¿Por qué juzgamos a los demás?

La mayoría de nosotros nos damos el derecho a juzgar y a opinar sobre cómo los demás deberían de pensar, actuar, sentir, o llevar su vida. Pensamos que nuestra (estrecha) realidad es aplicable al resto del mundo, y solemos criticar lo que no encaja con nuestra visión o lo que no entendemos.

Quizá, el vídeo que vas a ver a continuación ye ayude a ser más empático y frene tus deseos de prejuzgar a otras personas.

Si supiéramos por lo que está pasando esa persona con la que te cruzas en la calle, quizá fuéramos más empáticos. Te dejo este vídeo que espero haga un cambio en ti:

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Al hacer esto, no solamente reducimos injustamente la maravillosa complejidad del otro pero además es probable que una vez realizada esa suposición, tendamos a adoptar una atención selectiva, es decir, que prestemos atención a aquello que corrobore nuestra hipótesis sobre ese individuo y a desechar aquello que no se ajuste a dicha hipótesis. Así, nuestra concepción del otro se hace más rígida. Por ejemplo, si creemos que una persona es torpe, tenderemos a fijarnos únicamente en aquellas situaciones que confirmen esa idea, y haremos abstracción de aquellos momentos que demuestren lo contrario. Como consecuencia de esto, privamos al otro de su totalidad como ser e ignoramos su historia personal, su sistema de creencias, su cultura, su religión, sus antecedentes familiares, todas sus experiencias pasadas, etc.

Lo interesante es cuando nos damos cuenta de que las críticas que dirigimos hacia los demás son tan duras como las que dirigimos hacia nosotros mismos. Es decir, el mundo externo supone de algún modo un reflejo de nuestro mundo interno. La forma en la que juzgamos a los demás es una extensión de cómo nos juzgamos a nosotros mismos. Y algunos estamos tan acostumbrados a ser excesivamente críticos y exigentes con nosotros mismos, está tan normalizado en nuestra estructura cognitiva, que ni nos percatamos de ello.

Cuando resulta demasiado duro mirar dentro de uno mismo, desplegamos mecanismos de defensa para evitar asumir deseos, emociones o características propias, consideradas inaceptables para nuestra auto-imagen. A este fenómeno se le llama proyección en psicología y consiste en colocar o proyectar en otra persona lo que nosotros no somos capaces de asumir como propio. De forma similar, Carl Jung utilizaba el término “sombra” (shadow en inglés) para hacer referencia a dichos aspectos inconscientes e inaceptables de nuestra personalidad.

Si conseguimos aumentar nuestra auto-conciencia y transformar nuestro diálogo interno seremos más tolerantes con nosotros mismos, y esto se extrapolará a nuestra visión de los demás. Cada encuentro nos regala la oportunidad de desarrollar una mayor auto-conocimiento, ya que nos refleja lo que aceptamos y lo que no aceptamos de nosotros mismos. De hecho, si somos lo bastante honestos con nosotros mismos, nos daremos cuenta de que las criticas que dirigimos a otros en realidad nos dan más información sobre nosotros mismos que sobre los demás. Además, al hacer conscientes esas respuestas inconscientes, notaremos que la carga emocional se evapora.

Cuando te sorprendas criticando a alguien, detente un momento y pregúntate qué es lo que ha suscitado esa reacción hacia la otra persona. A continuación vienen tres mecanismos de defensa inconscientes (proyecciones) que pueden explicar esas reacciones viscerales que experimentamos con algunas personas:

  1. Nunca y bajo ninguna circunstancia tolerarías el mismo comportamiento o rasgo de personalidad en ti. Por ejemplo, imagina que tienes un amigo muy desorganizado y olvidadizo. Y supongamos que su “defecto” no tiene ninguna repercusión negativa directamente en tu vida, pero simplemente el hecho de ser testigo de ello te irrita profundamente y no sabes por qué. Si miras para atrás en tu historia, es probable que te des cuenta que tiene que ver con mitos o reglas familiares interiorizados. A lo mejor en tu familia, este tipo de comportamientos “irresponsables” estaban muy mal vistos y por lo tanto, tuviste que reprimir y controlar fuertemente este aspecto de tu personalidad para complacer a tus padres. El hecho de que tú hayas tenido que realizar ese esfuerzo de alguna forma te hace creer que los demás también deberían de actuar igual.
  1. El comportamiento, actitud o rasgos físicos de ese individuo, sin saberlo, te recuerdan a alguien con quien has tenido una mala experiencia en el pasado. El hecho de no haber podido elaborar esa mala experiencia hace que cada vez que te encuentres con alguien que inconscientemente asocias con esa persona a la que guardas rencor, se reactive esa respuesta emocional de rechazo.
  1. Te gustaría poder actuar igual pero no te atreves. Sientes envidia y como esa emoción es demasiado difícil de aceptar, tratas de buscar algo negativo en el otro para no tener que lidiar con tus propias frustraciones. Por ejemplo, imaginemos que eres una persona tímida y tienes delante a una persona particularmente extrovertida. Puede que pienses: “Qué creída, ¡cómo trata de llamar la atención!” cuando en el fondo, a lo mejor te gustaría poder tener esa soltura.

