ha convertido en un testimonio de esperanza para quienes luchan contra dependencias. La música sigue siendo su pasión, pero ahora con una perspectiva mÔs madura y consciente de los riesgos. La experiencia de Melendi recuerda que siempre hay tiempo para cambiar y que pedir ayuda, aunque sea forzado, puede ser el primer paso hacia una vida mejor.