
El nuevo Premio Princesa de Girona a los Valores de Jóvenes Deportistas se ha estrenado en Girona con una gala que ha puesto el foco, más que en las medallas, en la manera de entender el deporte como espacio de crecimiento personal, inclusión y compromiso con los demás. En esta primera edición, se ha reconocido a seis jóvenes deportistas y a una entidad que utilizan la actividad física como herramienta de transformación social.
La ceremonia, celebrada en el Auditorio Josep Irla de Girona, ha reunido a autoridades, responsables de la Fundación Princesa de Girona, referentes del deporte español y los finalistas del galardón. Todos ellos han coincidido en que estos premios llegan en un momento en el que recuperar los valores humanos del deporte resulta tan necesario como celebrar los resultados en las competiciones.
Una gala que estrena un galardón centrado en los valores
El acto de entrega ha tenido lugar en la sede del gobierno autonómico en Girona, con la presencia del presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa; el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto; y el presidente de la Fundación Princesa de Girona, Francisco Belil, entre otras autoridades. La velada ha dado forma oficial al Galardón Princesa de Girona a los Valores de Jóvenes Deportistas, impulsado este año por la Fundación para reconocer a jóvenes que encarnan la superación, el respeto, la tolerancia y el trabajo en equipo.
Antes de la entrega de premios, los miembros del jurado han mantenido un diálogo cercano con los finalistas y la entidad premiada, con el objetivo de ir más allá del currículum competitivo y conocer su faceta humana, sus principios y el impacto que generan en su entorno. Estas conversaciones han permitido descubrir historias de esfuerzo silencioso, de resiliencia ante la adversidad y de compromiso social constante.
La Fundación ha explicado que el objetivo del nuevo galardón es “poner rostro y voz” a referentes juveniles que ven el deporte como una escuela de vida, una herramienta de impacto social y un instrumento de transformación colectiva. No se trata solo de ganar, sino de cómo se gana, de cómo se entrena y de qué se aporta a la comunidad.
En su intervención, Francisco Belil ha subrayado que estos premios reconocen el deporte como “una herramienta que transforma, no solo para quien compite, sino para toda la sociedad”, y ha recordado que los valores muchas veces no se miden en medallas o diplomas, sino en la actitud, el esfuerzo y la capacidad de inspirar a otros jóvenes.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha defendido que, en una época marcada por la polarización y el individualismo, el deporte ofrece un lenguaje común basado en el respeto, el juego limpio y la cooperación. Ha destacado la importancia de contar con deportistas comprometidos que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones: niños y niñas que se suben a una bicicleta, se lanzan a la piscina o se atan un arnés fijándose antes en alguien a quien admiran.

Entidad premiada: el deporte como herramienta de inclusión
La categoría de entidad ha abierto la ceremonia con el reconocimiento a la Asociación Autismo Melilla. El director general de la Fundación Princesa de Girona, Salvador Tasqué, ha sido el encargado de entregar el galardón a esta organización sin ánimo de lucro que, desde 2018, trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con trastorno del espectro autista (TEA) y de sus familias.
El jurado ha destacado su capacidad para convertir el deporte en un espacio real de inclusión social, desarrollo personal y acompañamiento educativo. A través de programas adaptados a diferentes edades y necesidades, la entidad ha demostrado que la actividad física no solo refuerza el cuerpo, sino que también fortalece la autoestima, la autonomía y el sentimiento de pertenencia de los jóvenes con TEA.
Su presidente, Nicolás Fernández, ha subrayado que este reconocimiento ayuda a visibilizar el trabajo de numerosas familias y profesionales que, día a día, apuestan por el deporte como una vía para que los chicos y chicas con autismo puedan convivir, compartir y soñar en igualdad de condiciones. Según ha explicado, participar en actividades deportivas les permite verse a sí mismos como parte de un equipo y no solo a través del prisma de su diagnóstico.
Este premio a la Asociación Autismo Melilla enlaza con la vocación de la Fundación Princesa de Girona de crear referentes positivos que trascienden el terreno de juego y demuestran que la práctica deportiva puede ser una poderosa aliada de la inclusión y de la igualdad de oportunidades.
Categoría femenina: liderazgo, perseverancia y compromiso social
En la categoría femenina, el oro ha sido para la gimnasta aragonesa Inés Bergua, capitana del equipo español de gimnasia rítmica. El reconocimiento, entregado por el propio Salvador Illa, señala tanto su brillante trayectoria deportiva como su liderazgo humano y su implicación social, todo ello compatible con una carrera académica exigente.

