El arte de relativizar los problemas para vivir mejor

Es posible que alguna vez hayas escuchado que el secreto para poder tener una vida más tranquila o armoniosa, reside sobre todo, en aprender a relativizar las cosas. En realidad, cuando se relativizan los problemas lo que se está haciendo es disminuir la importancia a un asunto cuando se relaciona directamente con otros aspectos. Cuando una persona realiza esto, intenta ‘quitar hierro’ a las cosas para poder ver las soluciones desde una perspectiva más calmada, por ejemplo.

Cuando aprendas a relativizar tus problemas te darás cuenta que pierdes vivir mejor, con más tranquilidad y armonía, y además, con más felicidad. La felicidad reside en las conciencias tranquilas y si tú la tienes, será más fácil disfrutarla. Pero, ¡ojo! Relativizar tus problemas no es lo mismo que olvidarlos o actuar de manera irresponsable… para nada. En realidad, significa darles la importancia que en realidad tienen, ni más, ni menos.

Los problemas no existen

Para muchas personas, los problemas no existen, simplemente es una manera de entender la realidad; son sucesos que deben solucionarse. Quizá para ti un suceso sea un gran problema y en cambio para otra persona, no tenga ninguna importancia. Todo depende desde el prisma por el que se mire. En lugar de preocuparte demasiado por algo, es mejor: pre-ocuparte, esto significa… ¡dejar de estar en modo pasivo y victimista y pasar a la acción!

Es mejor ser consciente de la realidad que te rodea y sobre todo, dejar de dar una importancia exagerada a las cosas que ocurren en el día a día. En este sentido, también es necesario saber diferenciar. Entre lo que es prioritario y lo que no lo es en la vida diaria. En la actualidad, muchas personas crean problemas donde no los hay o creen que son problemas circunstancias normales y triviales de la vida. No serás más o menos feliz por las circunstancias que tienes, si no por la forma en que las vives.

Las emociones

Las emociones gobiernan tu vida, tus pensamientos y tus acciones. Para poder relativizar los problemas, primero deberás tener una buena salud mental, porque solo de esta manera tendrás la confianza suficiente en ti como para poder decidir qué es lo realmente importante de lo que no lo es. Si no te gusta el camino que está tomando tu vida, entonces será necesario que modifiques tus pensamientos para que tus acciones también cambien. ¡No puedes tener resultados diferentes si siempre estás haciendo lo mismo!

Además de las acciones, tu actitud también es fundamental. De tu actitud dependerá si relativizas las cosas o no. No te conviertas en una víctima del sistema ni tampoco acuses a otros de los problemas de los que tú debes responsabilizarte. Recuerda que solo tú eres el/la responsable de lo que piensas, de lo que sientes y de cómo actúas. No culpes a otros de cómo te comportas o de cómo piensas tú.

Si quieres aprender a relativizar tus problemas y que de esta manera puedas vivir mejor y de una forma más tranquila y agradable, no pierdas detalle de lo que vas a encontrar a continuación.

Respira

Tu cerebro necesita que les des aire para que piense mejor las cosas. Cuando se estresa pensando en problemas generará la hormona del estrés (cortisol) que bloqueará en parte, tus pensamientos racionales. Para que esto no ocurra, es necesario que tengas en cuenta que la respiración es la manera de ‘desbloquear’ a tu cerebro y liberarte de las hormonas del cortisol.

El aire que respiramos es el bien más preciado que existe en todo el universo. Sin el aire simplemente no habría vida en nuestro planeta. Así que cada vez que tengas un problema, detén tu mundo y deja de respirar hasta que no puedas más y después respira, estate en tranquilidad durante 5 minutos pensando, ¿qué es más importante el aire que respiras o el problema que crees que es tan grave? En realidad, el aire es más importante y es lo único que te permite respirar. Así que haz eso, respira, calma tu mente y después… busca cómo resolver esa situación.

Qué le dirías a un amigo con el mismo problema

Esta es una buena técnica para relativizar los problemas puesto que nunca vemos los problemas de los demás tan graves como los propios. Piensa en qué le dirías a tu amigo si tuviera el problema que tienes tú y de esta manera podrás darte cuenta de si estás siendo exagerado o no. Permite sentir cómo el Sol no gira a tu alrededor, no eres el centro del mundo tampoco.

Piensa en las recomendaciones que le darías a tu amigo si tuviera tu problema y después, solo tendrás que aplicarlo a tu vida. ¡Es más sencillo de lo que parecía al principio!

¿Y si tuvieras una grave enfermedad?

En la vida no hay nada más importante que tener buena salud… Aunque parece que de esto solo nos damos cuenta, cuando estamos enfermos. Cuando estás enfermo es posible que te hayas dado cuenta de cómo todos los problemas pierden importancia y pasan a ser cosas banales. Y es verdad, porque la salud tiene una importancia vital en la vida de cualquier persona.

Si tienes ‘problemas’ que te quitan el sueño, ahora imagina ese mismo problema estando enfermo con 40 de fiebre en la cama o incluso, si tuvieras una enfermedad terminal… o aún más extremo, ¡imagina que fueses a morir mañana! ¿Realmente ese problema seguiría siendo tan grave como para hacer que tu salud emocional se sienta tan resentida?  Es posible que en estos casos te centrases únicamente en lo que de verdad importa.

¿Qué es lo peor que podría pasarte?

Si hay algo que te angustia o te preocupa diariamente, intenta pensar en lo peor que podría pasar. Imagina por un momento qué es lo peor que podría suceder. Por ejemplo, que te despidan de tu trabajo actual… al principio lo pasarías mal pero después tendrías que pensar en soluciones para poder ganar dinero y llegar a final de mes o incluso puedes aprovechar el tiempo de la prestación de desempleo para poder estudiar, mejorar tu formación y encontrar un puesto de trabajo más estable y acorde a tus intereses.

Esta forma de relativizar los problemas te ayudará a darte cuenta de que los miedos existen, deben estar en nuestro corazón, pero pensar en ‘lo que podría pasar’, solo debe darnos el impulso necesario para encontrar ‘esas posibles soluciones’ y así, aunque lo que nos preocupa no suceda, estaremos tranquilos porque sabremos cómo actuar.

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Felicidad, Psicología

Madre, maestra de educación especial, psicopedagoga y apasionada de la escritura y la comunicación. Fanática de la decoración y el buen gusto estoy siempre en un aprendizaje continuo... haciendo de mi pasión y mis aficiones, mi trabajo. Puedes visitar mi página web personal para estar al tanto de todo.

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