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Programación Neurolingüística, el arte de reprogramar la mente y el lenguaje

¿Sabías que la mente y el lenguaje se pueden reprogramar? De esto se encarga la Programación Neurolingüística, para actuar sobre el cuerpo y la mente de los seres humanos de manera que se pueda alcanzar el máximo potencial a fin de lograr objetivos en las áreas de los negocios, las relaciones, las emociones, el deporte, etc. Por esto la conocen como la ciencia de la excelencia humana.

Ha tomado auge en estos últimos tiempos, quizás por el interés que se tiene en cuanto a la conducta humana, la PNL, por sus siglas, no está formada a base de teorías, es totalmente práctica, visualiza la conducta en todas sus vertientes e intenta explicar cómo funciona nuestro cerebro y los patrones que tenemos, esto nos permite conocernos a profundidad.

Al conocer nuestros mecanismos cerebrales y las respuestas que emitimos ante las circunstancias podremos, con algunas técnicas, dar vuelta a lo que no nos gusta o a eso que podemos mejorar de nosotros mismos. Aprendemos el buen uso de la comunicación a fin de aumentar la eficacia en las relaciones interpersonales.

Desde su creación, la programación neurolingüística se ha utilizado para tratar una amplia gama de cuestiones, entre ellas: ansiedad, fobias, estrés post traumático, pánico, problemas de comunicación, límite de la personalidad, hiperactividad con déficit de atención, depresión, adicción, obsesiones y compulsiones.

Desglosada esta disciplina se explica de esta forma:

Programación: por la cibernética y las matemáticas, pues sus desarrolladores Richard Bandler (informático y psicoterapeuta) y John Grinder (catedrático universitario de lingüística) aseguran que estamos programados por nuestros recuerdos y aprendizajes, así como por las experiencias y creencias que generan patrones en el comportamiento.

Neuro: por neurología, que estudia la mente y las redes neuronales, porque podemos desactivar estos programas y activar otros más positivos.

Lingüística: Permite determinar a profundidad quién es la persona a través del uso del lenguaje.

Cómo podemos comprender mejor a otras personas

A menudo se dan dificultades en la comunicación, esto sucede por diversos motivos, pero en especial se trata de no estar en la misma línea que la otra persona. Para entenderlo de mejor forma: cada uno tiene maneras distintas de percibir la información, aunque utilicemos todos los sentidos para asimilarla, siempre hay uno prevalecerá por encima del otro, a esto se le denomina sistemas representacionales:

Visual: existe un grupo de personas que se fijan especialmente en los detalles visuales donde los recuerdos toman forma de imagen. Estas personas ameritan del contacto visual de su interlocutor. Suelen hablar rápido y normalmente lo hacen saltando rápidamente de tema. (Sistema circular).

Auditivo: son aquellas personas que recuerdan mejor las palabras y sonidos, viéndose influenciado su propio lenguaje por términos auditivos. (Sistema lineal).

Kinestésico: aquí entra el grupo donde sus recuerdos van enfocados en las sensaciones bien sea corporales, gustativas, olfativas, táctiles, para ellos es indispensable el contacto físico. (Sistema de red).

Ahora bien, si queremos comprender mejor a otras personas es indispensable que entendamos cuál sistema representacional está utilizando, así podremos adaptarnos a su lenguaje a fin de que todo tenga mayor fluidez.

Utiliza la Programación Neurolingüística para mejorar tus relaciones

¿Qué pasa si te dice que todo lo que quieras en tu vida está en tus manos? Pues es así, utilizando herramientas de la Programación Neurolingüística podemos lograr cambios significativos en nuestra vida, esto está estrechamente ligado a la Ley de la Atracción.

Existen una serie de ejercicios que se pueden llevar a cabo tanto para lograr objetivos personales como esos que tienen que ver con alguna relación interpersonal. Iniciemos primero con nosotros mismos. Uno de los ejercicios a realizar se denomina: Patrón Chasquido, su función principal es reemplazar una imagen mental negativa por una positiva.

Piensa por un instante en ese aspecto de tu vida en el cual no eres productivo o aquello que te desmotiva, por ejemplo ir a clases o estudiar, fíjate en la imagen que viene a tu cerebro, te invade la pereza y el desdén, probablemente te imagines obteniendo malos resultados en los exámenes.

Ahora en tu mente cambia la imagen y piensa en lo que te gustaría sentir al ir a clases o estudiar, por ejemplo imagínate en la emoción de asistir, saludando a compañeros y amigos, visualízate en ese entorno agradable y piensa además en lo que sientes al recibir una buena calificación, haz esa representación mental lo mejor que puedas. Al estar feliz con tu representación toma una pausa y vuelve a la imagen original, la del desánimo, visualiza un punto en el medio o en una de sus esquinas, ese punto representa la imagen positiva, ahora lo más rápido que puedas con un sonido de chasquido expande el punto hasta que llene toda la imagen negativa y quede reemplazada con la positiva.

Realiza este ejercicio hasta que ya no sea ningún esfuerzo, pero no olvides que debes reemplazar la imagen negativa colocando el punto y expandiéndolo hasta que llene toda la imagen. Este ejercicio cambiará significativamente la imagen que tenías cada vez que te toca ir a clases o estudiar. Así mismo puedes realizarlo con otro aspecto de tu vida en el cual tengas algún inconveniente. De esta manera reprogramas lo que tu mente te dice sobre ese particular.

Por otra parte, si nuestra meta es generar buena sintonía y conexión durante la comunicación con otra persona, se puede emplear el rapport, el cual trata de una vinculación entre dos o más, a la sintonía que se amerita para que puedan producirse cambios en alguna de las partes. Es entonces, una herramienta que basada en la utilización de aspectos como: gestos y posturas corporales, el tono y la velocidad de la voz, la respiración, los sistemas representacionales, entre otros, puede lograr una influencia en la otra persona. Esto se hace en dos pasos: calibrar y acompasar

Lo primero, es calibrarnos corporalmente, nivelando nuestra respiración a la de la otra persona, tomando en cuenta sus gestos y posturas; además como lo mencionamos anteriormente, debemos determinar qué sistema representacional utiliza.

Cuando tenemos esa información toca acompasar, esto debe hacerse con sutileza, observando los movimientos y conductas de la persona. Utilizando su mismo sistema representacional e instándolo a adaptarse, sin que lo sepa, a nosotros. Para verificar si está funcionando podemos hacer algún movimiento leve a ver si la otra persona también lo hace.

Así pues, con estas y otras alternativas que ofrece la Programación Neurolingüística o PNL podemos lograr mejorar ciertos aspectos de nuestra vida, así ya se encuentren establecidos en nuestro consciente. Recuerda que la mente se puede reprogramar.

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