Presentada por el exfutbolista Ángel Martínez, que la definió como “una representante excepcional de este deporte, no solo en España sino en todo el mundo”, Bergua ha compartido reflexiones muy personales sobre lo que supone competir al máximo nivel. Ha explicado que para ella su mayor logro no ha sido una medalla, sino reencontrarse con la felicidad en la gimnasia después de la decepción vivida en los Juegos Olímpicos y volver a enamorarse de su deporte.
Durante su discurso, Bergua ha querido destacar el valor del esfuerzo compartido, asegurando que puede sonar a algo pasado de moda, pero que es justamente lo que la impulsa a seguir creciendo. Para ella, los grandes objetivos se construyen a partir de “sueños pequeños, llenos de perseverancia”, de entrenamientos interminables y de noches de estudio, en los que cada caída forma parte de su historia personal.
La capitana del conjunto español ha insistido en que se siente muy afortunada por representar a España en las grandes citas y formar parte de un equipo que lucha, disfruta e incluso llora por los mismos ideales. Ese equilibrio entre la exigencia deportiva y la vida personal es, según ha explicado, lo que da forma a quien es y a cómo entiende la gimnasia rítmica: como un camino compartido, construido con dedicación, tesón y pasión por lo que hace.
En un momento especialmente emotivo de la velada, Ángel Martínez le ha preguntado por el famoso ejercicio del Ave Fénix con cinco cintas, que ha acompañado el resurgir del conjunto nacional tras una experiencia olímpica difícil. Bergua ha descrito esta coreografía como un símbolo del resurgir de las cenizas, no solo en términos de resultados —con títulos europeos y medallas mundiales—, sino en la recuperación de la ilusión, de la alegría por entrenar y de la conexión con sus compañeras y entrenadoras.
La plata en la categoría femenina ha sido para la skater gallega Julia Benedetti, quien ha explicado que la pasión es el valor que mejor la define y que es lo que la impulsa a seguir disfrutando del deporte aunque los resultados no siempre reflejen el esfuerzo invertido. Su caso ilustra cómo compaginar estudios y deporte de alto nivel, con la voluntad permanente de inspirar a las generaciones que vienen detrás.
El bronce ha recaído en la escaladora vallisoletana Iziar Martínez, premiada por su compromiso con la sostenibilidad y el respeto al entorno natural. Iziar ha defendido la importancia de cuidar tanto los espacios en los que se practica su deporte como la propia salud física y mental de los deportistas, poniendo en valor una visión integral del rendimiento y el bienestar.
Categoría masculina: inclusión, superación y disciplina
En la categoría masculina, el oro ha distinguido al nadador extremeño Guillermo Gracia, uno de los grandes referentes de la natación adaptada. Con síndrome de Down y una veintena larga de títulos mundiales —entre ellos varios oros en el Mundial Virtus de Bangkok 2025—, el jurado ha subrayado su capacidad para convertir su trayectoria deportiva en un mensaje de inclusión y actitud positiva.
Gracia ha recibido el premio de manos de Salvador Illa y ha aprovechado su intervención para reivindicar la humildad como valor central, tanto en el deporte como en la vida. Ha defendido que la verdadera victoria consiste en demostrar, dentro y fuera de la piscina, que “la capacidad es mayor que la discapacidad”, y que el esfuerzo diario y la constancia acaban abriendo caminos que parecían imposibles.
La plata en el podio masculino ha sido para el gimnasta vasco Eneko Lambea, oro en la final de mazas del Campeonato de España masculino 2024. El jurado ha valorado su papel en la normalización de la gimnasia rítmica masculina y su lucha contra los estereotipos de género que todavía rodean a esta disciplina. Eneko ha definido el esfuerzo como su valor principal, una lección que le ha enseñado a seguir trabajando incluso cuando parece que ya se ha cruzado la línea de meta.
El bronce ha correspondido al golfista canario Javier de Bethencourt, campeón de Canarias en categoría infantil y ganador de la Copa Blandy. Más allá de sus logros deportivos, se le ha reconocido por su ejemplaridad y capacidad de superación frente a la enfermedad, así como por una disciplina que, según él mismo ha señalado, debe sostenerse también cuando las cosas no salen como se espera.
