La escritora e investigadora cordobesa ha sido reconocida con el Premio Nacional de Ensayo por su obra El informe. Trabajo intelectual y tristeza burocrática, publicada por Anagrama. El galardón lo concede el Ministerio de Cultura y lleva aparejada una dotación económica de 30.000 euros.
Según la resolución, el libro destaca por su mirada crítica sobre el presente y por proponer la reapropiación del tiempo y de la cultura como forma de revitalizar el placer del pensamiento y la creación, en un contexto marcado por rutinas burocráticas y por dinámicas de productividad que tensan la vida intelectual.
El fallo del jurado y los motivos del premio

El jurado ha valorado la obra por su capacidad para pensar los rasgos de la modernidad tardía y por rendir tributo a la libertad y a la pasión creativa, al tiempo que formula una crítica firme a las condiciones que hoy rigen el trabajo intelectual.
La nota destaca cómo El informe denuncia la «violencia burocrática», la «tristeza administrativa» y la «deshumanización tecnológica» que atraviesan la práctica cultural, con una prosa de gran potencia poética y analítica.
Asimismo, se pone el acento en la invitación a una «revuelta radical» entendida como la reapropiación del tiempo vital y de la cultura para reactivar el disfrute y el goce intelectual, frente a la lógica que propicia una autodisciplina que va apagando lentamente la creatividad.
El libro de Zafra, cuyo subtítulo señala Trabajo intelectual y tristeza burocrática, se sitúa en la conversación pública sobre las condiciones materiales de la creación y del conocimiento, y sugiere vías para revalorizar el trabajo intelectual en un ecosistema precarizado.
La autora y su trayectoria

Nacida en Zuheros (Córdoba) en 1973, Remedios Zafra es escritora e investigadora del Instituto de Filosofía del CSIC, con una obra centrada en cultura contemporánea, pensamiento crítico, feminismo e identidades en red.
Ha impartido docencia universitaria en ámbitos como Antropología, Políticas de la Mirada y Estudios de Género, líneas que atraviesan su reflexión sobre cómo trabajamos y vivimos mediados por tecnologías y pantallas.
Entre sus títulos figuran El bucle invisible, Frágiles, El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital, Ojos y capital, (h)adas, Un cuarto propio conectado, Netianas y, ahora, El informe. Con El entusiasmo obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo.
Su labor ha sido reconocida con distinciones como el Internacional de Ensayo Jovellanos, Estado Crítico, Meridiana de Cultura, El Público a las Letras, Málaga de Ensayo, el Premio de Investigación de la Cátedra Leonor de Guzmán o el de Ensayo Carmen de Burgos, entre otros.
Detalles del galardón y del jurado

El Premio Nacional de Ensayo, otorgado por el Ministerio de Cultura, está dotado con 30.000 euros y distingue la mejor obra de pensamiento publicada en España.
La presidencia del jurado ha correspondido a Jesús González González, subdirector general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Han participado, entre otras, personas propuestas por la RAE, la Real Academia Galega, Euskaltzaindia, el Institut d’Estudis Catalans, la Acadèmia Valenciana de la Llengua, CRUE, ACE, la Asociación Española de Críticos Literarios, FAPE, el Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM y el autor premiado en la edición previa.
En su composición, el jurado ha incluido perfiles como José María Bermúdez de Castro Risueño, María Pilar Jiménez Aleixandre, Nerea Azurmendi Zabaleta, Josepa Cucó Giner, Maria Josep Marín Jordà, Jaime Olmedo Ramos, María Pilar Fraile Amador, Emilio Pascual Martín, Juan Fernando González Urbaneja, Rocío Peñalta Catalán, Marta Segarra Montaner y Alfredo González-Ruibal.
Con este reconocimiento, Zafra se suma a una nómina de premiados en la que figuran Alfredo González-Ruibal (última edición), Joan-Carles Mèlich Sangrà, Ramón Andrés, Irene Vallejo, Xosé Manuel Núñez Seixas, María Jesús Lama, Gonzalo Pontón o Adela Cortina.
Claves de ‘El informe’ y lectura del presente

El ensayo aborda, con una escritura entre el pensamiento crítico y la imagen poética, la experiencia del trabajo cultural e intelectual expuesto a burocracia, hiperproductividad, precariedad y dinámicas de evaluación constantes mediadas por la tecnología.
Desde esa mirada, Zafra propone frenar la inercia acelerada y recuperar el tiempo propio y compartido, planteando la cultura como refugio y palanca para el disfrute intelectual, lejos de la lógica que empobrece la creatividad.
La autora ha relatado que conoció el fallo mientras viajaba en tren, en un coche silencioso, y que vivió el anuncio con una alegría contenida al no poder comunicarlo en ese momento; una escena que refuerza el tono íntimo con el que reivindica el valor de la vida pensada.
En sus primeras palabras tras el fallo, señaló que el reconocimiento también interpela a quienes sostienen la educación, la investigación y la cultura, y que aspira a dignificar el trabajo intelectual, un ámbito frecuentemente sometido a condiciones frágiles.
El libro conversa, además, con su ensayo El entusiasmo, donde ya analizó la autoexplotación en los oficios creativos y la exposición permanente en redes, enlazando aquí con una crítica a los mecanismos que apaguen la imaginación y normalicen la precarización.

Este reconocimiento sitúa El informe en el centro del debate sobre cómo producimos y valoramos conocimiento hoy: un texto que, sin estridencias, invita a mirar con calma las reglas de juego del presente para abrir espacio a vidas y trabajos más habitables.