Qué son las inferencias

Es posible que realices inferencias cada día de tu vida y que no sepas tan siquiera que lo estás haciendo. Es normal. Las inferencias son procesos del pensamiento que se realizan casi sin darse cuenta y que se basan sobre todo en hacer conclusiones sobre lo que se ve y lo que se razona. Pero, ¿cómo funciona exactamente una inferencia?

Qué es una inferencia

Las inferencias son conclusiones alcanzadas sobre la base de evidencia y razonamiento. Los psicólogos cognitivos usan modelos de ordenador para sacar conclusiones (hacer inferencias) con respecto a los procesos mentales.

Las inferencias son piezas de información faltante que un individuo llena a través del conocimiento previo o mediante teorías o creencias previas. Por ejemplo, si alguien entra a una sala y observa que los relojes digitales están parpadeando, puede “inferir” que debe haber habido un corte de energía reciente. Por tanto, una inferencia es un proceso de sacar conclusiones basadas en la evidencia. Sobre la base de alguna evidencia o una “premisa”, se infiere una conclusión. Ejemplos:

  • Premisa: Las noticias dicen que hay un 90% de probabilidad de lluvia. Se infiere: Es buena idea salir con un paraguas.
  • Premisa: Me duele la garganta y me gotea la nariz. Se infiere: Es posible que me haya resfriado.
  • Premisa: Las uvas son venenosas para todos los perros. Se infiere: Es mejor que no le dé uvas a mi perro.

También hay malas inferencias, o inferencias que pueden parecer persuasivas que en posteriores inspecciones resultan engañosas. Por ejemplo:

  • Premisa: Las noticias dicen que hay un 90% de probabilidad de lluvia. No deberías inferir: Hay un 10% de posibilidad que no llueva. ¿Por qué?  Con un 90% de probabilidad de lluvia, es muy posible que lloverá.
  • Premisa: Me duele la garganta y me gotea la nariz. No debes inferir: Debo tomar antibióticos. ¿Por qué? Los antibióticos solo deberían usarse si tienes una enfermedad grave y, de todos modos, generalmente no funcionan en los resfriados.
  • Premisa: Las uvas son venenosas para todos los perros. No debes inferir: Los perros no deben comer ninguna fruta. ¿Por qué? Las manzanas y los plátanos pueden proporcionarle a su perro nutrición vital a tu perro.

La fuerza del argumento depende completamente de dos cosas: la exactitud de la evidencia y la fuerza de las inferencias. Si tienes pruebas sólidas y saca inferencias válidas, tu argumento estará completo.

Tipos de inferencia

Para entender mejor las inferencias es necesario diferencias cuáles son los tipos que existen. Hay dos tipos básicos de inferencia que se deben comprender:

La deducción o inferencia deductiva

Este tipo de inferencia se basa en la certeza lógica y comienza desde un principio general y luego infiere algo sobre casos específicos. Ejemplo: ‘Las uvas son venenosas para todos los perros’. Esto te permite inferior que las venenosas para tu perro.

Si la premisa es verdadera entonces la conclusión tiene que ser verdad. No hay otra posibilidad. Sin embargo, ten en cuenta que esto realmente no te dice nada nuevo: una vez que dice ‘las uvas son venenosas para todos los perros’, ya sabes que las uvas son venenosas para tu perro en concreto. La deducción tiene la ventaja de la certeza, pero no genera nuevos conocimientos.

La inducción o inferencia inductiva

Este tipo de inferencia es una inferencia basada en la probabilidad. Por lo general, comienza con información específica y luego infiere el principio más general. Ejemplo: ‘Durante los dos últimos años, Lucía se ha despertado a las 8 de la mañana todos los días’. Esto le permite inferir que Lucía probablemente se despierte a las de la mañana hoy también. Probablemente tengas razón, y es una inferencia razonable, pero no es seguro. Mañana podría ser el primer día en que Lucía decide dormir un poco más. A pesar de esta incertidumbre, sin embargo, la inducción ofrece la posibilidad de predecir eventos futuros y crear nuevos conocimientos.

¿Las inferencias son lo mismo que la observación?

Una inferencia comienza desde una premisa (como una evidencia) y luego se mueve más allá de ella. ¿Pero qué pasa cuando solo ves la evidencia por ti mismo? ¿Necesitas hacer inferencias entonces? Puede parecer que la inferencia y la observación son dos procesos muy diferentes, relacionados, por supuesto, pero muy diferentes. Pero, de hecho, no es tan fácil separarlos.

Ejemplo: ‘Vi a Luis entrar al supermercado el otro día’. Esta es una observación directa. No parece implicar ninguna inferencia. Pero si miras con cuidado y con escepticismo, verás que contiene muchas inferencias: ¿qué es lo que realmente ves? ‘Vi a alguien que se parecía a Luis entrar al supermercado el otro día’.

¡Es muy posible que hayas cometido un error! Es fácil confundir a la gente en la calle con las personas que conoces, por lo que no puedes estar completamente seguro de haber visto lo que crees que viste. La persona incluso podría haber cualquier otra o que te confundieras del todo.

Este no es el tipo de cosas de las que realmente debes preocuparte: el 99% del tiempo, tienes razón sobre lo que estás viendo. El punto es que las observaciones nunca son 100% confiables, y siempre involucran una cierta cantidad de inferencia. Esto puede sonar como una cuestión abstracta: después de todo, confiamos en nuestros sentidos en la vida cotidiana y, por lo general, funcionan bien. ¿No debería ser eso lo suficientemente bueno para poder argumentar con veracidad?

Historia filosófica sobre la observación y las inferencias

Hay una historia famosa en filosofía que comienza de esa manera:

Un gran filósofo estaba hablando en una habitación llena de colegas, tratando de sacar su conclusión en una conversación y darse cuenta de que la observación es lo suficientemente confiable para la mayoría de los propósitos prácticos. Para ilustrar su punto, miró por encima de él y dijo: ‘¡Mira, veo la ventana sobre mí! Veo los paneles de vidrio, ¡y veo el cielo azul a través de ellos! ¡No hay necesidad de que sea escéptico sobre cosas que puedo ver con mis propios ojos!’ Pero, de hecho, la ventana era una pintura altamente realista.

El punto es que no confíes demasiado en la observación directa: tus sentidos no siempre son confiables, e incluso cuando piensas que estás haciendo una observación directa, realmente estás haciendo inferencias, que pueden ser correctas o no.


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Desarrollo personal

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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