Durante la gala, los tres deportistas han compartido sus experiencias personales en conversaciones conducidas por referentes del deporte como la nadadora paralímpica Teresa Perales, el exciclista Roberto Heras o la nadadora de artística Ona Carbonell, entre otros. Estas intervenciones han puesto de relieve el papel del deporte como escuela de resiliencia y responsabilidad social.
Un jurado con grandes referentes del deporte y la comunicación
La selección de los premiados ha recorrido prácticamente todo el mapa deportivo español. La Confederación de Uniones de Federaciones Deportivas de España (CUFADE) ha coordinado la recepción de cerca de 50 candidaturas provenientes de las 17 comunidades autónomas, abarcando unas veinte disciplinas distintas y garantizando diversidad y representatividad territorial.
El jurado del Premio Princesa de Girona a los Valores de Jóvenes Deportistas ha estado formado por figuras destacadas del deporte y la comunicación. Entre sus miembros se encuentran la nadadora paralímpica Teresa Perales; el marchador olímpico Valentín Massana; la campeona de natación artística Ona Carbonell; el exfutbolista y entrenador Ángel Martínez; el extenista profesional Emilio Sánchez Vicario; el exjugador de baloncesto Salva Arco; el exciclista Roberto Heras; la waterpolista de la selección española Paula Leitón; y periodistas de referencia como Joan Vehils (Sport), Santi Nolla (Mundo Deportivo) o Laura Martínez (Cadena SER).
Además, el Comité de Honor y Valores del galardón ha estado presidido por Mohamed El Amrani, Premio Princesa de Girona Social, emprendedor y activista reconocido por su labor en favor de la inclusión social. Este comité ha velado porque la evaluación no se limitase al palmarés, sino que se tomasen en cuenta aspectos como la ejemplaridad, la juventud, el impacto social y la capacidad de los candidatos para servir como referentes positivos.
En el transcurso de la gala se ha insistido en que los premiados “nos recuerdan que el mayor valor no siempre se mide en medallas, sino en actitud, esfuerzo, corazón y compromiso”. El deporte se ha presentado como un pilar del estado del bienestar que conviene cuidar, no solo por lo que aporta a quienes compiten, sino por la influencia que tiene en la sociedad, especialmente entre los más jóvenes.
La Fundación Princesa de Girona y su apuesta por el talento joven
Este nuevo galardón se integra en la estrategia de la Fundación Princesa de Girona de impulsar el talento joven desde diferentes ámbitos. A los ya consolidados Premios Princesa de Girona y al Premio Princesa de Girona Escuela del Año, se suma ahora un reconocimiento que mira directamente al mundo del deporte, con especial énfasis en los valores que lo sostienen.
El Premio a los Valores de Jóvenes Deportistas se enmarca dentro de la propuesta formativa “Ecuación talento”, una línea de trabajo que promueve el espíritu de superación, el respeto, la tolerancia y el trabajo en equipo. La idea es que los jóvenes deportistas premiados se conviertan en referentes cercanos para otros chicos y chicas que empiezan su recorrido en clubes, escuelas o instalaciones deportivas de toda España.
En paralelo, la Fundación sigue impulsando iniciativas como el Tour del Talento, que viaja por distintas ciudades españolas con actividades dirigidas a jóvenes de entre 16 y 35 años. Esta gira incluye talleres, encuentros y experiencias formativas destinadas a activar el potencial de la juventud en ámbitos tan diversos como la educación, la empresa, la cultura o, como en este caso, el deporte.
Durante la jornada del premio, Salvador Illa ha aprovechado también para visitar por primera vez la sede de la Fundación Princesa de Girona, donde ha conocido de primera mano los proyectos que se desarrollan en Girona y en el conjunto de Catalunya. En esta visita se han presentado algunas de las líneas estratégicas del nuevo Plan 2026-2029, que refuerza la apuesta por la formación, la orientación profesional y la creación de oportunidades para la juventud.
Con esta primera edición del Premio Princesa de Girona a los Valores de Jóvenes Deportistas, la Fundación abre una etapa en la que se reconoce no solo lo que se gana en la pista, en la piscina o en el tapiz, sino la manera de recorrer ese camino: desde la humildad de Guillermo Gracia hasta la perseverancia y liderazgo de Inés Bergua, pasando por la labor inclusiva de la Asociación Autismo Melilla y el ejemplo de todos los finalistas. Un mensaje claro de que el deporte, cuando se vive con compromiso, puede convertirse en uno de los motores más poderosos para construir una sociedad más justa, cohesionada y esperanzadora.