Cuando somos capaces de entendernos mejor y aceptar tanto nuestras virtudes como nuestros defectos, no solamente desarrollamos una mayor compasión hacia nosotros mismos sino también en general hacia los demás. Hacer más consciente nuestra forma de juzgar a otros no significa que ya no tengamos preferencias. Es normal no llevarnos igual de bien con todos y que algunos rasgos de personalidad o comportamientos no nos atraigan tanto. Hay personas con las que simplemente no nos apetece relacionarnos. Pero cuando experimentamos una fuerte reacción emocional sin ningún motivo suficientemente razonable que lo justifique, es cuando se vuelve nocivo. Hay algo no resuelto ahí que nuestro inconsciente está tratando de comunicarnos. En vez de alimentarnos de emociones negativas, es mucho más productivo preguntarnos lo que ocurre en nuestro interior y realizar un trabajo de introspección. El hecho de entender cómo funciona nuestra mente nos permite crecer, y por lo tanto acercarnos más a la felicidad y al éxito.

por Jasmine Murga


7 comentarios

  1.   Maximo Domingo Ratto dijo

    Excelente , esclarecedor , y convincente ,,, palabras sencillas y directas , que nos orientan en búsqueda de nuestro ” Yo ” ,agradecido M. Ratto

    1.    Jasmine Murga dijo

      Muchas gracias por tu comentario M. Ratto!

      Un cordial saludo,

      Jasmine

  2.   Irene Castañeda dijo

    Lo que venía diciendo ya Carl Jung de la sombra… estoy totalmente de acuerdo, sobre todo para casos en que ese rechazo es injustificable. Hay casos en los que juzgamos con motivos obvios, le problema es en aquellos casos en que sin realmente tener razones juzgamos a alguien y generalmente de un modo ”violento” o inapropiado. Son características propias que rechazamos y que ahora no aceptamos en otros. Yo comencé a fijarme en esto a mi alrededor y a mi me ayudó mucho a cambiar esta faceta negativa. Ahora siempre que tengo ganas de criticar a alguien lo reflexiono y descubro que hay algo en esa persona que me fastidia porque o bien: me gustaría hacer lo que está haciendo y no me atrevo, o porque aunque me saliese decidí no hacerlo y ahora quiero que actúe igual. Si todo el mundo reflexionase sobre esto y tratase de comprender al otro, el mundo sería más bonito y sano.

    1.    Jasmine Murga dijo

      Hola Irene,

      Efectivamente, el problema surge cuando el tono emocional asociado es desproporcionado y no hay ningún motivo lo suficientemente válido que lo explique. Hay que tener cuidado porque somos muy buenos a la hora de racionalizar o acomodar los elementos de una historia de forma que sean aceptables para nuestra conciencia.

      Gracias por tu aportación y por compartir tu experiencia!

      Saludos,

      Jasmine

  3.   de tal palo dijo

    Muy bonito pero la mayoría no se preocupa de educarse y vive instalado en este tipo tóxico de proyecciones.
    Como desde el mundo político, familiar y educativo educativo no se hace el esfuerzo derbido seguimos metidos en las relaciones de envidia, difamación…tóxicas y el que se da cuenta y ha hecho el trabajo de conocerse no sólo no está exento de envidias y negatividades sino que las atrae por ser “excelente”.

  4.   Lucas dijo

    Muy buenas palabras … espero que me ayuden a tolerar, a personas con la cual existió un rechazo desde que la vi por primera vez. Voy a poner en práctica lo leído… encima después de dos años la tengo en mi mismo salón de clases. Pongo lo mejor de mi para evitar, pero es imposible.

  5.   Griss Olivares dijo

    Maravillosa tu información!! Te envío un cordial saludo… Gracias

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